21/07/2020

«I know this much is true»: gemelos disfuncionales en un mundo disfuncional

En la miniserie de HBO protagonizada por Mark Ruffalo, lazos familiares, trastornos mentales y maltratos estatales se dan cita con impecable factura.

Encorvado sobre una biblia y con voz agónica, Thomas Birdsey recita salmos, suplicando al presidente George Bush que frene el estallido bélico del Golfo. Está preparando un sacrificio: para redimir a la humanidad de todos los males, ofrecerá a dios su mano izquierda. Con esta cruda imagen comienza la miniserie I know this much is true, dirigida por Derek Cianfrance, protagonizada por Mark Ruffalo y estrenada durante mayo en las plataformas de HBO. Consta de seis capítulos inspirados en la novela homónima de Wally Lamb.

Thomas, quien padece esquizofrenia, será detenido y trasladado a una clínica de máxima seguridad. En esos meses internado, su psiquis solo empeorará: discriminaciones, abusos policiales, medicaciones no recetadas. Todo será relatado por su hermano gemelo, Dominick, quien se convertirá en protagonista y se presentará como un estoico, acostumbrado a posponer su vida personal para cuidarlo, divorciado y con oficio de escritor frustrado (alerta spoiler: el tipo no tardará en colapsar). Los flashbacks de Dominick nos darán algunos indicios de su infancia amarga, llena de maltratos y mentiras que el personaje explora para entender su presente y determinar cuál fue el hecho concreto que desató todos los males que le rodean.

Así será la trama general, pero lo fascinante de la serie es, finalmente, la cantidad de temas que aborda con altura. Se mantiene una constante crisis de identidad que atañe a cada miembro de esta familia disfuncional, buscando un sentido de pertenencia al cual poder afianzarse, por momento encontrados en su linaje siciliano y en las tradiciones, con un potencial sesgo racista. Recorreremos algunos aspectos de la opresión machista, la sumisión de las mujeres y la imposición autoritaria de la figura paternal, en una relación represiva para con sus hijos. También se denunciará al sistema penitenciario y su burocracia, la falta de un protocolo para tratar trastornos mentales y la marginalización social. No faltarán polémicas reflexiones sobre la figura de dios y la fe.

La atención del espectador será absorbida por el papel de Mark Ruffalo, quien encarnará a los gemelos Birdsey. Sus enormes contrastes físicos y emocionales no serán pasados por alto: el trabajo de Ruffalo es, sencillamente, espectacular. “Es una historia sobre dos gemelos idénticos pero que la vida los ha llevado a miles de kilómetros de distancia”, cuenta Ruffalo, “uno es un enfermo mental, lo cual supone un desafío; el otro también es bastante disfuncional, empuja a todos afuera de su vida, tiene como una armadura, sobrelleva todo el peso del mundo sobre sus hombros”.

Cada capítulo pega sin compasión. Su narrativa coquetea entre las tristezas existencialistas, la frialdad del sistema y los diversos tipos de opresión. El guion, las tomas y las actuaciones no tienen desperdicio. Entre los actores de reparto, destacamos los papeles de Rosie O’Donnell (Lisa Sheffer) y de Philip Ettinger (Thomas/Dominick adolescentes).

 

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