03/05/2020

Unesco ofrece su salida educativa: que las multinacionales tomen el control

Por Antonio Rosselló Secretario de Organización de la CONADU Histórica

El viernes 17 de abril la Unesco lanzó el documento “Surgen alarmantes brechas digitales en el aprendizaje a distancia”.


Según la entidad de Naciones Unidas, “la mitad del total de los alumnos –unos 826 millones de estudiantes– que no pueden asistir a la escuela debido a la pandemia de Covid-19, no tiene acceso a una computadora en el hogar y el 43% (706 millones) no tiene Internet en sus casas, en un momento en que se utiliza la educación a distancia por medios digitales para garantizar la continuidad de la enseñanza en la inmensa mayoría de los países”. Se reconoce así un fracaso anunciado de la educación a distancia por las condiciones materiales en las que se quiso imponer.


La Unesco revela que el fracaso de la virtualización forzosa se da “incluso para los maestros de países que poseen una infraestructura fiable de tecnología de la información y la comunicación (TIC) y conectividad en los hogares, la rápida transición al aprendizaje en línea ha sido complicada”.


Estas cifras fueron recopiladas por el Equipo de Trabajo sobre Docentes, una alianza internacional coordinada por la Unesco, sobre la base de los datos procedentes de su Instituto de Estadística y la Unión Internacional de Telecomunicaciones que es la entidad multilateral donde se representan los intereses de las grandes operadoras de telecomunicaciones como ATT, Vodafone, Hyawei, Telefónica, entre otras.


“La necesidad de subsanar esas deficiencias fue lo que impulsó la puesta en marcha de la Coalición Mundial para la Educación Covid-19, que agrupa a más de 90 asociados de los sectores público y privado, a fin de concebir soluciones universales y equitativas y lograr que la revolución digital sea inclusiva”, señala el documento. 


Entre los miembros de la Coalición Mundial para la Educación figuran la ya mencionada Unión Internacional de Telecomunicaciones y las mayores multinacionales tecnológicas como Microsoft, Google, Amazon, Facebook, Zoom, bancos como la Caixa española y todo tipo de fundaciones privadas con intereses en la educación.


A esta coalición liderada por los organismos multinacionales e impulsada por las empresas más grandes del planeta se suman las burocracias sindicales docentes a través de la Internacional de la Educación de la que en la Argentina forman parte la Ctera de Alesso y Baradel, la Conadu de De Feo y la CEA. Pero no solo la burocracia sindical docente sino toda la burocracia sindical vía la integración de la Organización Internacional del Trabajo a esta coalición mundial contra la educación.


El carácter estratégico y no solo coyuntural de esta Coalición se demuestra al sumar a la misma el Equipo Internacional de Trabajo sobre Docentes para Educación 2030 que agrupa a más de 90 gobiernos, así como a unas cincuenta organizaciones internacionales y regionales, organismos de las Naciones Unidas, organizaciones de la sociedad civil, asociaciones de docentes y fundaciones que son los promotores de los planes como la “escuela 2030” o la escuela del futuro, promoviendo en todo el mundo las legislaciones antieducativas que desvalorizan no solo la educación sino la fuerza de trabajo de los docentes y de los niños y jóvenes que egresarán (o serán expulsados) de esa formación de bajo nivel.


Con este documento queda palmariamente demostrado que los países imperialistas y las multinacionales de las telecomunicaciones y las redes sociales están detrás de la virtualización forzosa de la educación en todos sus niveles y en todo el planeta. Que los implementadores de esta virtualización son los gobiernos de todos los países, los tecnócratas de la educación, y que cuentan con la activa complicidad de las burocracias sindicales docentes


Ante la crisis capitalista mundial que toma la forma de crisis sanitaria, humanitaria y social, la Unesco toma la palabra de orden de la virtualización forzosa para avanzar en los procesos de mercantilización, privatización y desvalorización de la educación.


La respuesta es simple: se deben defender los estatutos y convenciones colectivos de trabajo de docentes y auxiliares. Para lograrlo tenemos que recuperar los sindicatos para romper con las políticas capitalistas de destrucción de la educación, triplicando el presupuesto educativo,


El movimiento estudiantil tiene que recuperar sus centros de estudiantes para en lo inmediato obtener comedores estudiantiles y viandas acordes a una alimentación apropiada, becas que permitan acceder y permanecer en el sistema educativo, educación gratuita en todos los niveles, bibliografía, laboratorios, conectividad y equipamiento informático provisto por el Estado.  


Con este programa de independencia política de estudiantes, docentes, no docentes y auxiliares, defendemos la educación laica, estatal, gratuita y científica al servicio de las mayorías populares.




 

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