29/05/2021
Segunda ola

CABA: una reapertura de las escuelas en el peor momento de la pandemia

Luego de la pausa de 9 días, todo está peor que antes.  
secretaria gremial Ademys

Cualquier indicador que uno seleccione para evaluar la “segunda ola” indica alarma epidemiológica. Incluso la positividad de los testeos, que en general no es considerada en las conferencias de los funcionarios, da en la Ciudad de Buenos Aires un nivel medio de 24,6%, muy encima del techo del 10% recomendado por la OMS. Con un promedio de 3.000 casos diarios y la ocupación de camas para casos graves en el 77%, no existe el supuesto amesetamiento que señala el jefe de Gobierno porteño.

Ni Alberto Fernández ni Rodríguez Larreta pueden basarse en datos objetivos para sostener la reapertura de actividades sin plan sanitario alguno. Ambos coinciden en no tocar la actividad productiva, y se resisten a destinar recursos económicos para asistir a la población que se vería afectada por restricciones a la circulación, en línea con la reducción del déficit fiscal requerido del FMI.

Es claro que el anuncio de Larreta carece de un plan para enfrentar este descontrol sanitario. Se limitó a presentar el incremento de 150 camas entre el sector público y privado, y una promesa a futuro de vacunación que depende del incierto ritmo de llegada de las dosis al país y su distribución.

Por lo tanto, que se retomen de modo presencial las clases en los niveles iniciales, primario, la modalidad especial y de primer y segundo año, con bimodalidad en el ciclo superior secundario, puede tener un costo aún peor que el actual: ya llevamos 18 trabajadores de la educación fallecidos. Las bajas temperaturas van agravar la precariedad en la cual se promueve la escolaridad presencial.

En un reciente estudio referido a la infraestructura escolar en pandemia, publicado por organizaciones no gubernamentales, reportaron que solo el 31,7% de los establecimientos cuenta con ventanas al exterior con la posibilidad de abrirse y el 20,3% de las instituciones disponen de un termómetro sin contacto, el 15% tiene calefacción, el 8% tiene alfombras satinizantes. Si bien refiere a un estudio nacional, la muestra incluye una proporción alta de escuelas de CABA.

El adelantamiento del receso escolar, también contemplado por el ministro nacional Nicolás Trotta, busca evitar la combinación de bajas temperaturas y población sin vacunar, pero no es más que otra improvisación. Lo cierto es que tampoco se garantizan las condiciones para la modalidad virtual: el estudio citado refiere que solo el 13,2% cuenta con acceso a internet. La falta de recursos educativos se puso de manifiesto cuando clausuraron las escuelas, demostrando que no han invertido un peso en tecnología educativa y argumentando la “falta de tiempo” en organizar el sistema virtual.

Los 1.700 millones de pesos anunciados para becas estudiantiles no alcanzan ni para un teclado de computadora para cada familia. Hasta el 2020 se otorgaba una beca en dos cuotas equivalente a un salario mínimo, vital y móvil, y los estudiantes denunciaron que recién en septiembre recibieron la primera.

Improvisación y fracaso

Las escaramuzas entre la ministra Soledad Acuña y Nicolás Trotta no pueden esconder que ambos firmaron la derogación del limitado semáforo epidemiológico en el marco del Consejo Federal de Educación. El posterior recule de Trotta tras la explosión de casos fue aprovechado por Larreta y Acuña de forma demagógica, pero hoy se demuestra un fracaso total.

Tenemos más contagios en la franja escolarizada, docentes fallecidos y una presencialidad ficticia escolar que no puede sostenerse cotidianamente por el contexto epidemiológico, cuando además se sufre la falta de recursos e inversión educativa.

La docencia, las familias y estudiantes son los que han tomado la posta de la lucha por sus condiciones de estudio y trabajo. En particular la docencia de CABA viene de semanas de acciones y paros para defender la salud y la educación.

Somos las y los trabajadores las que tenemos que intervenir en la crisis sanitaria y garantizar las condiciones frente a los gobiernos ajustadores.

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