Cultura

24/11/2023

Roger Waters en Argentina: un recital de resistencia

Roger Waters en River.

Como parte de su gira mundial This is Not a Drill (Esto no es un simulacro), que busca ser un cierre, una despedida con el público, con más de 80 años de edad y superando los sesenta de carrera musical, Roger Waters se presentó el pasado martes 21 y miércoles 22 de noviembre en El Monumental. Hizo vibrar un River repleto por un público integrado por tres generaciones.

Contó con una excelente ingeniería de sonido, cuatro pantallas gigantes (que producían imágenes del escenario, del campo y alusivas a las canciones), fuegos artificiales, y sus letras están profundamente comprometidas con la actual situación política y económica mundial.

Minutos previos al inicio del recital, dejó el siguiente mensaje en una gran pantalla negra: “Si eras de los que dicen ‘me encanta Pink Floyd pero no soporto la política de Roger’ harías bien en irte a la mierda, e ir al bar en este momento”. Marcó la cancha y dejó clara su inquebrantable definición ideológica, que desarrolló en sus más de dos horas de show.

Como parte de su lista de temas sonaron clásicos y novedades. Inició a las 21:15hs con Comfortably Numb (Confortablemente Entumecido) y luego tocó Money (Dinero), denunciando las fuertes desigualdades económicas que hay en el planeta. También sonó el famoso Another Brick in The Wall (Otro Ladrillo en la Pared), un himno de protesta de la década del ’80 contra la sujeción y el adoctrinamiento dictatoriales. Y con The Powers That Be (Los Poderes Fácticos), Waters denunció los innumerables casos de asesinatos y avasallamientos a los derechos humanos efectuados por parte de las fuerzas represivas de los Estados.

Minutos más tarde, proyectó en las enormes pantallas las imágenes de presidentes norteamericanos como Ronald Reagan, George Bush (padre e hijo), Bill Clinton, Barack Obama, Donald Trump y Joe Biden, catalogándolos a todos (republicanos y demócratas) como criminales de guerra. Posteriormente, realizó una crítica a Xi Jinping (presidente de China) e integrantes de la Unión Europea, dejando en claro que no tranza con ningún político representante de patrones u opresores; ni siquiera con el clero.

The Bar (El Bar) fue la ocasión para expresar la necesidad de defender los derechos humanos. Terminado el tema, Roger Waters afirmó: “Vine muchas veces a Buenos Aires y siempre traje música. No sé si saben que los hoteles de Buenos Aires no me quieren porque lucho por los derechos humanos. Eso es algo que me enseñó mi madre y nunca olvido. Y hay que decirle a los poderes de turno que respeten los derechos humanos. Y se deberían respetar desde Río Jordán hasta el Mediterráneo”.

El intento de la Daia de cancelar y censurar el recital, acusando falsamente a Waters de tener “expresiones antisemitas” por apoyar al pueblo palestino, quedó en la nada. Tampoco logró vaciar el estadio, que aplaudía cada tema acompañado por vídeos, dibujos y fotografías que denunciaron el brutal bombardeo sionista contra el pueblo palestino.

“Uno de los mensajes llegó cuando el artista mostró en pantalla la frase ‘Paren el Genocidio’, en una claro apoyo a Palestina. Inmediatamente, el show se llenó de imágenes de niños, jóvenes y demás personas junto a la frase ‘Todos necesitamos derechos e igualdad: refugiados, palestinos, yemeníes, indígenas” (Infobae, 22/11).

Waters, además, en su momento desmintió de manera tajante estas acusaciones: “Yo sé muy bien lo que siento en el corazón, y no he tenido un solo pensamiento antisemita en toda mi vida. Lo que condeno es lo que hace el gobierno israelí (…) Están cometiendo asesinato, están cometiendo genocidio, están oprimiendo a otro pueblo”, dijo, en referencia a la agresión histórica que sufren los palestinos (Página 12, 15/11).

Como parte de un homenaje a Syd Barrett, amigo y compañero fundador de la emblemática banda Pink Floyd, tocó canciones de sus primeros discos, en especial de The Dark Side of de Moon (El Lado Oscuro de la Luna, 1973), que tiene temas como Eclipse, y de Animals (Animales, 1977), que contiene temas como Sheep (Pastor) y Pigs on The Wing (Cerdos Volando, canción que hace referencia a “Rebelión en la Granja”, la novela emblemática de George Orwell). No faltaron imágenes ni tampoco el paseo por todo el estadio del cerdo gigante, con sonidos de animales y helicópteros.

Cerró proyectando cuatro palabras que dicen muchísimo, “Resist Fascim, resist war” (Resiste al fascismo, resiste a la guerra), frase de rechazo a las guerras en curso en el planeta y a los gobiernos fascistoides. Incluso se tomó el tiempo de dar un apoyo a la ley de aborto legal y mostró capturas de redes sociales de quienes vienen por su derogación. Es un tema en la agenda de la próxima gestión de Javier Milei.

A una hora del inicio del recital, luego de realizar temas clásicos, con un fuerte grado de nostalgia y emotividad, como Wish You Were Here (Quisiera que estés aquí) y Shine on you Crazy Diamond (Sigue brillando, diamante loco), la banda se tomó un entretiempo de 15 minutos, donde entró a jugar la voz del público presente. Adultos mayores, adultos, adolescentes y niños se expresaron al canto de “Hay que saltar, el que no salta es militar”, “El que no salta votó a Milei”, “Milei basura, vos sos la dictadura” y “Nunca Más”. Miles de personas dejaron en claro que hay un pueblo que saldrá a las calles a defender sus derechos.

Próximo a finalizar el concierto, recordando el disco Final Cut (Corte Final, 1983), Waters se refirió a la importancia de esclarecer lo sucedido con los conscriptos argentinos caídos en la guerra de Malvinas. Se debe recordar que en su momento Pink Floyd se negó a tocar en la Argentina, como modo de protesta contra la dictadura cívico-militar. Las declaraciones del cantante británico plantan bandera contra el líder de La Libertad Avanza, quien adora a Margaret Thatcher.

El recital de Waters fue un mensaje de resistencia, en defensa de los derechos obtenidos mediante la lucha, contra la avanzada derechista, para ponerle fin a la masacre sionista e imperialista y en apoyo incondicional al pueblo palestino. Pese y moleste a quien le moleste.

Gracias Waters, y a ganar las calles.