30/12/2020
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Salta: a pesar de los subsidios estatales y el cobro del ATP, la Universidad Católica sigue aumentando las cuotas

Por una organización estudiantil independiente de las autoridades.

En los últimos días, fue pública la noticia de que el arzobispo de Salta, Monseñor Mario Cargnello, y el ministro de Educación, Matías Cánepa, ambos docentes de la Universidad Católica de Salta (Ucasal), cobraron el ATP: un subsidio que el gobierno nacional otorgó a las empresas afectadas por la pandemia, para pagar una parte del salario de los trabajadores. Sin embargo, no es el primer beneficio que recibe la Universidad Católica de Salta. Desde hace décadas, es favorecida con exenciones impositivas y subsidios estatales.

A la cabeza de la educación a distancia en nuestro país, la Universidad Católica argumentó que cobró el ATP porque cayó su recaudación. La realidad contradice su justificación. Durante 2020, efectuó el cobro compulsivo de cuotas, incrementando su monto dos veces en los últimos doce meses. Por la educación a distancia, es probable que haya facturado mucho más que sin pandemia.

Hace exactamente un año, la Ucasal impuso un aumento abismal en los aranceles. Los estudiantes denunciaron que el incremento de las cuotas llegaría, según las carreras, al 35%, pasando de $12.5000 a $20.000, sumado al aumento en las matrículas para el 2020, que llegaría también a $20.000. Los estudiantes rechazaron los aumentos y respondieron con una masiva movilización. Evidenciaron que la actualización en las cuotas, matrículas y derechos a exámenes fueron constantes desde 2016, abonando prácticamente el mismo monto de cuota que en el resto del país, para ambas modalidades (presencial y a distancia), durante los doce meses del año.

Pero, los aumentos no fueron invertidos en mejorar las condiciones de estudio y los estudiantes también revelaron la presencia de baños sucios, falta de bancos, instalaciones deficientes, sin estufas en invierno y sin ventilación en verano, falta de bibliografía en la biblioteca, para la educación presencial. En el plano de la educación a distancia, denunciaron además la carencia de clases, con tiempos limitados para la preparación de exámenes por los plazos arbitrarios fijados por la Ucasal.

A mitad de 2020, la Ucasal volvió a subir los aranceles, que sumado a los gastos para la compra de material de estudio puso constantemente en riesgo la continuidad de las cursadas.

Al tener la exclusividad de las carreras como Abogacía, Psicología, Fisioterapia, Veterinaria, Educación Física, entre otras, coloca a los alumnos como rehenes de un mercado cautivo, porque no pueden optar por estudiar las mismas carreras en la Universidad Nacional de Salta.

De este modo, la Universidad Católica garantiza sus ganancias empresariales a costa de los estudiantes, siendo beneficiada por los sucesivos gobiernos que entregaron una parte muy importante del conocimiento a la educación confesional.

El cobro de ATP, por parte de este monopolio de la educación superior, da cuenta que el gobierno nacional utilizó de modo discrecional la entrega de este subsidio a las empresas, concediendoselo, incluso, a cargos jerárquicos de las empresas beneficiadas. Al contrario, la Ucasal debe pagar impuestos por el nivel de ingresos millonarios que obtiene.

Es necesario construir una organización estudiantil independiente de las autoridades, para enfrentar y derrotar los futuros aumentos y exigir la apertura de los libros contables para determinar sus niveles de ingreso.

Es necesaria la apertura en la UNSa de las carreras que se dictan en la Universidad Católica, reclamo que desde hace años hacemos desde el Partido Obrero.

Impulsemos la lucha por un proceso de democratización que termine con el cobro de aranceles para estudiar, donde los estudiantes y docentes establezcan los contenidos e incumbencias de las carreras.

La Universidad Católica hoy se encuentra, como la universidad argentina a principios del siglo XX, dominada por los curas que restringían el ingreso a la universidad. La reforma de 1918, lograda por una movilización histórica de los estudiantes, puso en jaque y derrotó la educación confesional en las universidades, logrando el ingreso de los hijos de los trabajadores, un cogobierno propio y la educación científica y laica. Construyamos ese camino.

   

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