Educación

14/9/2026

CABA

La toma del CNBA arranca un acta de compromiso a las autoridades

¿Qué dice el acta y cómo seguimos la lucha?

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Foto: corresponsal.

Los estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires (CNBA) arrancaron a las autoridades un compromiso luego de la toma de 24 horas. El acta firmada por la conducción del Centro de Estudiantes (Cenba) y las autoridades establece una mesa de trabajo para avanzar sobre distintos reclamos vinculados con la Educación Sexual Integral (ESI) y la violencia de género.

Entre los compromisos figuran la revisión del protocolo de género, una sesión del Consejo de Escuela Resolutivo (CER), la continuidad de los círculos de debate sobre violencia de género, reuniones optativas sobre nuevas masculinidades, capacitaciones en ESI para docentes, no docentes y consejeros de convivencia, un taller optativo de ESI para estudiantes de 1°, 2° y 3° año durante septiembre y la continuidad de la incorporación de contenidos de ESI. También se plantea una mesa de trabajo entre los Consejos de Convivencia, la Mesa Directiva, tutores y especialistas de la Oficina de Género.

El compromiso arrancado es un paso adelante respecto de las demandas que motivaron la toma: la reactivación de la Oficina de Género, la participación estudiantil en la elección del personal que aplica el protocolo, la incorporación de contenidos de ESI en las materias curriculares y la actualización del protocolo contra la violencia de género.

Las autoridades cedieron frente a la lucha

Las autoridades tuvieron que ceder frente a la lucha de los estudiantes. La toma fue una acción directa contra la violencia de género y contra las instituciones que la amparan. El compromiso arrancado no fue el resultado de una mesa de negociación: fue la consecuencia de que los estudiantes se organizaron, votaron la toma, la sostuvieron durante 24 horas y pusieron sobre la mesa sus reclamos.

Además, la medida se produjo en un contexto que podía hacerla desbordar. Paros de la docencia universitaria, reclamos por la Ley de Financiamiento Universitario, huelgas de docentes secundarios contra la reforma BA Aprende, distintas ocupaciones de colegios y la perspectiva de una movilización masiva por los 50 años de La Noche de los Lápices expresan un escenario de creciente movilización educativa. A esto se suma una creciente bronca contra Milei, especialmente entre las mujeres jóvenes.

La necesidad de desactivar la toma era evidente. Sin embargo, en lugar de utilizar la fuerza de la movilización para profundizar los reclamos, la conducción del Cenba terminó firmando un acuerdo precario y limitado. La Oficina de Género no reabre; buena parte de los compromisos queda sujeta a una mesa de trabajo y a organismos donde los estudiantes tienen representación minoritaria; el protocolo deberá pasar por la Comisión de Reglamento y luego por el CER; y varias de las medidas comprometidas ya existían o son optativas.

La pregunta es inevitable: ¿por qué la Comisión Directiva del Cenba -integrada por Contrapunto, La 25 y Tinta Roja- firmó este acuerdo sin la aprobación ni el mandato de una asamblea estudiantil?

El relato de Contrapunto

La conducción del Cenba presenta el resultado como una “enorme victoria”. Pero el balance muestra algo bastante diferente: Contrapunto no preparó la toma ni desarrolló una política para sostener y masificar la lucha.

Las asambleas y la toma surgieron desde abajo. No fueron resultado de una campaña de la conducción, de recorridas sistemáticas por los cursos ni de acciones para sumar cada vez a más estudiantes. Tampoco se organizaron actividades para masificar y sostener la medida ni se convocó a los medios para darle alcance público y nacional. Una conducción estudiantil tiene la responsabilidad de organizar, explicar, convocar y preparar las condiciones para que una medida pueda crecer.

El episodio del viernes lo deja todavía más claro. A las 15.30 horas estaba convocada una asamblea triturno para discutir las novedades y resolver cómo continuar. El activismo estaba presente y había quórum. Sin embargo, la conducción del centro nunca se presentó.

Mientras los estudiantes esperaban, la conducción siguió negociando con las autoridades. Pasaron las horas sin información clara para quienes sostenían la toma y muchos comenzaron a retirarse. Recién a las 18:00 horas, cuando ya no había quórum y quedaban fundamentalmente las agrupaciones, la conducción informó sobre el acta firmada y levantó la toma.

Algunos dirán que los estudiantes “no daban más” y que la conducción consiguió una “enorme victoria”. Pero ocurrió al revés: el compromiso fue arrancado por los estudiantes, que se organizaron y bancaron la toma. Sus límites y su levantamiento son responsabilidad de una conducción que, en lugar de fortalecer la medida, contribuyó a vaciarla.

Mucha tinta para poco rojo

Tinta Roja (Nuevo MAS) estaba ahí. Vio lo que estaba pasando y, en lugar de defender la asamblea y la continuidad de la toma, se adaptó a Contrapunto. ¿Por qué no propusieron hacer un cuarto intermedio, salir a la asamblea convocada para las 15:30 horas, informar sobre las negociaciones y plantear que se diera a las autoridades una hora para responder al pliego? Si la respuesta no era satisfactoria, se podía votar continuar la toma.

Más grave todavía: en el balance publicado en Instagram, Tinta Roja sostiene que el acta fue “refrendada por la asamblea”. Esto directamente es falso. Mucho discurso rojo para una práctica que, frente a una lucha concreta, terminó adaptándose a la conducción que pretendía superar.

Por una nueva dirección en el Cenba

Esta toma no salió de la nada. Los estudiantes del CNBA vienen acumulando una enorme experiencia de lucha: las tomas de 2022, las movilizaciones educativas masivas, las tomas de 2024, las tomas previas a las vacaciones de 2026 que se extendieron a distintos colegios de CABA y, ahora, esta nueva toma. No es que el CNBA sea un colegio que “se toma fácil”: existe una experiencia política que se acumula año tras año y un esfuerzo permanente por abrirse paso con los reclamos mediante la lucha.

En los últimos años, los estudiantes también fueron poniendo a prueba a sus conducciones. Durante el gobierno de Alberto Fernández, la oficialista Hierba Mala (Patria Grande) demostró sus límites y, ya bajo Milei, su incapacidad para desarrollar una lucha a fondo. Fue reemplazada por La 25 (La Cámpora), que también se mostró incapaz de enfrentar consecuentemente los ataques.

Los estudiantes buscaron entonces una conducción más combativa e independiente, “sin partidos atrás”. Un sector del activismo logró recuperar el Cenba y colocar a Contrapunto al frente. Un año después, el balance es claro: Contrapunto se adaptó a las autoridades y terminó siguiendo una línea de acuerdos en sintonía con la política del peronismo en la UBA y a nivel nacional.

La experiencia de esta toma vuelve a poner el problema sobre la mesa. Necesitamos una conducción que confíe en la fuerza de los estudiantes, respete las decisiones de las asambleas y esté dispuesta a preparar y sostener las medidas de lucha hasta conquistar los reclamos.

Por eso nos organizamos en Oktubre: para impulsar organizadamente la lucha y, a través del debate y la experiencia, construir junto al activismo una nueva dirección para el movimiento estudiantil del CNBA.

Todos a las asambleas, a La Noche de los Lápices y a la Marcha de la Bronca

La lucha no terminó con el acta. El martes tenemos que llenar las asambleas por turno y discutir cómo seguir. Hay que exigir que las autoridades fijen una fecha concreta durante la semana del 14 de septiembre para la reunión de la mesa de trabajo y que sea pública, para que puedan participar como oyentes todos los estudiantes que quieran. También tenemos que llevar nuevamente el pliego de reclamos original y dejar claro que los compromisos asumidos no reemplazan las demandas por las que se votó la toma. Si las autoridades no cumplen con la convocatoria, tenemos que volver a tomar la escuela.

Al mismo tiempo, tenemos que preparar un 16S masivo, levantando estos reclamos y denunciando la motosierra de Milei, Jorge Macri y sus cómplices. Los 50 años de La Noche de los Lápices tienen que convertirse en un verdadero maremoto estudiantil. Y ni hablar en el CNBA, donde 108 estudiantes fueron desaparecidos durante la última dictadura.

La lucha del CNBA tiene que unirse con la de todos los sectores que enfrentan al gobierno. Por eso tenemos que participar masivamente de la Marcha de la Bronca del 19S.

Sumate a militar con Oktubre.

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