Educación

8/6/2026

Terciarios CABA: pongamos a los profesorados de pie con unidad en la lucha

Asambleas y plan de lucha por todos nuestros reclamos.

Consejera directiva IES Alicia M. de Justo.

Movilización terciarios.

El gobierno de Jorge Macri viene profundizando un ataque integral contra la formación docente en la Ciudad de Buenos Aires. Bajo el nombre de “Plan Estratégico Buenos Aires Aprende”, el macrismo impulsa una verdadera contrarreforma pedagógica para avanzar sobre todos los niveles del sistema y particularmente sobre los profesorados.

La ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, lanzó el  programa Ser Docente como una iniciativa gubernamental que, bajo conceptos como mérito, calidad y eficiencia, propone profundizar las evaluaciones y controles a los ingresantes y docentes, modificar el Estatuto Docente y condicionar la carrera al presentismo y al desempeño. El gobierno utiliza las “fallas” en comprensión lectora de los aspirantes para instalar el diagnóstico de que la formación docente es la causa principal de la crisis educativa; sin embargo, esta lógica busca trasladar la responsabilidad del Estado hacia los individuos, eludiendo el debate sobre el desfinanciamiento, el ajuste salarial y el deterioro general de la educación pública.

No se trata de medidas aisladas. El intento de cierre del postítulo de ESI, las evaluaciones a ingresantes, la reforma del ROM y la avanzada contra los ROI, el avance de la virtualización, la pérdida de autonomía institucional, el cierre de cursos y carreras completas forman parte de un mismo plan: desfinanciar la formación docente y adaptar la educación a las necesidades del mercado.

El objetivo es avanzar hacia carreras de formación docente vaciadas de contenido, con menos formación específica, menos docentes y títulos cada vez más degradados. Quieren reemplazar la formación crítica e integral por trayectos flexibles y precarizados, más cercanos a la lógica del “facilitador” que a la del docente formado científicamente y con herramientas pedagógicas reales.

Jorge Macri y su ministra intentan aplicar estas políticas aprendiendo de la experiencia de la UniCABA. Saben que un ataque frontal a los 29 de conjunto puede generar resistencia, por eso avanzan fragmentando en varios frentes: una reforma por acá, un cierre por allá, evaluaciones “diagnósticas” primero solo a ingresantes, virtualización parcial, cambios normativos regresivos y cierres de comisiones y carreras a cuentagotas en distintos institutos. Buscan desgastar y atomizar a la comunidad educativa para hacer pasar una reforma estructural.

Pero este ataque no puede separarse del cuadro político nacional. El gobierno de Milei atraviesa una creciente crisis producto del fracaso de su política económica y del brutal ajuste contra trabajadores, estudiantes, jubilados. Mientras se deterioran las condiciones de vida, buscan descargar la crisis sobre la educación pública, la salud y todas las conquistas sociales.

Las políticas educativas de Jorge Macri son la expresión local de esa orientación nacional. Las resoluciones del Consejo Federal de Educación y el marco construido por el gobierno nacional habilitan reformas regresivas en todas las jurisdicciones. El ataque a los profesorados es parte de una ofensiva más general contra la educación pública y las condiciones de vida de la clase trabajadora.

La crisis social golpea de lleno en los institutos y en las escuelas. Muchas décadas de ataques a la educación nos encuentran hoy en este estado crítico de situación, con problemáticas novedosas, tanto en las aulas de los profesorados como en las escuelas a donde vamos a enseñar. Por un lado, bien sabemos, cursar es cada día más difícil: el mercado laboral argentino muestra un deterioro significativo caracterizado por el aumento del pluriempleo, el desempleo, la precarización y la subocupación, que afecta más a los jóvenes, y en particular a las mujeres. A esta situación se suma el deterioro y encarecimiento del transporte del Amba y el recorte de programas sociales y becas. Al mismo tiempo, las problemáticas de salud mental, la violencia social, la ludopatía y la falta de perspectivas atraviesan cotidianamente las aulas. La tendencia del capitalismo en su fase de decadencia nos conduce a la barbarie, que no es otra cosa que el desmembramiento del tejido social.

Frente a este cuadro, las conducciones burocráticas y las variantes del peronismo no impulsan una verdadera pelea para derrotar el ajuste. Mientras las conducciones sindicales dejan pasar los ataques sin organizar un plan de lucha, muchas agrupaciones estudiantiles sostienen una política de adaptación y parálisis. Sin ir más lejos, la Celeste, conducción del gremio mayoritario de la docencia UTE, no han sacado ni un comunicado virtual para defender los IFD en lo que va del año. A cada embate del gobierno a los profesorados, en vez de disponerse a la organización entre docentes, estudiantes, administrativos, egresados… piensan que la estrategia correcta es “negociar las mejores condiciones de la reforma, ya que pasar, va a pasar”... El rol que juegan es cada vez más integrado a las políticas del gobierno macrista y la derecha que posan de combatir. Cabe mencionar que la propia ministra de Educación reconoció que la conducción de UTE no le genera ningún problema pues nunca le hicieron un paro.

Lamentablemente, tampoco el Cesge (consejo de rectores) se pronuncia públicamente de manera unificada ante estos graves ataques a la formación docente como fuera en el 2018.

En la misma línea actúan las agrupaciones estudiantiles ligadas al peronismo. Por ejemplo, la posición pública de sus consejeros es que “la evaluación diagnóstica no es mala de por sí, ya que hay estudiantes que necesitan acompañamiento en la lectocomprensión y esta es una herramienta que le brinda a los rectorados información específica sobre quienes necesitan ayuda”. Embellecer los ataques del gobierno que busca cerrarnos no nos llevará a buen puerto. 

Si el gobierno realmente quisiera colaborar con un diagnóstico de los estudiantes para mejorar la cursada destinarán los recursos necesarios, en vez de recortar presupuestariamente y poner trabas al acceso a becas, a viandas y al boleto estudiantil como lo viene haciendo.

La dispersión favorece al gobierno. Por eso la tarea central es poner en pie una intervención común de los 29 profesorados, recuperando la organización desde abajo y desarrollando un frente único de lucha que unifique a estudiantes, docentes y comunidad educativa contra el ajuste; en conjunto con los sectores de trabajadores en lucha de nuestro país.

Necesitamos sacar a la Coordinadora de Estudiantes Terciarios (CET) de la parálisis, impulsar acciones comunes y desenvolver una campaña unitaria contra el vaciamiento de la formación docente. Hace falta transformar el estado de bronca y debate que existe en muchos institutos en organización concreta y en una lucha de conjunto.

Poner a los profesorados de pie implica defender la educación pública, pero también pelear por condiciones reales para estudiar y enseñar. Contra la violencia en las escuelas e institutos. Presupuesto para equipos interdisciplinarios de salud mental y creación del cargo de referente ESI. Reapertura de todas las cohortes 2026 en los postítulos no aprobados. No al cierre de cursos, comisiones y carreras. Rechazo al ROM y defensa de la autonomía institucional. No al filtro a ingresantes. Ingreso irrestricto a los IFD. Extensión y aplicación real del boleto educativo. Reapertura y universalización de las becas alimentarias. Mayor presupuesto para infraestructura.

La única salida frente al ajuste y el vaciamiento es la unidad en la lucha. Pongamos a los profesorados de pie para enfrentar y derrotar el ataque de Jorge Macri y Milei.

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