18/08/2021
CINE

“Viejos”: la vida en un abrir y cerrar de ojos

La última película del cineasta indoestadounidense M. Night Shyamalan renueva su juego con el thriller y el suspenso. En este caso, los papeles protagónicos destacan a Thomasin Mckenzie, y Alex Wolff (exestrella teen de Nickelodeon), con Gael García Bernal y Embeth Davidtz (la maestra Honey de “Matilda”) entre un numeroso reparto conocido por papeles secundarios.

“Viejos” se desarrolla en un marco espacial similar al locus amoenus, retomando así una temática de la literatura medieval, un espacio idílico rodeado de naturaleza en el que sólo hay que disfrutar del aquí y ahora; con el detalle de desarrollarse en una playa alejada de la urbe. A la playa “selecta” llegan diferentes personajes estereotípicos: la mujer joven y bella casada con el hombre mayor y exitoso, un matrimonio que decide tomar las últimas vacaciones familiares previa a su separación formal, un matrimonio sin hijos, quienes al poco tiempo de llegar comienzan a experimentar situaciones que los llevarán a un punto de quiebre hasta el momento que cada personaje pueda sostenerlo.

El suspenso comienza a partir del juego de percepciones que plantea el director, tanto para los personajes como para el espectador, como siempre se ha caracterizado en su trayectoria; los personajes se demoran en verse de cerca, del mismo modo en que las visualizaciones y el uso de los planos parciales generan un contrapunto respecto de la intensidad temporal que se intenta demostrar: lo lento que nos lleva hacia lo dinámico.

El problema principal que se plantea en la película es que esta playa idílica presenta una anomalía natural respecto del paso del tiempo; acelerándolo; de forma tal que dos días allí equivalen a 50 años. Así vemos en los cuerpos de los personajes las agresiones del cuerpo abruptamente pero también la precocidad en las enfermedades mentales. Las arrugan aparecen de la misma forma en que aflora la demencia senil del Mal de Alzheimer pero también un espacio temporal de reflexión, de introspección frente a lo moralmente inaceptable, aquello que se oculta de la mirada social en pos de preservar ciertas posiciones.

El quiebre de estructuras psicológicas, la mortalidad y la inmortalidad -que simula darse- llevan al extremo a los personajes en su intento de teorizar científicamente el mágico fenómeno, aunque aparecen ciertos indicios que generan la sospecha de que la playa en realidad es un espacio de observación: la playa lejana, sin forma de comunicarse con el exterior, los acantilados, y ciertos fenómenos que retienen a los personajes, como si no hubiera forma de escapar, salvo esperar el paso del tiempo.

El bucle temporal termina cuando se descubre cuál es el trasfondo económico y las causas que se persiguen, dejando así al descubierto una relación que ya hoy es habitual: los algoritmos de búsqueda de internet al momento de captar posibles clientes al servicio de negociados que pueden verse también como ratas de laboratorios.

 

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