21/09/2021

¿Quién es Aldo Lineras?, el nuevo ministro de educación en el Chaco

La derrota del gobernador Jorge Capitanich en las Paso implicó cambios de gabinete. En la cartera educativa sale Daniela Torrente y su lugar lo va a ocupar Aldo Lineras, decano de la Facultad de Humanidades. En cultura vuelve Francisco Romero, quien fue condenado por el Tribunal de Cuentas por no justificar 3,3 millones de pesos cuando fue ministro de Educación durante los anteriores gobiernos de Capitanich. Ambos son defensores de las políticas educativas tanto del menemismo como del kirchnerismo.

Lineras representa la privatización de la educación pública desde la universidad pública. Este año se le termina su segundo mandato como decano de la Facultad de Humanidades y no puede ser reelecto; su gestión es la continuación de la privatización educativa que, al igual que su antecesora y actual rectora de la UNNE Delfina Veirave, convirtió a la Facultad de Humanidades en el comercio de reconversión de títulos, diplomaturas y los PU (profesionales universitarios), carreras de 2 años con más competencia en la enseñanza que los mismos docentes formados en institutos terciarios y en la misma facultad de Humanidades -por supuesto son todas pagas con el aval del título universitario.

El problema de la privatización educativa nos juega en contra a las y los docentes, porque este método de venta de títulos universitarios degrada nuestro rol y formación. En primer lugar, como lo denuncia Sitech (Sindicato de Trabajadores de la Educación del Chaco), los PU consisten en que profesionales de áreas no educativas (abogados, ingenieros, médicos, etc.) puedan hacer un curso de 2 años y obtener el título de docente y que actualmente se hace de manera virtual sin práctica en las escuelas; esto es un problema ya que cualquier carrera docente es de 4 a 5 años. En segundo lugar, y contrario al discurso de Lineras, la formación pedagógica consiste en prácticas y experiencias y trabajo en conjunto con otras áreas; esta dinámica lleva a que la práctica docente sea estudio constante y por lo tanto no puede ser un negocio para las instituciones como la Facultad de Humanidades sino que merece la formación continua de quienes estamos en la práctica.

Lineras en sus gestiones como decano y acompañado por la rectora también colocó la formación profesional como un negocio a través de la apertura de sucursales de la UNNE en el interior de la provincia. Estas extensiones universitarias son todas aranceladas y los docentes que enseñan en esas sucursales cobran miserias y son contratados como monotributistas. El negocio de títulos es todo un atropello, recauda cobrando aranceles y recorta derechos laborales; este ahorro gracias a la precarización laboral coloca a sus trabajadores fuera de convenio colectivo de trabajo o estatuto docente, donde los aportes y cargas impositivas corren por parte del empleado mientras que la universidad se lleva las ganancias.

Lineras se presenta amigable y admirador de Capitanich, dice conocer los reclamos docentes, pero resulta que es parte del problema. Además de la privatización bajo el brazo, también se destaca en achicar la facultad, eliminar días de cursadas para dar espacios al comercio de diplomaturas y posgrados, pero también por eliminar físicamente salones, vía reducción de las cursadas a 4 días semanales con horarios que hacen imposible el seguimiento para cualquier estudiante y por lo tanto genera deserción. Así es que una carrera de profesorado hecha en humanidades implica un cursado en los tres turnos, no existen cátedras paralelas y por lo tanto terminar la carrera en tiempo y forma es casi imposible.

Un nuevo ministro para continuar con el viejo ajuste y desfinanciamiento en la educación pública; sus prácticas no apuntan a mejorar la situación. Ante esto debemos reforzar la lucha docente y organizarnos en cada escuela e instituto hasta lograr la victoria de todos nuestros reclamos.

En esta nota