20/05/1999 | 627

La rebelión educativa continúa. Sus enseñanzas

En su segunda semana, la rebelión educativa se extendió y profundizó. Paralelamente, se fue diferenciando de una manera más nítida.


La primera semana de lucha había concluido con una gran concentración que reunió alrededor de siete mil estudiantes y fue presidida por el rector con el apoyo de Franja Morada, la Alianza, el Ptp y Patria Libre. Sólo la UJS había denunciado la política del rector y planteado la necesidad de que una asamblea general universitaria eligiera una dirección consecuente. Luego de esa concentración, todo el arco oficialista convocó a una marcha estudiantil en apoyo a un ‘tractorazo’ que las patronales agrarias (entre ellas, la oligarquía cañera) convocaron para el miércoles 12. Paralelo a esto, estalló un escándalo cuando se supo que el rector aumentó en 1.000 pesos los salarios para él, los decanos y los secretarios, mientras los salarios docentes continúan congelados desde hace años. En este cuadro, por iniciativa de la Lista de Delegados (UJS) de la Facultad de Artes, se decidió efectuar una autoconvocatoria el martes 11, en la Plaza Independencia y la formación de un bloque combativo. Se impulsaron asambleas: en la Tecnológica se reunieron más de 500 estudiantes; en Derecho, se formó un agrupamiento autoconvocado; en Exactas, comenzaron a realizarse asambleas masivas y cortes de calles. Simultáneamente, la Feunt (Federación de Estudiantes Secundarios vinculados a la Universidad) iniciaba contactos con otros secundarios agrupados en la FES.


La autoconvocatoria de Artes logró reunir alrededor de cuatro mil estudiantes, docentes de la escuela media y universitarios. Atep, cuyo secretario general es candidato de Pueblo Unido, no movilizó al gremio. Tanto Atep, como la CTA y PU, se esforzaron en hacerlo al día siguiente en apoyo del ‘tractorazo’ capitalista. En el acto autoconvocado por Artes, hablaron diversos representantes de los centros y quedaron expresadas las distintas perspectivas y programas para la lucha educativa.


El miércoles 12, día del ‘tractorazo’, asambleas en Artes, Exactas y en la Tecnológica votaron movilizarse a Plaza Independencia, no en apoyo del ‘tractorazo’ sino por el programa de lucha de los estudiantes. En el caso de Artes, en la asamblea se hizo una denuncia a fondo del programa de quienes impulsaban el ‘tractorazo’, que fue apoyado por todos los partidos patronales, incluidos el PJ tucumano y el bussismo (se denunció la postura del Ptp que, al principio, presentaba a los oligarcas como campesinos trabajadores y luego, cuando se quedaron sin argumentos, señalaron que había que forjar la unidad con los grupos capitalistas que luchaban para lograr el ‘argentinazo’). El reclamo central de los capitalistas de los ‘tractorazos’ es de mayores subsidios, a costa de mayores recortes en los presupuestos destinados a educación, salud, etc., como ha ocurrido en el pasado.


Al plenario convocado por Artes concurrieron varios centros, agrupaciones y activistas. Se acordó impulsar la convocatoria a una asamblea general para el viernes 14 en Filo, con la dirección de la FUT.


El jueves 13 fue conocido el recule del gobierno. Todas las corrientes plantearon desmovilizar y boicotear la asamblea general convocada. Esta vez, los secundarios se encargaron de dar una gran lección a los oficialistas pues, con el apoyo de la Facultad de Artes (con el voto en contra del Ptp), se concentraron unos 700 secundarios de 10 colegios. Los oradores denunciaron a las multinacionales, señalaron que el recorte era sólo un aspecto de un apriete más general contra el pueblo, reclamaron la continuidad de la lucha por la gratuidad y contra las leyes antieducativas.


Al día siguiente, delegaciones estudiantiles de la Escuela Superior de Educación Física, de Artes, Derecho, Tecnológica, Filo y Psico se hicieron presentes para participar de la asamblea general que sólo había sido impulsada por la UJS y sectores combativos independientes. En total, eran más de 300 estudiantes. El Ptp y la burocracia de la Franja se retiraron de la asamblea. En ese marco, se decidió marchar a la reunión con la dirección de la FUT, a la que se le impuso la participación con voz y voto de todos los presentes. Luego de decenas de intervenciones, se planteó un programa de reivindicaciones, el reclamo de la asamblea general, un plan de lucha, que fue votado a mano alzada: por la anulación de todo el recorte presupuestario, la derogación de las leyes de Educación Superior y Federal de Educación, el ingreso irrestricto, que Educación Física se transforme en Facultad, por la derogación de la pérdida de regularidad con menos de dos materias aprobadas, contra los aranceles, por la triplicación del presupuesto educativo, por el no pago de la deuda externa, contra los planes del Banco Mundial. En función de ello, se aprobó marchar a Buenos Aires el 19 y, simultáneamente, realizar una concentración ese mismo día en la Plaza Independencia y, para el viernes 21, convocar a una Asamblea General Universitaria (este punto se ganó ampliamente ante la moción del Ptp y la FM de que sea un congreso de la FUT donde sólo voten los delegados).

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