Educación

17/10/2018

El largo ocaso del Operativo Aprender

A pocas horas de su inicio, se acaba de dar a conocer la decisión del gobierno de postergar la implementación del Operativo Aprender en las escuelas primarias de la provincia de Buenos Aires. Quince días, antes el gobierno informó que la evaluación anual pasaría a realizarse año por medio y suspendió las pruebas en los colegios secundarios de todo el país previstas para 2018.  Según Clarín, la modificación había sido dictada por el ajuste presupuestario (9/10).


En sus inicios, el gobierno macrista encumbró a los Operativos “Aprender” –aplicados a los alumnos– y “Enseñar” –en este caso, a los docentes– como instrumentos imprescindibles para sacar a la educación argentina del colapso, del cual hacen responsables a los maestros y maestras. Fue manipulado, precisamente, a los fines de estigmatizar a la docencia, promover salarios de hambre y eliminar las conquistas laborales del Estatuto del Docente.


Hoy, el gobierno suspende el Operativo Aprender por razones de presupuesto pero también para ocultar resultados que lo ponen en la picota.


Fracaso


La Ciudad de Buenos Aires alcanza siempre mayores puntajes en las evaluaciones locales  respecto del Conurbano y las provincias del interior. Pero en las pruebas estandarizadas internacionales –como las del “Operativo Aprender, PISA, etc–, defendidas por el macrismo para atacar la idoneidad de los docentes argentinos, cae al fondo de los ránkings.


En las pruebas TIMSS (Estudio Internacional de Tendencias en Matemática y Ciencias Naturales), realizadas en 2015, la evaluación de la escuela primaria fue de las más bajas (puesto 47). En el nivel secundario, los logros fueron más modestos aún (Centro de Estudios de Educación Argentina, CEA, Universidad de Belgrano, julio 2018).


En el artículo antes citado del diario Clarín se reconoce que “el colegio no logra revertir las desigualdades”. “Sucesivos estudios muestran que no es suficiente acceder a un buen colegio. Que en nuestro país, por el contrario, hay un condicionante que pesa mucho y que es el nivel educativo que alcanzaron los padres de los alumnos: cuanto más lejos llegaron ellos, mejor rinden hoy los chicos en la escuela. Son datos de la prueba Aprender 2016 que se conocen ahora. La información va en línea con la que se obtuvo en otras evaluaciones educativas similares –entre ellas PISA–, en las que también se relevó las características socioeconómicas y culturales de las familias” (ídem).


Esto ha conducido a que exista un desfase negativo del promedio de rendimiento en Matemática de 5° o 6° año del 26% entre un alumno del conurbano y otro de la Ciudad.


Precarización


Los salarios argentinos representan menos de la mitad del promedio salarial de los países de la OCDE, e incluso de la mayoría de los países latinoamericanos. Hablamos de un salario mensual promedio ponderado de 17.124 pesos con 10 años de antigüedad (datos de la OCDE publicados por CEA, mayo 2018). El salario promedio que publica la OCDE está en la mitad del promedio que mienten los funcionarios de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires.


El macrismo, que asumió prometiendo una “lluvia de inversiones”, se presentó a sí mismo como el agente de la mercantilización de la educación pública, decidido a colocar la educación completamente al servicio de “la demanda de capacidades laborales en la Argentina”, como publicó el entonces director del Instituto Nacional de Educación Tecnológica –actualmente ministro– Gabriel Sánchez Zinny, en 2016.


Sánchez Zinny prometió “una cuarta revolución industrial” y un “nuevo ciclo político y económico que alterará significativamente la dinámica de los sectores productivos, incentivando a la expansión productiva”. Tres años después, la producción industrial se derrumba como nunca antes en la historia nacional y cierran fábricas todos los días. Las escuelas a las que Sánchez Zinny prometía incorporar a la cuarta revolución industrial de “la genética, la inteligencia artificial, la nanotecnología, las impresiones 3D y la internet de las cosas”, se vienen abajo.


A los capitalistas no les importa la “calificación” de la mano de obra sino su costo (salario) y el desmantelamiento de las leyes laborales. La mano de obra argentina está sobrecalificada. El desarrollo capitalista implica una simplificación cada vez mayor de la tarea que debe desarrollar el operario. Lo que los capitalistas reclaman es “eliminar el sobrecosto y los riesgos asociados a una sobreabundante regulación del trabajo. Nos referimos a las normas laborales excesivas, a los altos impuestos sobre el trabajo y, particularmente, al elevado costo del despido y la conflictividad” (La Nación, 14/10). Es decir, un programa de barbarie. Como nunca, educación y capitalismo se evidencian completamente contrapuestos.


Enterremos el Operativo Aprender


Ante las noticias de suspensión de las evaluaciones, Ctera manifestó “preocupación frente a las marchas y contramarchas que viene dando el Ministerio de Educación en sus decisiones político-pedagógicas; y, en este caso en particular, respecto a la reciente y llamativa decisión de suspender la aplicación del operativo de evaluación para la educación secundaria del año en curso”. También lamentó que no se publicaran los resultados del Operativo Enseñar, masivamente repudiado por estudiantes y docentes de los profesorados.


¡Desde estas páginas rechazamos enérgicamente estos operativos evaluadores reaccionarios y antieducativos!