11/12/2014 | 1344

FERIA DEL LIBRO DE GUADALAJARA


El 7 de diciembre finalizó la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). La que es considerada la reunión editorial más importante de Iberoamérica tuvo a la Argentina como país invitado de honor. Como cualquier feria del libro, el objetivo de la Feria de Guadalajara es hacer negocios de compra y venta de derechos de autor entre diversas editoriales. Cerca de dos mil sellos editoriales y veinte mil profesionales del libro se dan cita en este evento, visitado por 750 mil personas, que genera negocios por casi 40 millones de dólares.


 


Este año la Feria estuvo signada por el huracán político que recorre México, con movilizaciones también millonarias, por la aparición con vida de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos luego de una manifestación. Numerosas voces locales e internacionales se alzaron para pedir justicia a un Estado infiltrado hasta los huesos por el narcotráfico.


 


En el acto de apertura, el escritor italiano Claudio Magris sostuvo que «la literatura no es sólo una descripción del mundo, (…) puede ser un grito que dice no a la violencia o a la muerte». «Hay una descomposición social que viene de muy lejos y el caso de Ayotzinapa simplemente ha puesto de manifiesto que vivimos en un país regido por la impunidad», dijo el escritor mexicano Juan Villoro.


También hubo declaraciones contemporizadoras. Raúl Padilla López, presidente de la FIL, hizo escuchar su «reclamo urgente» al gobierno del presidente Peña Nieto para «restituir en México el Estado de Derecho». Y el canciller argentino, Héctor Timerman, manifestó su «confianza en que el gobierno mexicano encuentre a los culpables». Que le pidan al criminal que castigue a los culpables sólo puede ser interpretado como un acto de complicidad con el gobierno de los narcos y con su Estado.


 


La policía montó alrededor del predio un inusual operativo de seguridad de más de doscientos efectivos, con escudos y otros elementos antimotines, previendo las manifestaciones. Eso no impidió que una movilización de escritores, entre ellos Villoro y Paco Ignacio Taibo II, marchara hacia la Feria. A esto se sumó que dentro de la exposición un grupo se manifestara en el Pabellón Argentino, portando carteles con el número 43 y contando número por número. A pesar del vallado policial, se quebró el cerco física y políticamente.


 


Los editores argentinos presentes en Guadalajara también se movilizaron con una bandera que ideó el artista Marcelo Brodsky en la que fotografió a 43 estudiantes, cada uno de ellos portando una o dos letras blancas sobre fondo negro, que forman la consigna «vivos se los llevaron, vivos los queremos».


 


En ese acto, la agrupación Tinta Roja (Frente de Escritores, Dibujantes y Trabajadores del Libro), que integran militantes del Partido Obrero e independientes, repartió a los presentes en la Feria y a la prensa una declaración en la que «se suma a todas las voces de escritores y otros artistas que han expresado su repudio al crimen de Estado contra el pueblo mexicano y, como ellos, exige la aparición con vida de los cuarenta y tres estudiantes desaparecidos». 


 


El capitalismo agoniza. Construyamos la herramienta que nos permita superarlo.


 

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