19/05/2018

Festival de Cannes, a cincuenta años del boicot del Mayo Francés

La 71° edición del Festival de cine de Cannes, que culmina el este sábado 19, dedicó una programación especial al Mayo Francés, del cual se cumplen 50 años. 

La historia del festival –uno de los más importantes del mundo- fue marcada por aquella rebelión, ya que la vigésima primera edición fue cancelada en solidaridad con la lucha obrera-estudiantil de mayo del 68. 


En una Francia sacudida por las enormes manifestaciones callejeras de 1968, el 21° festival de Cannes pintaba una imagen distorsionada de la coyuntura política del país: por el boulevard de La Croisette desfilaba una elegante élite cinematográfica, mientras a kilómetros se convocaba una enorme huelga general que culminaría con una manifestación de 200.000 personas y la toma de la Sorbona, y que significó el principio de una gran escalada de huelgas. 


El 18 de mayo, a una semana del comienzo de la competición, un grupo de cineastas franceses, encabezado por François Truffaut, Jean-Luc Godard y Claude Lelouch, organizan una enorme asamblea en la que junto a más de mil jóvenes y profesionales exigieron la cancelación inmediata del festival, a modo de solidaridad con las luchas obreras y estudiantiles en curso. "En el resto de Francia hay manifestaciones de estudiantes y obreros, revueltas callejeras, y en una hora pararán las fábricas. Los trenes ya no circulan", argumentaba Truffaut. Robert Fabre Le Bret, delegado general del certamen, aseguró que el evento cesaría luego de la exhibición de Peppermint Frappé de Carlos Saura, a lo que el mismo director respondió asaltando las cortinas de la pantalla gigante y colgándose de ellas para evitar la proyección. Finalmente, entre golpes y tumultos se anunció la cancelación del festival: no hubo palmarés y la mitad de los largometrajes no fueron vistos.


 “No hay ni una sola película que muestre los problemas de los estudiantes o los trabajadores en Francia hoy. ¡El cine está en retraso! Nuestros camaradas estudiantes nos han dado el ejemplo. Ellos se hicieron partir la cara hace una semana. De lo que se trata aquí, con una semana y media de atraso, es de mostrar la solidaridad del cine con los movimientos de estudiantes y obreros que tienen lugar en Francia”, denunciaba Godard ante la prensa. 


Los directores crearon la Quincena de Realizadores, una sección paralela que buscaba ser un espacio que impulsara proyectos que no tendrían lugar en la competición principal que cortejaba sólo a los "amigos". Aquel acto de rebeldía condujo a un cambio de política de selección de películas por país que antes regía en el festival, permitiéndole a cada director presentar la suya individualmente y a pesar de las restricciones de los distintos Estados. Esto nos permite, hoy, acceder a proyectos que de otra manera serían boicoteados totalmente en su lugar de origen. El ejemplo perfecto es Rafiki (2018) de Wanuri Kahiu, prohibida en Kenia por "naturalizar el lesbianismo".


El festival hoy


El martes 8 comenzó la 71° edición del festival, en medio de una convulsiva Francia. Los trabajadores ferroviarios batallan contra la política privatizadora y flexibilizadora de Emmanuel Macron. Se le suman los trabajadores de Air France, cuya huelga provocó la salida del CEO de la compañía, Jean-Marc Janaillac. Los estudiantes también se movilizan.


Ahora bien, aunque participaron de la selección oficial algunos largometrajes que retratan problemas urgentes de la clase obrera, no hubo cineastas que convocaran abiertamente a plegarse a la enorme lucha que tiene lugar a pocos kilómetros de la Costa Azul, como ocurrió hace cincuenta años. En cambio, las autoridades del festival se las ingeniaron para darle un barniz “institucionalizante” a aquel boicot que encabezaron Godard y Truffaut, con una programación especial dedicada al mayo francés, creando la competición oficial “Jean-Luc Godard” y con la proyección del documental La traversée dirigido por Romain Goupil en colaboración con Daniel Cohn-Bendit -ambos fueron dos de los rostros más conocidos del Mayo del 68- y Peppermint Frappé, el film de Carlos Saura mencionado más arriba. 


Ante la profundización de la crisis capitalista a nivel mundial, está más vigente que nunca el ejemplo de aquellos cineastas que pararon el festival cinematográfico más importante del mundo en 1968. Resulta central, además, su concepción del cine como un acto político fundamental para la transformación social.

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Puede verse en el Cine Gaumont hasta el 8 de septiembre.