19/10/2020

Músicas y músicos académicos hablan de la situación del sector en Argentina, Alemania y Canadá

La soprano María Virginia Savastano, la violinista Katharina Deissler y el pianista Alexander Panizza, en la radio de Músicxs Organizadxs.
Por Silvia Martinez Músicxs Organizadxs

El viernes pasado tuvo lugar la 21ª Radio online de Músicxs Organizadxs, en esta oportunidad dedicada a la lírica. Ramiro Pérez, integrante del Coro Estable del Teatro Colón y referente de la agrupación, entrevistó a la soprano María Virginia Savastano, a la violinista Katharina Deissler y al pianista Alexander Panizza.

No se vive del aire

La conversación arrancó con Maria Virginia Savastano, cantante formada en el Teatro Colón y ganadora del primer premio del concurso internacional de canto “Neue Stimmen” en Alemania. En la entrevista relató haber vivido muchos años en Francia, donde integró el Atelier Lyrique de la Ópera Nacional de París. Trabajó en Europa, Asia, Japón, pero se volvió para Buenos Aires porque extrañaba a su familia, instalándose definitivamente en el 2018, ya que previamente iba y venía por sus contratos en Europa. En 2019 empezó con El Principito, que describió como “espectacular”, y también se reencontró con el Teatro Colón.

La soprano señaló que su experiencia en 2019 había sido “impecable” y que el 2020 había empezado muy bien, con múltiples trabajos -entre ellos con la Filarmónica de Río Negro-, pero a partir de la cuarentena todo se canceló.

Contó que a partir de la cuarentena el cese del trabajo ha sido casi total, salvo la grabación de una obra barroca para la Filarmónica de Río Negro. “El no tener nada artístico es desesperante, no estar en el teatro (..) empecé con los videos mezclando cosplay con la ópera, para hacer cosas nuevas y no caer en lo mismo, también hice un streaming con Gala Lírica Show” -un grupo dedicado a la lírica. En cuanto a la posibilidad de dar clases, explicó que tiene el inconveniente de no ver si el alumno está respirando bien y de que el audio no es fiel totalmente, añadiendo que “quizá tenga que acostumbrarme y empezar de a poco: algo voy a tener que hacer porque no se vive del aire”.

El entrevistador señaló que desde MO se viene llevando adelante una campaña desde que se declaró el cese de actividades en la música, con un empadronamiento de 5.500 músicos, impulsando asambleas, con el objetivo de arrancarle al estado un subsidio de $30.000. Luego apareció el Ingreso Familiar de Emergencia, que terminó siendo de un monto mínimo; y la Beca Sostener Cultura lanzada por el Ministerio de Cultura, en ambos casos afectando a los fondos del Anses. Sobre el punto, Savastano relató que “como percibí la IFE, no puedo cobrar la Beca Sostener Cultura, y juntando las tres IFE pago un alquiler y medio. Tengo a mis padres que me ayudan, los artistas estamos en una situación muy precaria, ¡desesperante!”.

En contraste, señaló que cuando estaba en Francia dentro de un marco de Producción, le deducían un impuesto al cobrar un cachet, y cuando salía de la producción el gobierno le pagaba un sueldo de 2.500 euros por mes durante 8 meses. También tenían un descuento en los impuestos por todo lo que se invierte a la hora de presentarse en un concierto: maquillaje, intercambio de ropa, bijouterie, el cuidado de la voz (en su caso), entre otros. Ramiro añadió que los artistas en Francia tienen un régimen jubilatorio especial; que el mismo sufrió los ataques del régimen de Emmanuel Macron, pero que con la lucha los artistas lograron mantener esos regímenes especiales.

Finalmente, la intérprete declaró su apoyo a la organización incipiente de Cantantes Líricos Autoconvocados.

Entre el tango y el teatro

Katharina Deissler nació en Alemania; vino a Buenos Aires para estudiar tango, radicándose en el 2014 e integrando la Orquesta Estable del Teatro Colón. En el diálogo contó que durante la cuarentena practica todos los días, y que desde julio comenzó a ensayar nuevamente, cuando dieron los permisos. También se dedica a la docencia.

Se habló de la situación de los trabajadores del Colón, con el señalamiento de Ramiro de que la paritaria fue de un 7% y se empieza a ver una merma importante en el salario, ya que parte del mismo corresponde a la productividad por concierto -constituyendo una suma importante agregada al básico.

Katharina señaló que vino a a Argentina a tocar tango y estudiar, pero “se enamoró” de la cultura y de la música en especial y terminó instalándose, dedicándose al tango y a integrar las filas del Teatro Colón por un concurso ganado. Forma parte de la Orquesta Típica Julián Peralta y de la orquesta Cuerdas del Plata -con la que hacen tangos nuevos, siendo concertino-, y otro cuarteto de cuerdas, Azabache, con el que grabaron un disco de tango.

La violinista destacó la gran importancia de la organización de los tangueros que se está llevando adelante a partir del Festival de Tango de Buenos Aires (que se hizo en forma acotadísima), marcando que “está pasando algo histórico”.

A su turno, se hizo mención a la participación de Katharina en un concierto filmado para ser transmitido en el festival por los 10 años del asesinato de nuestro compañero Mariano Ferreyra.

El circuito regional

Alexander Panizza nació en Canadá, donde comenzó su formación musical. A los 17 años vino a Argentina, donde siguió formándose, y en el 2017 regresó a Toronto. Se define como un concertista de música académica, sobre todo con un repertorio que va desde Bach hasta nuestros días.

Dio cuenta en la entrevista de que cuando se declaró la cuarentena estaba en Canadá, pero con proyectos en otros países. Su temporada de conciertos se canceló. Si bien al principio mantuvo el optimismo y aprovechó para estudiar, luego atravesó el “bajón” debido a la falta de conciertos y el contacto con el público. A partir de ahí vio la posibilidad de hacer música online, lo que interesó a algunos organizadores de conciertos; en ese marco, contó que “en vez de hacer la típica de tocar y grabar empecé a intercalar imágenes de cosas vinculados a la obra. Así surgió un proyecto con obras de Ravel; otro en Buenos Aires con Gustavo Milel, grabando una obra de Mozart; y otro con Gabriel Diz, un compositor rosarino”. Y agregó que “son proyectos interesantes pero no es lo mismo desde el punto de vista económico. A mí [la situación actual] me agarró con suerte porque mi esposa es musicóloga y sigue dando clases en una universidad. Pero para mucha gente esto es durísimo”.

En ese sentido, Ramiro destacó que desde MO se impulsa un circuito de música online para que los trabajadores de la música reciban un sustento. ya que la IFE y la Beca Sostener Cultura son insuficientes.

Alexander sostiene que en los países que se sobrelleva mejor la situación a partir de la pandemia son en donde hay conciencia de que hay sectores que están sufriendo mucho más que otros y donde los sectores públicos y privados se comprometen a repartir esas consecuencias. En ese marco, muchos que habían comprado abonos para conciertos que no fueron, donaron ese dinero. Tampoco se tiene idea de cómo se conforman los ingresos de quienes salen a tocar, ya que no todos integran una orquesta, institución o la docencia. Señaló que “es una oportunidad de repensar ciertas cosas en nuestra carrera y a todos los que hacen algo en vivo”, y agregó que “el mundo se agrandó enormemente, es difícil ir a la provincia más cercana. Y eso hace pensar en el circuito de conciertos que existen a nivel regional, para los músicos y el público (…) muchos músicos que no pudieron desarrollarse a nivel local se fueron. Hay que tomar conciencia de las pequeñas instituciones artísticas, como base que tiene que estar”.

A la pregunta de qué respuesta dio el gobierno de Canadá para el sector artístico, en el marco de la pandemia, el pianista relató que “acá hay un sector de trabajadores con ingresos irregulares que puede ser un músico o alguien que maneje un Uber. De entrada el gobierno dio un apoyo”. Explicó que en pocos días se efectivizaba mediante un depósito bancario por cuatro semanas, luego se extendió a siete meses y ahora hay otro tipo de apoyo que va disminuyendo a medida que los ingresos se van recuperando. Fue una medida que se tomó rápido y con amplio consenso.

Ramiro agregó que en Grecia, país golpeado por el FMI, el Banco Aleman y el Brexit, hubo un movimiento de artistas que con su lucha lograron un subsidio de 800 euros, similar al de Alemania que está alrededor de los 800/1000 euros. En Canadá, marcó Alexander, “no se llegó a un reclamo explícito de los artistas. Acá el sector informal es enorme. Toronto es un centro de la industria del cine y hay miles de empleados y eso se canceló de un dia para el otro, pero rápidamente se dio esa compensación”.

Finalmente, apuntó que sus proyectos son organizar conciertos junto a la Asociación Filarmónica de los Siete Lagos y dar clases en la UCA.

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