20/04/2021
BUENOS AIRES

#ALasAulas: sin condiciones, sin vacunas y en colapso sanitario en San Martín

En el día de ayer, varios colegios del distrito de General San Martin, como el Instituto Ballester y el Agustiniano, entre otros, se vieron rodeados por familiares de estudiantes que se plegaron a la cruzada de Padres Organizados, nucleada dentro de Cambiemos, en rechazo a la suspensión de las clases presenciales.

No llama la atención. A través de la campaña #ALasAulas, lanzada en diciembre del 2020 y hoy reforzada por AIEPBA (Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de la Provincia de Buenos Aires), las patronales de los colegios privados intensificaron su presión por el retorno a las clases presenciales, mientras no se garantizan ni las condiciones ni vacunas para la comunidad educativa en su conjunto.

El ministro de Educación, Nicolás Trotta, a fines de enero mantuvo una videoconferencia con este sector, que incluye incluso a grupos ligados con las Iglesias, para “generar los consensos y acuerdos para que la presencialidad sea el ordenador del ciclo lectivo 2021” (Argentina.gob.ar).

El principal vocero de AIEPBA, Martin Zurita, declaró: “las aulas son un lugar seguro, no son focos de contagios” (eldia.com), se vale de los dichos del propio Trotta para hacer valer su posición. Lo que Zurita omite decir es la cantidad de burbujas aisladas en los colegios que representa y los casos confirmados de Covid en estudiantes y docentes.

¿Y los gremios? Se preguntan las docentes

Sadop, en pleno aumento de contagios de Covid-19, se limitó a “profundizar” el Monitoreo Docente y control del protocolo, que básicamente consiste una supuesta inspección por parte de los miembros de las Comisiones Directivas de Sadop.

Mientras, en los colegios privados los docentes estaban expuestos a la sobrecarga laboral, el incumplimiento de protocolos, la imposición de dar clases virtuales en caso de enfermedad (incluso por Covid), falta de insumos (mascarillas, barbijos, alcohol), salarios de miseria en medio de una inflación galopante, pagando de sus bolsillos la “educación no presencial”, entre otras tantas cargas.

La campaña #AlasAulas es vergonzante, porque de las aulas nunca nos fuimos (hemos transformado nuestras casas en aulas) y porque su único objetivo es sostener el lucro capitalista de la educación privada.

Más 90% de las escuelas privadas del país recibe subsidio del Estado. Con este sostienen el pago de los salarios docentes, montos que en algunos casos llegan al 100% de los salarios, sean laicas o religiosas, además del sostenimiento al clero por parte del tesoro nacional. Sumado a las cuotas mensuales pagadas por las familias de los estudiantes. Un negocio redondo. Además, el año pasado recibieron los ATP, sin ningún tipo de investigación previa, por parte del gobierno, se benefició a la educación privada en perjuicio de la educación pública desfinanciada por el régimen de ajuste que gobernó durante las últimas décadas.

Quienes hacen gala del supuesto impuesto a la riqueza, no hacen más que subsidiar al capital, que hoy milita contra la salud de los docentes y estudiantes, pretendiendo un retorno a las clases presenciales, en medio del colapso sanitario por el avance de la segunda ola de contagios por Covid-19.

Organicémonos por nuestros reclamos

Los docentes de los colegios privados debemos organizarnos, en asambleas de forma independiente, de la patronal y de la burocracia sindical, y definir un plan de acción por nuestros reclamos: salario y condiciones de trabajo, conectividad y dispositivos, cronograma de vacunación para toda la comunidad educativa, contra los despidos y rebajas salariales.

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