26/01/2021

Los riesgos sanitarios de la escolaridad presencial

Qué dicen (y qué no dicen) los “expertos”.

Como parte de la campaña por el regreso a la escolaridad presencial a como dé lugar, desarrollada por todos los sectores políticos del oficialismo y la oposición, y amplificada por los medios de comunicación, se destacan pronunciamientos e informes pretendidamente científicos respecto a la baja o nula incidencia en la curva de contagios que supondría la apertura de las escuelas.

Se suelen citar más reiteradamente dos informes: el de la Sociedad Argentina de Pediatría y las recomendaciones de la OMS.

Lo que ningún «experto» niega

El estrecho contacto social, la circulación masiva de personas, compartir espacios cerrados y manipular objetos de uso común aumentan el riesgo de contagio. Si es sabido que la escolaridad presencial incluye esa exposición de forma masiva y sistemática, ¿de qué manera pueden los «expertos» recomendar la reapertura de escuelas en el actual contexto, que es similar al peor momento de la pandemia?

Uno de los argumentos es la baja incidencia de contagios en niños pequeños. Pero esta baja incidencia, ¿no podría ser un efecto justamente de la suspensión masiva de la escolaridad presencial (entre otros factores)?

La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) advierte sobre la contagiosidad en niñas, niños y adolescentes (NNyA). En un informe -que sesgadamente ha sido tomado por casi todos los medios de comunicación para justificar una reapertura generalizada- se detalla que la mayoría de los niños (80-90%) presentan cuadros leves o asintomáticos.

«Estos cuadros, se presentan principalmente con fiebre (50-60%) y tos seca (38%), un porcentaje menor presenta síntomas respiratorios altos como rinorrea, congestión nasal y dolor de garganta. Aproximadamente 15% de los pacientes tienen síntomas gastrointestinales, como dolor abdominal vómitos y diarrea. También se han descrito numerosas manifestaciones cutáneas». [i]

La secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, detalló en el mes de octubre que se registraron hasta los primeros días de ese mes 56.064 casos confirmados de Covid-19 en menores de 18 años. Coincidentemente con la SAP, se informó que «la fiebre fue el síntoma más presente entre los niños que padecieron el virus. Por otra parte, de los que no presentaron fiebre, la mayoría manifestó tos, dolor de garganta, dolor muscular, dolor de cabeza, falta de olfato y gusto, diarrea». Asimismo, se informó que fueron 52 los menores de 18 años que fallecieron tras haberse contagiado de Covid-19 (La Nación, 9/10/2020) a octubre del año pasado.

De esto se desprende que los NNyA pueden sufrir contagios y sintomatología, pueden contagiar, y sólo en casos muy específicos pueden tener un compromiso vital.

El documento de la SAP advierte también sobre el «llamado síndrome de inflamación multisistémica asociado al Covid-19 (SIM-C) y Enfermedad de Kawasaki post-Covid-19, que ha sido reportado en niños de todas las edades y etnias, aunque la mayoría de los cuadros se ubican entre los 6 a 12 años. Entre los signos clínicos iniciales se encuentran la fiebre alta y persistente durante tres o más días consecutivos; lesiones cutáneas maculopapulares que recuerdan la distribución de la enfermedad de Kawasaki (EK); síntomas digestivos (náuseas, vómitos, diarrea o dolor abdominal) y afectación miocárdica. La afectación cardíaca incluye la disfunción miocárdica, aneurismas de las arterias coronarias, pericarditis, arritmias, shock refractario y/o elevación de biomarcadores cardíacos».

Ningún experto puede dejar de reconocer y advertir sobre los riesgos reales y potenciales de exponer al contagio masivo a la población infantil y adolescente.

El informe de la SAP aclara que los niños no son, como se creía, «grandes contagiadores» per sé, ya que la contagiosidad tiene que ver con el cuadro clínico. En una definición categórica que no ha sido levantada por ningún medio, el documento de la SAP sostiene: «Los datos más recientes sugieren que los niños mayores de 10 años pueden transmitir el SARS-CoV-2 tan eficientemente como los adultos, y esta información debe ser parte de las consideraciones tomadas para determinar cómo abrir escuelas de manera segura y efectiva (destacado en el original)». También se detallan variables epidemiológicas generales para poder pensar en algún grado de presencialidad en la aulas o espacios abiertos dentro de las escuelas, y una serie de requisitos en cuanto a transporte escolar, cuidado del distanciamiento social, ambientes ventilados y limpios, uso permanente del tapabocas, lavado de manos frecuente, etc.

En síntesis, el documento conjunto de la Sociedad Argentina de Pediatría tiene el valor de intervenir en un debate público advirtiendo los riesgos, precisando ciertas evidencias provisorias sobre la enfermedad y alegando la necesidad de que el Estado garantice un retorno seguro y cuidado a la escolaridad presencial. El uso público que se le dio a este documento constituye una tergiversación, dando lugar a una línea aperturista sin restricciones.

Escuelas y Covid-19 según la OMS: más dudas que certezas…

Bien distinto al informe de la SAP es el documento de la OMS, «Preguntas y respuestas sobre las escuelas y la Covid-19″[ii], ordenado en 14 preguntas y respuestas que impactan por el grado de generalidad y superficialidad con que encara el problema este organismo dependiente de la ONU.

Como síntesis, podría referirse que según el documento de la OMS «la apertura de escuelas no provocó un aumento de la propagación en la comunidad donde la infección era baja» y que es poco probable que «los niños y las escuelas sean los principales impulsores de la transmisión de Covid-19, cuando en la comunidad la transmisión es baja y cuando se aplican las medidas de mitigación adecuadas». A baja circulación del virus y medidas de cuidado, el riesgo de propagación del contagio es menor. Esta tautología oculta especificar qué sería «baja circulación» y exactamente cuál es el impacto de la reapertura de escuelas ante una situación de alta (o moderada) circulación del virus y con escuelas (y transporte) que no están en condiciones óptimas.

Más precisa es la SAP en su informe, donde toma el índice CDC que analiza los nuevos contagios de los últimos 14 días por cada 100.000 habitantes. Si este coeficiente da por encima de 200, el semáforo es «rojo», indicando riesgo máximo para mantener escuelas abiertas. En CABA este índice está por encima de 480. Con un promedio de 450 contagios nuevos por día, la Ciudad alcanza el CDC por encima de 200. En ningún párrafo de las más de 40 carillas del informe de la Sociedad Argentina de Pediatría se recomienda la reapertura masiva de escuelas en una ciudad que duplica o triplica el índice máximo de riesgo sanitario por circulación comunitaria del virus. Cabe señalar que según el CDC un riesgo moderado de contagios con escuelas abiertas se da cuando el índice se ubica entre 20 y 50 (lo que en CABA implica un promedio diario de casos entre 40 y 100 nuevos contagios). [iii]

Corresponde considerar –siguiendo a Sonia Shah, periodista científica autora del revelador libro «Pandemia. Siguiendo el contagio de las enfermedades más letales del planeta»- que, desde su fundación en 1948 bajo el paraguas de la ONU, la OMS se financió principalmente con el aporte de sus países miembros. Desde las décadas de 1980 y 1990, esta financiación decayó significativamente. Para compensar estos ajustes, la OMS recurrió a los aportes privados de «filántropos», fundaciones y empresas. En 2015 estos aportes privados llegaron a representar tres cuartas partes de todo el presupuesto de la Organización. Shah destaca que, del presupuesto proveniente de los aportes de los países, la OMS decide el destino de los gastos; pero respecto de los aportes privados son los donantes quienes tienen la potestad de establecer las condiciones. «A través de una aportación voluntaria, los donantes individuales compran el control de la agencia. Pueden desviar las prioridades de la organización y destinar los fondos a cualquier finalidad específica que deseen.» Continúa la autora, «como reconoció en una entrevista a The New York Times la directora general, Margaret Chan, la actividad de la OMS ya no está orientada a proteger la salud pública mundial sino los intereses de los donantes». [iv]

Sonia Shah analiza en detalle la actitud cómplice de la OMS en el ocultamiento de epidemias que, alertadas a tiempo, habrían ahorrado miles de vidas y sufrimientos a las poblaciones afectadas. Respecto de la OMS, conviene en principio ser precavido ante sus aseveraciones y analizarlas a la luz de otras investigaciones científicas.

Paradójicamente, uno de los principales donantes de la OMS es la Fundación Bill y Melinda Gates. El «filántropo» magnate y su fundación marcan la agenda sanitaria a escala global. Resulta interesante leer en este contexto el relevamiento de Microsoft, «El futuro del trabajo: lo bueno, lo malo y lo desconocido», basado en una serie de consultas realizadas a trabajadores en el contexto del confinamiento y el teletrabajo. Más allá del «optimismo tecnológico» y las definiciones acerca de que el teletrabajo «llegó para quedarse», es destacable la preocupación de Microsoft respecto a las dificultades que tuvieron los trabajadores para sostener el trabajo virtual con hijos a cargo: «Más de la mitad de los padres que participaron en la encuesta (54%) afirman que ha sido difícil equilibrar las demandas de la casa mientras trabajan desde casa.

Esta carga fue más pesada para los millennials (nacidos entre 1981 y 1993) así como para los recién ingresados a la fuerza laboral, la generación Z. Ello puede deberse a que este grupo es más propenso a tener que cuidar de niños pequeños o a compartir espacios de trabajo con compañeros de cuarto mientras trabajan de tiempo completo.»[v] Como parte de las conclusiones, se destaca (además de la avidez por vender sus productos para hacer «una vida mejor») que «la falta de espacios de trabajo conectados y cómodos en casa sigue siendo un problema de productividad para la mayoría de nosotros». Teletrabajo, sí. Pero mejor con los chicos en la escuela.

Otras evidencias para considerar

El nivel de desplazamiento de la población se acrecienta sensiblemente si el 100% de los estudiantes retoma la escolaridad presencial. Los funcionarios nacionales de transporte estiman que un cuarto de ocupación del transporte público corresponde al movimiento de estudiantes y familias hacia las escuelas o de éstas a sus hogares. No queda claro lo anunciado por el gobierno porteño en relación a la «prioridad» en el transporte. Todo indica que vamos a un esquema de aglomeraciones en colectivos, subtes y trenes.

Si bien el ministro Nicolás Trotta dijo que la vacuna no es un requisito para reabrir las escuelas, desde los gobiernos se siembra una expectativa en el plan de vacunación a docentes. Teniendo en cuenta que el ritmo de vacunación es algo más de 100.000 vacunados cada 15 días, inmunizar alrededor de 1,3 millones de docentes -suponiendo que el 100% de las vacunas se destinen a ellos (algo improbable)- se tardarían más de seis meses en vacunar a los trabajadores de educación en una primera dosis. Se debe tener en cuenta además que la inmunidad no es inmediata y se completa con la segunda dosis. El relajamiento que se intenta transmitir no tiene visos de realidad en el corto plazo.

Es importante tener en cuenta la investigación llevada a cabo por especialistas de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) sobre los riesgos de contagios de Covid-19 a través del aire. El estudio concluye que «hay fuerte evidencia de la presencia de ARN del SARS-CoV-2 en muestras de aire. (…) En espacios interiores se pudo detectar el virus aún a distancias mayores de los dos metros recomendados como medida de prevención». [vi]

Esto es importante ya que las medidas de prevención de distancia, uso de tapabocas, lavado de manos, limpieza y desinfección de superficies son necesarias pero no suficientes. También que los ambientes estén ventilados y la renovación del aire es importante, ya que un aula con ventana no es garantía de esto. Mucho menos aulas con ventiladores de techo, que generan un efecto más nocivo incluso ya que homogenizan la distribución de partículas por toda la habitación.

Particularmente preocupante es la nueva variante del virus, B.1.1.7, hallada por primera vez en Inglaterra, que se supone que es hasta un 50% más contagiosa. Un artículo reciente de la revista Science detalla que «los primeros informes encontraron las tasas más altas de infección en niños, lo que generó temores de que pudieran ser especialmente susceptibles. Pero análisis más recientes muestran que la distribución por edad de las infecciones B.1.1.7 es similar a la de las variantes anteriores, con muchos menos casos diagnosticados en niños menores de 13 años que en adolescentes o adultos (el aumento inicial de niños probablemente apareció porque Inglaterra había cerrado muchas partes de la economía, mientras que las escuelas seguían abiertas)». [vii] Por el nivel de exposición a los contagios en el ámbito escolar, el gobierno neerlandés se vio obligado a reconsiderar la apertura generalizada de escuelas, ya que «hasta ahora, más del 80% de los casos B.1.1.7 en la región (Rotterdam) se vinculan con la escuela, incluidos los abuelos de los alumnos, dice Janko van Beek, un experto en salud pública del Centro Médico Erasmus» (Science, 15/1).

El gobierno y la oposición son responsables

El gobierno nacional de Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa, junto a toda la oposición patronal, tienen el objetivo de avanzar hacia la «nueva normalidad» y convencer a la ciudadanía de que debemos «convivir con el virus». Reducen todas las medidas de prevención a actitudes individuales y hacen la vista gorda a las patronales que no cumplen los protocolos de cuidado hacia los trabajadores. Al mismo tiempo, rechazan avanzar en medidas de restricción o cuarentenas, optando por la «economía» (de los grupos capitalistas) frente a la salud (de la población en general y los trabajadores en particular). No es casual que en este contexto el ministro de Economía, Martín Guzmán, haya confirmado la suspensión del IFE y la ATP como parte del rumbo fondomonetarista del gobierno.

La reapertura de las escuelas no tiene en el contexto actual ningún sustento científico. Es un apresuramiento irresponsable y sin recursos, que pone en riesgo la salud de todas las comunidades.

Es importante en este cuadro impulsar reuniones, asambleas, plenarios de docentes, familias y estudiantes para imponer a los gobiernos las condiciones necesarias para garantizar un retorno a la presencialidad escolar seguro y cuidado. En ese camino, Ademys convocará a asambleas abiertas virtuales para debatir y resolver un plan de acción, y ya existen iniciativas importantes como las familias por el retorno seguro a las escuelas, que debemos apoyar e impulsar hacia las comunidades de las escuelas.

Estas iniciativas contrastan con la parálisis de la burocracia sindical que, más allá de declaraciones en los medios de comunicación, no están impulsando la organización y lucha de la docencia. Son garantes de la paz social en el medio de la crisis, el ajuste y la pandemia.

El retorno seguro a las escuelas será el resultado de un plan de acción independiente de todos los sectores de la comunidad educativa frente al Estado.

[i] Documento conjunto de posicionamiento para la vuelta a las escuelas Sociedad Argentina de Pediatría: https://www.sap.org.ar/uploads/archivos/general/files_documento-conjunto-escuelas-Covid_1602694567.pdf. Todas las referencias a la SAP pertenecen a este documento de trabajo. [ii] Preguntas y respuestas sobre las escuelas y la Covid-19, OMS: https://www.who.int/es/news-room/q-a-detail/q-a-schools-and-Covid-19 [iii] La cantidad de casos nuevos cada 100.000 personas en los últimos 14 días se calcula al sumar la cantidad de casos nuevos en el condado (u otro tipo de comunidad) en los últimos 14 días y dividirla por la población del condado (u otro tipo de comunidad), para luego multiplicar el resultado por 100.000. (Nota extraída del documento de la SAP) [iv] Sonia Shah, Pandemia. Mapa del contagio de las enfermedades más letales del planeta, Capitán Swing, 2020 [v] El futuro del trabajo: lo bueno, lo malo y lo desconocido, News Center Microsoft Latinoamérica: https://news.microsoft.com/es-xl/el-futuro-del-trabajo-lo-bueno-lo-malo-y-lo-desconocido/ [vi] Transmisión de SARS-CoV-2 por vía aérea (inhalación de aerosoles).  Medidas de reducción de exposición. 1 División Química Atmosférica, Gerencia de Química, Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) 2 Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) 3 División Química de la Remediación Ambiental, Gerencia de Química, Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA):  https://www.researchgate.net/publication/346572629_Transmision_de_SARS-CoV-2_por_via_aerea_inhalacion_de_aerosoles_Medidas_de_reduccion_de_exposicion [vii] School risk calculations scrambled by fast-spreading virus strains, 15/01/2021: https://www.sciencemag.org/news/2021/01/new-coronavirus-variant-scrambles-school-risk-calculations?utm_campaign=news_weekly_2021-01-22&et_rid=285476698&et_cid=3640016 (La cita fue traducida por GoogleTraslate).

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