07/08/2020

La jauría: cuando el machismo es un “juego”

La nueva serie de Amazon Prime Video cuenta de violaciones, misoginia, violencias y grooming y ya anunció una segunda temporada.
Por Beita De

La coproducción chileno/argentina “La Jauría” aborda un gran abanico de violencias.

Creada y dirigida por Lucía Puenzo y con la cortina musical “No estamos solas” de Ana Tijoux, a lo largo de 8 capítulos la coproducción chileno/argentina “La Jauría” aborda un gran abanico de violencias. Centrada en la violación en “manada” a una adolescente estudiante de un colegio católico, se desarrollarán alrededor de la historia una amplia gama de subtramas que giraran en torno a distintos tipos de agresiones. Pero fundamentalmente, la serie de Amazon incómoda y cuenta sobre el machismo, su cultura y las identidades sociales. A la vez, habla de organización y lucha para combatirlo.

La narración comienza en una toma en el colegio organizada por las alumnas que denuncian a un profesor de teatro por abuso sexual. Blanca, la líder del grupo está desaparecida, lo cual irrita aún más a estas adolescentes que no reciben en principio apoyo ni de sus compañeros, ni de sus elitistas familias (empresarios, abogados y ex generales del ejército), mucho menos de las autoridades eclesiásticas, que hasta incluso niegan la crisis. Allí conoceremos a la mayoría de los protagonistas de la serie (las jóvenes, las policías, el psicólogo, el sacerdote, los docentes, los compañeros, etcétera) luego que se viralizó un video de la violación a Blanca, durante una reunión de familias contra la toma.

¿Lobo estás?

La investigación del caso de violación y desaparición, derivara en un “juego” online conocido como “El lobo”. Se trata de una suerte de analogía de la historia real de “la ballena azul”, donde los jugadores virtuales realizaban todo tipo retos violentos como autoflagelaciones y autolesiones, para avanzar hasta la última prueba que consistía en el suicidio. Este “juego” en línea comenzó a “jugarse” en 2013 y a viralizarse en 2016. Fue creado por un joven ruso, ex estudiante de psicología quien confesó que su objetivo era “limpiar a la sociedad de los inútiles”. En el caso de “El lobo”, unirá jugadores en jaurías cuyos retos se trataran de todo tipo de abusos misóginos contra las “débiles presas” y tendrá un objetivo de “limpieza” similar.

Así la historia aprovechará también para hablar de grooming y de la presión que sienten los jóvenes por “encajar”. De los grupos y su identidad, los miedos y los silencios ante la violencia. De la reproducción y de la dominación. El Lobo manejara a las jaurías casi al punto de convertirlas en autómatas adoctrinados por el juego y el deber a su grupo y a su líder.

“La verdadera naturaleza del hombre es violenta territorial y dominante”, dirá este lobo fascista, cuyo objeto es “educar generaciones de hombres duros” cuenta con el poder de ser un hacker que maneja la información privada de todos los que juegan su juego. Este será el as que utilizara una y otra vez para doblegar a los miembros de sus jaurías, contra quienes se muestren débiles y quieran abandonar las partidas. El lobo siempre hará gala de estos recursos para manipularlos y adoctrinarlos para continuar al lado de sus compañeros que ya se comportan y consideran “machos alfa”.

Así, la serie intenta contar que muchas veces no sólo ellas serán las víctimas. Y que los niños y los adolescentes se encuentran como flancos vulnerables, expuestos también a otros tipos de acoso, bullying, burlas, ataques y violencias.

Incluso, no es de extrañar que este “Lobo” adquiera un discurso fascistoide para interpelar a determinados hombres que se sienten excluidos o marginados. En el último tiempo se han producido denuncias y controversias sobre la apropiación por parte de organizaciones fascistas y neo nazis en la industria de los videojuegos. Un caso resonante fue el del GamerGate (2014) donde camuflando sus discursos llevaron al acoso y a la persecución contra el movimiento de mujeres dentro de esa comunidad.

Organizadas contra los lobos: “¿qué parte no entendiste, la N o la O?”

La organización de las estudiantes que comenzaron la toma contra los abusos y la continuaron cuando su compañera desaparece, estará presente a lo largo de toda la historia.

Pañuelos verdes y cánticos, movilizaciones, organización de las vigilias en la escuela, pintadas y banderas. La lucha primero será encabezada por las chicas, pero pronto irá ganando el apoyo de muchos de sus compañeros. Y no sólo ellos. Una movilización de 15 mil personas por las calles de Chile será la respuesta a la viralización del video de la violación de Blanca, contra todos los actos de violencia misógina.

La historia intenta no callarse en nada y por eso se aturde un poco denunciando todo. Así también hará lugar entre los 8 capítulos y forzará diálogos para hablar de violencia psicológica, pedofilia, trafico de menores, la corrupción de la Iglesia, etcétera. Golpeando de costado a la responsabilidad estatal en el encubrimiento y en el rol de los altos mandos policiales que a toda costa quieren cerrar las investigaciones y volver a la calma a una sociedad hastiada de tanta violencia. Collage que no deja de ser un fiel reflejo de la sociedad chilena postpinochet.

Pero sin dudas, el acierto es que toma la fuerza del movimiento de mujeres, la ola verde, el ni una menos y el vivas nos queremos. Y reivindica que es necesaria la organización y la lucha contra todo tipo de violencia, pero que el enemigo real es el que detenta el poder del capital. Y que siempre habrá lobos agazapados, que operen escondidos en el bosque, mientras no se termine con el sistema que es el responsable de la dominación y la opresión de millones en el mundo.

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