Cultura

8/2/2024

Claudio Rissi: un gran actor popular

Claudio Rissi, en "El Marginal"

El pasado 2 de febrero falleció,  a los 67 años, un gran intérprete del teatro, cine y la televisión. Representó, en parte importante de su carrera, personajes del común, del día a día del pueblo trabajador.

Nacido en la zona sur, el 22 de mayo de 1956, transitó su infancia en el barrio porteño de Boedo, donde aprendió y desarrolló el oficio de tornero, ya que su padre quería tener un hijo obrero. A la par, de forma clandestina, a los 17 años dio sus primeros pasos en el teatro. “Desde los diez años quería ser actor, pero se hacía complicado porque no tenía apoyo en mi familia ni de mis amigos”.

A nivel cinematográfico, su primera participación la realiza en 1987, con el largometraje “Chorros”. Trata sobre un grupo de trabajadores bancarios que deciden robar a la entidad financiera, al saber que será vaciada por sus propietarios. Rissi desarrolla el papel de uno de los laburantes.

Dos años después, integra el elenco de “Cipayos (La Tercera Invasión)”, representando a uno de los jóvenes que se organizan, en el barrio, para resistir una nueva invasión colonialista británica sobre Buenos Aires. Film estrenado a siete años de la guerra de Malvinas. Para el mismo año (1989), toma el papel de un integrante de un grupo de tareas de la última dictadura cívico militar, en el film “La Amiga”.

En la pantalla chica desarrolló muchísimos personajes. Los  más interesantes, tanto a nivel actoral como social y cultural son los de un fletero en “Okupas” (2000), Galván en “Los Simuladores” (2002-2003), y el comisario corrupto Felipe “Filpi” en “El Puntero” (2011). Pero el que lo llevó al reconocimiento y estrellato será el de Mario Borges, en “El Marginal” (entre 2016 y 2022). Un líder de una de las bandas en la cárcel.

En teatro, entre 2014 y 2015, interpretó a Tatita en “Terrenal: Pequeño Misterio  Ácrata”, de Mauricio Kartun. Una relectura del mito bíblico de Caín y Abel en algún punto del conurbano bonaerense.

Con la fuerza de pelearla, tanto arriba como abajo del escenario, utilizaba como latiguillo, para él mismo y sus compañeros, amigos y familia: “Que la vida no sea un trámite”. En la misma sintonía, en su última entrevista, brindada al portal Infobae, afirmó, tal vez a modo de despedida: “soy actor para contarte una historia y modificarte tu realidad por un ratito. Y si lo logro, es misión cumplida”. Despertar a sus espectadores, el pueblo trabajador.

Gracias Claudio Rissi por tu gran obra.