04/01/2021

«Desmonumentalizar» a Roca

Una lucha atravesada por las buenas intenciones y el maniqueísmo revisionista.

(22/12) Retiran el monumento de Roca de la esquina Kirchner y San Martín

El Municipio de Río Gallegos retiró la estatua de Julio Argentino Roca ubicada sobre la intersección de las avenidas San Martín y Kirchner, y esto disparó la discusión y debate sobre la desmonumentalización de la figura de Julio Argentino Roca. Rápidamente en un periódico local se informó que el retiro de la estatua era solamente con motivo de restaurarla y luego situarla nuevamente en la emblemática esquina de la capital santacruceña, sin embargo el debate continúa.

Entre bronces y mármoles, pedestales y prontuarios

Resulta interesante aportar al debate sobre la importancia de la desmonumentalización, sus alcances, su incidencia en la lucha de clases y en la construcción de una nueva identidad, sobre si ello aporta a construir una memoria colectiva, sobre si esa memoria se construye solamente con aquello que reivindicamos de nuestra historia o todo aquello que nuestra historia implica. Ardua la tarea, pero necesario encarar este debate, que en principio en manos del Estado y el revisionismo peronista, solo supone el cambio de héroes y villanos en nuestra historia pero nunca una explicación y comprensión de los problemas históricos.

Es que esa forma de interpretar nuestra historia solo construye estereotipos, no explica sino que describe y en tanto descripción no ayuda a comprender, a entender lo sucedido, a explicar los porqué de las cosas. Esa descripción ya está muy alejada del conocimiento histórico y en tal sentido alejada de la ciencia misma. La descripción en este contexto construye un nuevo velo, un nuevo relato que muestra una nueva interpretación, conforme se modifica la moral burguesa se modifica dicha descripción.

Conocido es el movimiento que se gesto de la mano de Osvaldo Bayer y que luego continúo el psicólogo e investigador egresado de la UBA Marcelo Valko, que plantea una campaña por la desmonumentalización de Roca, a estas alturas de la narración, un siniestro personaje. Para el investigador, la de Roca “fue una de las presidencias más crueles, no solo por lo que hizo con los pueblos originarios, sino por lo que hizo con los obreros” (La Opinión Austral, 23/12). “Fue una época de una crueldad innecesaria. El general Roca en la primera presidencia entregó 41 millones de hectáreas a muy pocas manos, a diferencia de Estados Unidos que delimitó pequeñas parcelas productivas. En su segunda presidencia, el general Roca se dedicó a perseguir al movimiento obrero que, a través de una ley, buscaba expulsar a quienes provenían de Italia, España o Polonia por solicitar un régimen de 8 horas de trabajo y descanso dominical pago”, recordó.

Valko, refiriéndose a Roca, expresa que más que un pedestal se merece un prontuario, y en general estamos de acuerdo. De todas maneras, a fines de transformación de esa sociedad y las relaciones capitalistas que Roca y su gente garantizó para la Patagonia y sus dueños, en un mero ejercicio intelectual y de fiscalía moral de nuestra historia.

Para que no queden dudas, Roca al igual que las presidencias anteriores y posteriores que tuvieron como función la construcción y consolidación del Estado Nacional Argentino cometieron todo tipo de crímenes y vejámenes para imponer por la fuerza, (muy pocas veces por la razón aunque lo plantearan), las relaciones capitalista asociadas a la formación y desarrollo del propio estado burgués argentino.

Ahora bien, ¿se hace justicia con esos pueblos masacrados por los Roca sacando su estatua? ¿Si sus nombres no designan calles, escuelas, plazas, ciudades se reparan los daños y atropellos cometidos? ¿No es un mero placebo moral frente a la desigualdad construida por los Roca y perpetuada por todos los gobiernos que le continuaron hasta la actualidad? Y por si caso todo esto fuera verdad ¿es el estado quien debe desmonumentalizar o son los pueblos oprimidos, aniquilados y despojados nuevamente hasta la actualidad quienes deben a partir de la lucha ejercer este derecho?

Con Roca o sin Roca la situación no cambia, solo actúa a modo de reconfortar la moral de unos pocos. Disiento con quienes plantean esto como una especie de vindicación, no existe ninguna reparación a los pueblos que Roca masacró y despojó y que aún hoy continúan en esa situación de despojo, y que cuando se animan a pelear la tierra vuelven a ser reprimidos con toda la dureza del Estado.

Sobre el revisionismo ilusionista. Sus usos y costumbres

Discúlpeseme por el título, pero es la intención resaltar y provocar un debate sobre la finalidad del revisionismo histórico, desde que se escribiera la Historia de Mitre en adelante. En Argentina el revisionismo surge como un movimiento que intenta revelarse a la construcción del bronce y del panteón de héroes del liberalismo fundacional y en ese mismo ejercicio de derribar esos bustos propuso rápidamente unos nuevos. Quizás apelando al refrán de que un clavo saca a otro clavo, liberales y revisionistas entablan una lucha sin cuartel por resaltar algunos héroes con determinados valores frente a otros totalmente reñidos con la moral y costumbre del pueblo argento.

Ambos estereotipos de héroes en el fondo cumplen la misma función, construir una identidad nacional, construir un nosotros y los otros, confundir bajo un mismo manto a los dueños de todo con aquellos que no tienen nada. La construcción de héroes y antihéroes con ribetes caricaturescos es una constante en la política argentina, de ella participan historiadores, periodistas, políticos y servicios de inteligencia con el mismo objetivo y finalidad. Nuestra tarea es desenmascarar esta estafa ideológica a los despojados, oprimidos y desplazados, a quienes no hay héroe alguno que los saque de su realidad sino se organizan y luchan ellos mismos.

Es este marco, la historia debe aportarnos datos, información que nos permitan comprender y explicar para poder no caer en un círculo de engaño, en una nube de humo. Comprender los mecanismos de construcción de relatos épicos sobre nuestro pasado y sobre nuestro presente nos posibilita poner en discusión y crisis dicha construcción. Nuestra tarea debe ser la organización y lucha de todos aquellos que nunca se salvan, que nunca tienen hasta aquí final feliz, aquellos que sin importar los perfiles, formas y relatos de los distintos gobiernos siempre son personajes de reparto para las políticas estatales. Hoy en plena víspera navideña se conoció según el propio Indec que el 60% de la población percibe ingresos menores a $30.000.

Cualquier acto de desmonumentalización debe ser producto de un movimiento de lucha, que además de derribar estatuas construya con dicha lucha una nueva realidad.

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