Sobre “La guerrilla fabril” de Héctor Löbbe
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Quisiera aprovechar este espacio para recomendar a los lectores de Prensa Obrera el libro de Héctor Löbbe "La guerrilla fabril: clase obrera e izquierda en la coordinadora de zona norte del Gran Buenos Aires (1975—1976)".
La Coordinadora norte extendió su influencia a los distritos de San Fernando, Tigre, San Isidro, Vicente López y parte de San Martín agrupando a grandes empresas como los astilleros Astarza, Terrabussi, Ford, las metalúrgicas Del Carlo, Santini, EMA, el laboratorio Squibb, Editorial Abril, Fate, la textil La Hidrófila y el sindicato ceramista de Villa Adelina.
La zona norte fue uno de los epicentros del extraordinario ascenso obrero que se desató luego del Cordobazo y alcanzó su pico más alto a mediados del ’75, cuando un reguero de paros, ocupaciones y movilizaciones desembocó en la mayor huelga política de masas de la historia.
Rebatiendo tanto a quienes pretenden atribuir a los aparatos sindicales un lugar que no les corresponde, como a quienes conciben aquellas jornadas como producto espontáneo de la “autoactividad” de la clase obrera, Löbbe echa luz sobre el rol desempeñado por las corrientes políticas de izquierda (en particular PO) y demuestra que fueron las comisiones internas y cuerpos de delegados “recuperados” los que cargaron con el peso de la movilización y pusieron en pie las coordinadoras.
Al mismo tiempo, recorre las posiciones de esos grupos y partidos poniendo de relieve, entre otras cosas, el sometimiento político del Peronismo de Base y Montoneros al gobierno capitalista, la adaptación del morenismo a los sectores burocráticos, y la política contrarrevolucionaria del stalinismo.
El estudio contiene un documentado registro de la represión sistemática que se abatió sobre el activismo desde los inicios del gobierno de Perón (multiplicada luego con Isabel y el accionar de la “Triple A”) y denuncia la complicidad de todo el arco patronal con la violencia estatal y para-estatal, en particular los partidos “democráticos” como la UCR.
El libro relata algunos episodios de la historia de nuestro partido desconocidos para la mayoría de los militantes más jóvenes, como la constitución de la Lista Gris metalúrgica, cuyo plenario de lanzamiento reunió a cerca de 400 activistas encabezados por Néstor Correa, de la interna de EMA (actual secretario general de la Conaduh); o la ocupación de la fundición Santini, dirigida por Carlos Frígoli; o las luchas de la Editorial Abril (fundadora de la Lista Naranja Gráfica e integrada, entre otros, por Roberto Gellert, hoy congresal del Suteba); o las grandes acciones del combativo sindicato ceramista de Villa Adelina (uno de cuyos directivos fue José Alonso, ahora militante del Partido en el Hospital Posadas)… destacando que mientras otras corrientes fueron arrasadas por la dictadura o “terminaron disgregándose en múltiples grupúsculos” sólo el PO mantuvo “una continuidad en el tiempo y en el accionar político”.
En síntesis, creo que se trata de un interesantísimo trabajo que, como el mismo autor dice en su introducción, no es un homenaje póstumo, porque eso equivaldría a reconocer que el sentido de aquella lucha dejó de tener valor, sino un intento de mostrar que “se puede luchar y vencer a los explotadores”.
No exento de capítulos controvertidos, La guerrilla fabril es lo mejor que leí en mucho tiempo sobre esta etapa heroica del movimiento obrero argentino, deliberadamente tergiversada o silenciada.

