15/04/2021
CINE Y AUDIOVISUAL

Los 500 días de Luis Puenzo al frente del INCAA

Lucha de camarillas en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales.
Por Corresponsal Ojo Obrero

Con la excusa de cumplirse los 500 días de Luis Puenzo al frente del INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales), en una entrevista dada a GPS Audiovisual, el «Oscar winner» se despachó con una serie de definiciones que, si bien no agregan nada novedoso, apresuraron la salida de un texto de un conjunto de asociaciones profesionales titulado “Así no va más”.

En la extensa entrevista, Puenzo ratifica sus planes políticos orientados hacia la nueva realidad del audiovisual “cuyo desarrollo fue acelerado por la pandemia”: la prevalencia del mercado del streaming y el consumo de series, frente a las salas de cine y la producción de películas. Hacia allí apuntaban su temprana reunión con los ejecutivos de Netflix, organizada a comienzos de 2020 (ver cultura.gob.ar, 19/2/20) por el empresario y productor Hugo Sigman -socio del mexicano Carlos Slim y dueño del laboratorio Mabxcience- y en el mismo sentido iba el intento fallido por triplicar el fondo de fomento con una parte del IVA que pagamos los usuarios de las plataformas OTTs… para financiar con dinero del INCAA a esas mismas OTTs.

“Nuestra idea es que el Fondo de Fomento Cinematográfico pase a ser un Fondo de Fomento Audiovisual, incluyendo la producción de series argentinas” (Télam, 1/5/20), decía Puenzo. Hacia allí sigue apuntando la presentación de su “Plan de Fomento” que deberá repartir un presupuesto en declive (manta corta) producto de la crisis económica y la caída brutal de los ingresos que provenían de ventas de entradas de cines.

Sin embargo, el “Así no va más” de las asociaciones, cuyo sentido es despegarse de una difamación, por haber sido acusados de ser “gente que ha lucrado con el cine a lo largo de los años y algunos no de manera honesta”, no explicita ninguna diferencia con esta orientación general sino que ratifica una significativa coincidencia al pedir que “se atienda con soberanía el nuevo escenario del medio audiovisual, que engrose sus recursos a través del aporte de los servicios de streaming, que fomente la realización de series (…)”.

Esta coincidencia, entre otras, vuelve a evidenciar que el contenido de los enfrentamientos obedece a intrigas palaciegas entre camarillas igualmente patronales y oficialistas: de un lado los Puenzo-Sigman-Alberto, del otro los Bauer-Sokolowicz-Cristina. No están en juego dos “modelos” para el INCAA, está en marcha una disputa capitalista por el fondo de fomento que es disfrazada como un choque entre grandes empresas y pymes.

Lo de Puenzo parece ser una torpeza política porque con estas declaraciones amalgama nuevamente a este frente golpista y filo oficialista con un conjunto mayor de asociaciones que habían sido, o intentado ser, aplacadas por dos medidas adoptadas a comienzo del año: una resolución que ampliaba subsidios para reactivar rodajes (en sintonía con la apertura indiscriminada de actividades impulsada por el gobierno) y otra que otorgaba a los documentalistas -el sector históricamente más combativo- una “conquista histórica” que aumentaba los montos de la vía digital documental, la más pobre y más fructífera de todas las vías de fomento del INCAA.

Las promesas y expectativas de diálogo y participación que no se cumplieron en estos 500 días, vuelven a ser agitadas desde ambos sectores, pretendiendo ignorar su seguro fracaso y la continuidad de los choques, porque incluso los intereses empresariales de la producción audiovisual -sean grandes o medianos- serán indefectiblemente afectados por la crisis en marcha y su segura profundización de la mano de una mayor subordinación al FMI y los intereses imperialistas.

Por un congreso de bases del cine independiente

Para pensar una salida a todo este zapateo en el lugar, recordemos que la acción que puso en evidencia a fines del año pasado la inutilidad del inmovilismo y las esperanzas en consensos, participación y diálogo, fue una movilización autoconvocada de realizadores independientes a las puertas del INCAA. Fue esta acción independiente la que motivó a las asociaciones a movilizarse también y la que abrió paso a que Puenzo echara lastre con las resoluciones mencionadas. Necesitamos retomar ese camino de independencia, organización y lucha.

Necesitamos un congreso de bases del cine independiente que coloque sobre la mesa un verdadero “otro modelo” para la distribución de los fondos del INCAA, que plantee que no se puede seguir financiando a los Sigman, Socolowicz, tampoco a Clarín (Patagonik) o a Telefe, y que reclame una verdadera democratización de los subsidios y del INCAA orientado a las producciones audiovisuales que no se conciben como mercancías culturales sino como genuina expresión artística y cultural.

Necesitamos también organizar la lucha (abandonada por los sindicatos) de los trabajadores y técnicos, en defensa de los convenios colectivos de trabajo que pretenden ser aún más avasallados por las patronales (ver Infobae, 13/3), y también por una compensación salarial de $40.000 para todos los que perdieron sus fuentes laborales producto de la pandemia.

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