02/10/2021
miniserie

“Misa de medianoche”: la religión es el opio de los pueblos

Terror y sucesos paranormales en una de las obras más esperadas del año.

Arriesgar constantemente en sus proyectos parece ser una de las cualidades de Mike Flenagan, director de “Misa de Medianoche” (Midnight Mas) y autor de obras reconocidas como “La Maldición de Hill House”(Hill Haunting House) o “La Maldición de Bly Manor”(Haunting of Bly Manor), quien lejos de encasillarse a un estilo vuelve con una nueva propuesta en esta serie que reafirma su vigencia y su postulación para ser uno de los mejores directores de terror de esta última época, trayéndonos una historia tan increíble como estremecedora.

“Misa de medianoche” es una miniserie de siete capítulos estrenada en Netflix, quien debido a un contrato de exclusividad de este con Mike Flanagan, gracias al éxito de “La Maldición de Hill House”, tiene entre su catálogo una de las obras más esperadas del año.

La historia transcurre en Crockett Island, un pueblo de no más de 200 habitantes con una fuerte influencia religiosa. Con la llegada de un nuevo monseñor, como así también la vuelta de un joven habitante que viene de cumplir una condena, nos adentramos en conocer a los personajes de esta isla. Quienes cuentan con una construcción basada en diálogos y actitudes que hacen de estos un buen enganche para el espectador con la obra.

El gran carisma del monseñor y algunos supuestos hechos milagrosos hacen que una gran parte del pueblo se acerque cada vez más a la iglesia, quienes depositan sus esperanzas en un supuesto profeta. Aquellos que continúan escépticos a este tipo de sucesos son quienes protagonizan pequeños pero interesantes debates, como lo es el intento de enseñar o no religión en la escuela pública o el porqué pueblos como Crockett Island se caracterizan por tener ostentosos edificios pertenecientes a la iglesia cuando parte de la población sufre miserias.

Lejos de caer en un terror de manual o al llamado terror blockbuster el director de esta serie plantea el horror en una escalada que mantiene expectante a cada escena, haciendo un llamado a la paciencia en los primeros momentos, la cual será bien recompensada, y con un acompañamiento sonoro muy bien montado que hace de los himnos religiosos un buen soundtrack para el horror.

Los temas elegidos por el director de esta obra son aquellos que atraviesan a nuestra sociedad actual: la cuestión de la fe en el hombre como un misterio que se intenta colocar como una eterna incógnita, como así también lo sobrenatural y milagroso sobre lo racional y científico, la discriminación hacia otras creencias, todos estos muy bien plasmados. Y si bien la obra nos sumerge en momentos de horror a causa de lo sobrenatural, hay miedos, muy bien representados, a causa de lo natural y lo ya conocido. Pero nada está tan bien plasmado como unos de los temas principales de la serie, el fanatismo religioso, y la representación de este como la condena de un pueblo que busca una salida y tiene sus expectativas puestas en la fe, que lejos de traer de una solución a los males de la sociedad los sumerge en la contradicción y oscuridad tratando de darle sentido a sus padecimientos mediante la idea de un mundo de dicha ilusoria y la promesa de una vida eterna.

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