30/11/2017 | 1484

La “Universidad para docentes”

Un paso más en la reforma antieducativa
Secretaria Adjunta de Ademys

Siguiendo los lineamientos del Plan Maestro para la educación en todo el país, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires impulsa la creación de una “Universidad de Formación Docente” sobre la base de una “fusión” -en verdad, una liquidación- de los institutos terciarios de formación docente, de larga trayectoria en el sistema educativo.


Los principales ejes de las reformas en la formación/carrera docente son: los mecanismos de acceso a la carrera, la modificación de las condiciones de trabajo, la evaluación docente, el salario por mérito, y los exámenes de egreso 1 – 2.


El proyecto de ley, que ingresaría el año que viene a la Legislatura para ser aplicado en 2019, prevé una fusión de los 29 institutos actuales (sin incorporar los privados) para acortar las carreras, reemplazar materias por espacios virtuales y agregar horas de prácticas profesionales gratuitas desde el primer año (usando a los estudiantes como reemplazo de docentes con experiencia y derechos).


Los puntos de la reforma


• Degradación del conocimiento: recorta contenidos y disciplinas y forma “áreas generales”; reemplaza materias por espacios virtuales e introduce cambios en los planes de estudio para reducir las carreras. Es una degradación del conocimiento que empalma con las reformas impulsadas en la escuela secundaria, tan resistida por los estudiantes mediante las ocupaciones de escuelas y movilizaciones de este año.


• Privatización: por otra parte, habilita -al ser universidad- la generalización de los posgrados pagos con el verso de la formación continua. El antecedente de esta política es el decreto de Rodríguez Larreta de 2016, que modificó el Estatuto del docente, para introducir la caducidad cada cinco años de los cursos de formación y el puntaje que otorgan éstos por el que se accede, se asciende y se titulariza el docente en su carrera. Los docentes serían un público cautivo que durante toda su carrera debería acceder a los cursos pagos para obtener estabilidad en el cargo.


• Precarización del trabajo docente y desconocimiento del estatuto docente: con la excusa de la falta de docentes en Capital, que obedece a las condiciones materiales y sociales en las que se desarrolla la actividad -salario de 13.809 pesos y sin recursos-, los estudiantes realizarán “prácticas” desde el inicio para reemplazar a docentes con experiencia y derechos, por un salario menor o igual. Sería otra versión de las  pasantías de 5° año para los jóvenes en empresas, ONG y fábricas que figura en la reforma laboral.


• Despidos, ajuste presupuestario: provocará despidos de docentes producto del cierre de cursos, materias y la reducción de oferta de carreras, con el consiguiente ajuste presupuestario.


Derrotemos las reformas


El relato oficial presenta a la creación de la universidad como una jerarquización de la formación docente. Pero, en realidad, es el avance de una larga tentativa de liquidar los niveles educativos más elevados a los que accede la juventud y modificar la carrera docente y sus conquistas.


La formación para la “incertidumbre” y el “futuro” es  la descalificación de los títulos superiores, sujetos al mercado laboral y la adaptación al desempleo crónico.


Los planteos bancomundialistas fueron aplicados por todos los gobiernos, incluso los denominados nacionales y populares, que bajo un discurso seudopedagógico han adoptado las reformas, han profundizado la descentralización y fragmentación del sistema educativo. En su versión sindical se limitan a reclamarle al gobierno ser parte de las reformas.


Necesitamos poner en pie en toda la Ciudad un plan de lucha entre estudiantes y docentes.


 


Notas


1. “Profesores Excelentes. Cómo mejorar el aprendizaje en América Latina y el Caribe”. Banco Mundial, 2014. “Las carreras docentes en América Latina. La acción meritocrática para el desarrollo profesional”. Unesco, 2015.

2. En las carreras docentes latinoamericanas se dan situaciones diversas. Experiencias que pasaron de las Normales a las Universidades Pedagógicas como México y Colombia; países donde la formación docente se da casi con exclusividad en las Universidades como es el caso de Chile; experiencias como la de Cuba que mantiene la estructura de Institutos terciarios, pero con un sistema organizativo propio del modelo universitario; procesos de tercerización, como es el caso de Bolivia y Ecuador; o, países donde la formación docente recae mayoritariamente en los Institutos Terciarios No-universitarios, como sucede en la Argentina.