Educación

19/1/2022

Ministra Acuña: un ataque violento a la juventud para esconder su responsabilidad en la deserción escolar

Acerca de sus recientes declaraciones discriminatorias y estigmatizantes.

Docente, sec.gremial Ademys y legisladora del PO en el FIT-U CABA

Una vez más, Soledad Acuña, la ministra de Educación de CABA, se expresó en declaraciones radiales de forma discriminatoria y reaccionaria contra la juventud pobre, que concurre a las escuelas públicas, demostrando su orientación como defensora de un régimen social que solo hace crecer la pobreza y la deserción escolar. Además de no hacerse cargo de su política se lava las manos sobre cualquier tipo de plan para revincular a las y los estudiantes de acá en adelante.

Las declaraciones, atacando a los jóvenes que deben dejar la escuela para buscar un trabajo, los que viven en las villas y los que caen en las redes del narcotráfico amparadas por el Estado y el aparato represivo, son solo la hilacha de una trama que defiende la ministra como responsable de la cartera educativa.

El tema de fondo en las declaraciones radiales era la deserción escolar, innegable luego de la pandemia. Los datos y la propia experiencia de las familias, la juventud y la docencia lo demuestran.

¿De quién es la responsabilidad de la deserción escolar y qué hicieron los gobiernos para evitarlo?

Todos los años alrededor de 360.000 estudiantes deben dejar sus estudios. Con la pandemia se expresó con mayor crudeza esta cifra. Proyecciones, realizadas en forma separada por la Universidad Di Tella y Flacso, coinciden en hablar de una pérdida de 1,5 millones de alumnos, es decir, entre 13 y 15% en los tres niveles obligatorios (inicial, primaria y secundaria) y en el superior no universitario. El gobierno anunció que 1.800.000 estudiantes presentaron dificultades ya sea por haber perdido contacto con la escuela o por haber discontinuado su proceso de aprendizaje durante la pandemia.

La deserción escolar durante la pandemia estuvo directamente relacionada con una desigualdad social creciente que impacta en las trayectorias educativas. Quien no tuvo computadoras ni conectividad, que era la única forma de hacer un acompañamiento pedagógico durante la suspensión de clases presenciales, se quedó afuera de la escuela.

 

No hubo programa nacional o provincial de distribución masiva de dispositivos, ni conectividad en los barrios. Tampoco becas para adquirirlas. Nada.

La “pelea” entre nación y ciudad sobre la presencialidad en pandemia, con el riesgo que ello conlleva para la comunidad educativa, tuvo como contexto la falta de recursos disponibles para acompañar la escolaridad, producto de un ajuste histórico en las partidas presupuestarias del área social y educativo.

El gobierno de la ciudad, que hizo una bandera de la presencialidad, vio la oportunidad de hacer demagogia con este tema, mientras no ponía un peso para acompañar el proceso educativo. Los 6.500 “descolgados”, una cifra inverosímil si la contrastamos con los aproximadamente 750.000 estudiantes matriculados en CABA, nunca fueron demostrados y en cada escuela hay registros muy por encima de esta cifra de estudiantes que desertaron. En este punto, aunque intenten diferenciarse de las provincias estimando solo 100 estudiantes sin contacto escolar, hay que desmentir rotundamente, porque además no se está tomando en cuenta los que hace rato ya no están en la escuela o nunca ingresaron.

La falta de nombramientos de docentes para montar un programa integral de seguimiento de trayectorias escolares, las improvisadas “evaluaciones” de fin de año con contenidos educativos superficiales y los anuncios marketineros no pueden esconder que la crisis educativa se agudizó y que es un problema crucial para tomar desde los centros de estudiantes y sindicatos docentes.

En un país con el 60% de pibes pobres, las declaraciones de la ministra son un ataque violento para aquellos estudiantes que se organizaron bajo duras condiciones reclamando que se le otorguen computadoras, conectividad y becas en los barrios, para acceder al elemental derecho a estudiar. En particular la Unidad Piquetera se movilizó muchas veces al ministerio de CABA y tuvo que acampar en la puerta del ministerio nacional, a cargo de Nicolás Trotta, quien tampoco resolvió los reclamos.

Rechazamos las declaraciones de Acuña y llamamos a enfrentar a los gobiernos fondomonetaristas que condenan a la miseria y la desescolarización a nuestros pibes como nunca antes en la historia reciente, con un programa independiente de los gobiernos y los partidos patronales responsables de la crisis educativa.