17/08/2020

CABA: la vuelta a clases en pico de contagios, les estudiantes nos organizamos

Larreta y Trotta empujan la vuelta a clases sin garantizar condiciones para docentes y estudiantes.
UJS Secundaries

Llamamos a convocar asambleas en todos los colegios.

Habiendo transitado casi 5 meses de aislamiento obligatorio y suspensión de clases presenciales, la comunidad educativa saca conclusiones: la virtualización de la cursada, su improvisación y falta de financiamiento, arrojó a miles de estudiantes a abandonar su escolaridad, dando un salto enorme en la deserción estudiantil en todos los niveles.

El abandono y desfinanciamiento sistemático a la educación pública antes se reflejaba en las pésimas condiciones edilicias de los colegios, en viandas putrefactas y en becas de montos escasos. Hoy, en un contexto crítico y excepcional, se traduce en la falta de presupuesto para garantizar los recursos tecnológicos para todes les estudiantes, en bolsones de alimentos que no cuentan con la cantidad de alimentos ni cubren nutricionalmente los 15 días que deberían, y en el retraso del cobro de las becas para les estudiantes del nivel medio (las cuales, además, fueron suspendidas por dos meses al inicio de la cuarentena).

Esto es aún más preocupante cuando se habla de la vuelta a las aulas con los colegios en estados deplorables y una curva de contagios y muertes que no para de aumentar semana a semana.

En este contexto el Ministerio de Educación Nacional y el Gobierno de la Ciudad se dedicaron a aprobar diferentes proyectos y protocolos que recomiendan pautas y exigen condiciones, entre otras cosas, pero lejos están de garantizar las medidas materiales necesarias para saldar los reclamos de estudiantes y docentes.

Avanza la Secundaria Sin Futuro

El proyecto de educación a distancia -el cual ya consiguió su media sanción en diputados- dice dar “un marco normativo al acompañamiento pedagógico”, pero, más allá de esta mera formalidad, no se propone avanzar materialmente en resolver los problemas de conectividad ya mencionados, sino únicamente dar garantía para la imposición de la virtualización forzosa (donde docentes y las familias de les estudiantes ponen de su bolsillo para garantizar la cursada). En esa misma línea se difunde el “protocolo para actividades educativas remotas” y las “pautas para el uso responsable de ambientes educativos, mediados por el uso de la tecnología”, los cuales se limitan a dar una serie de “sugerencias” con respecto al uso de plataformas.

Cabe destacar que estos encuentros virtuales y el acompañamiento pedagógico, que sostienen docentes y estudiantes con mucho esfuerzo, no reemplazan cualitativamente las clases: más allá de un intercambio y apoyo limitado, no tienen comparación con la instancia presencial en términos pedagógicos. Pero esta degradación de contenido y precarización de la tarea educativa no son una casualidad, sino que estas condiciones son las que proponen los organismos internacionales para las reformas educativas que se implementan o están en camino a implementarse en todo el mundo. Buscan hacer de la educación un negocio rentable poniéndola al servicio de los intereses empresariales, preparando a les futures trabajadorxs para la descalificación y flexibilización del mercado laboral. No es noticia que las reformas laborales, previsionales y educativas están en la agenda del FMI como parte de su plan económico de ajuste para garantizar la capacidad de pago de nuestro país: no sería sorpresa que los gobiernos tomen esta situación de excepción para avanzar paso por paso la Secundaria del Futuro tan repudiada en 2017.

Vuelta a clases: ¿en qué condiciones?

En este mismo sentido es que se apresura la discusión de la vuelta a las aulas bajo ningún fundamento sanitario: las presiones por la reanudación de la actividad no solo llevan a una apertura económica que provocó un salto en el número de contagios por la falta de cumplimiento de los protocolos por parte de las patronales, sino también a la necesidad de que les niñes y adolescentes vuelvan a las aulas.

Como era de esperarse, nos volvemos a encontrar con el mismo problema: el protocolo aprobado por el Consejo Federal de Educación exige una cantidad de normas sanitarias (lógicamente), pero sólo destina un aproximado de $36.000 por escuela (lo cual no equivale ni siquiera a una canasta básica) para garantizar todos los elementos de seguridad e higiene y el reacondicionamiento de los espacios, dejando así a cada distrito con la responsabilidad de cumplir pero sin fondos para hacerlo. Más allá de ese miserable monto, el presupuesto educativo no aumentó aún en medio de esta crisis fenomenal que está dejando a miles de estudiantes sin estudios obligatorios.

Es de público conocimiento que las escuelas no cuentan con la infraestructura o elementos necesarios para enfrentar la pandemia. Alejado de la realidad que atraviesa la educación, una vez más el Estado hace oídos sordos a las necesidades de la comunidad educativa de todos los niveles y ejecuta según las pretensiones de las patronales y los grupos económicos.

¡Defendamos nuestra educación!

El anuncio de la vuelta a clases este 7 de septiembre para les estudiantes que no puedan acceder virtualmente es criminal: en CABA contamos con un registro de mil casos y 40 muertes diarias en ascenso. Hoy la vuelta a la escuela significa miles de estudiantes, familias y trabajadores expuestos al contagio, lo cual puede traducirse en un nuevo pico.

Frente al vaciamiento de nuestra educación, les estudiantes debemos organizarnos en defensa de nuestras condiciones de cursada. Es necesaria una partida presupuestaria urgente para garantizar jabón, toallas descartables y elementos de limpieza en todos los colegios, para el reacondicionamiento edilicio de los colegios que se caen a pedazos garantizando infraestructura segura, servicios de luz, agua y gas constantes, fumigaciones para los colegios con plaga de ratas, cucarachas, etc., y la garantía de la distribución de viandas de calidad para todes les alumnes.

Exigimos que los protocolos correspondientes sean discutidos por quienes sostienen hoy su cursada a costa del abandono del Estado: docentes, no docentes, familias y las organizaciones estudiantiles de cada colegio.

Rechazamos el avance de las reformas educativas, la flexibilización del trabajo y salario de nuestres docentes y los ataques constantes a la educación pública.

Llamamos a convocar asambleas en todos los colegios para resolver urgentemente, en conjunto con las coordinadoras, un plan de acción de toda la comunidad educativa para poner en pie estos reclamos.

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