Cultura

7/2/2024

Carnaval 2024: libertarios, macristas y peronistas recortan y ajustan

Murgas.

Luego de reuniones desarrolladas entre integrantes de centros murgueros y representantes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) se logró no levantar los tradicionales corsos. Una victoria ante el intento de cancelación total de la nueva gestión de Jorge Macri.

Los festejos de carnaval sufrirán un fuerte ajuste. Las más de 130 murgas, que nuclean a más de quince mil músicos y danzantes, deberán efectuar sus actividades públicas en tan solo ocho corsos. Menos de un cuarto en comparación a los treinta y seis del año pasado.

Publicitado por medios periodísticos y redes sociales, tratando de cumplir el protocolo antipiquetes, desde el Ejecutivo local establecieron que queda prohibida la tradicional marcha murguera por Avenida de Mayo, y los corsos no pueden efectuarse cortando calles ni avenidas. Solo está permitido en clubes, polideportivos, parques y plazas.

Como justificación del ajuste y de la quita de libertades, desde el Ministerio de Cultura de la ciudad esgrimen que “el presupuesto 2024 estará enfocado en poder garantizar que los corsos en los barrios tengan una buena calidad para el disfrute y seguridad de sus asistentes, al tiempo que garanticen la seguridad y tránsito del resto de vecinos de la ciudad”.

Un nuevo atropello sobre la cultura y el esparcimiento de un de un pueblo castigado por la devaluación, inflación, tarifazos, despidos, reducciones salariales, de jubilaciones y asignaciones sociales. El ajuste en el carnaval va de la mano de la fuerte reducción presupuestaria en la cultura, por parte de la nueva gestión ultraderechista de Javier Milei.

Desde hace más de 250 años se conmemora el 12 y 13 de febrero el carnaval. En sus inicios, tomando la experiencia europea, traída con los inmigrantes anarquistas y socialistas. En especial con la llegada del siglo XX, los tablados se transformaron en grandes difusores de las denuncias sobre las condiciones de vida y labor del pueblo. Las incipientes murgas denunciaron los atropellos de la semana trágica, por nombrar uno de los sucesos que marcaron la historia del movimiento obrero argentino.

Entre 1976 y 1983 la dictadura cívico militar prohibió dichos actos, considerándolos subversivos. Pero la lucha se mantuvo y se realizaron encuentros de carnaval clandestinos.

El actual ajuste, tanto financiero como de derechos de expresión, no es decisión solo de Ejecutivos macristas y libertarios. Misma resolución tomaron los municipios peronistas de Ensenada (intendente Carlos Secco) y de La Matanza (Fernando Espinoza).

Delegados de las murgas anticiparon estar en estado de alerta y movilización. “Esto es un festejo callejero, barrial, gratuito, popular, incluso te puedo decir descentralizado, porque cada barrio tiene su festejo, es algo histórico (…) Están obsesionados con el número ocho de corsos, y le mienten a la gente diciéndole que de Plaza Irlanda se hace sobre la plaza y no sobre la calle Seguí (…) Nosotros sabemos cómo hacer las cosas y lo que tenemos y cómo defender el carnaval, que es la fiesta más antigua de la humanidad, nosotros somos parte de ella y estamos orgullosos de ser parte de estos festejos”.

Aprietan en la cultura y el esparcimiento del pueblo trabajador para seguir financiando al gran capital y las cuotas al Fondo Monetario Internacional. Y así seguir con la fenomenal fuga de capitales.

Viva el carnaval y los corsos como canales de protesta, organización y lucha contra el plan motosierra. Como lo dice la canción “Iluminando el pasado. Desafiando el futuro. Denunciando el presente. Con un simple ritual”.