25/05/2000 | 666

¡16 guarderías en diez años!

Hace ya diez años que el Frente Amplio-Encuentro Progresista gobierna Montevideo, centro político y económico del país, donde se concentra casi la mitad de la población oriental. Se trata, por cierto, de un tiempo más que suficiente para sacar un balance del gobierno de la «izquierda que se une» uruguaya.


A pesar de que se considera de «izquierda», el gobierno del FA-EP no se ha preocupado por impulsar el aumento de los salarios, ni por combatir la desocupación ni por lanzar un plan de viviendas populares. Según el actual intendente, Mariano Arana, estas son «atribuciones del gobierno nacional, no del municipio». Naturalmente, cuando alguien que se autodenomina «de izquierda» antepone a las reivindicaciones populares perentorias la «división de funciones» entre distintos gobiernos y la «buena convivencia» con los gobiernos fondomonetaristas, está mostrando su carácter antiobrero y su inocultable integración al aparato del Estado de los explotadores. Porque, al fin de cuentas, ¿para qué sirve un gobierno de la izquierda si no es para impulsar la lucha por el salario, contra la desocupación, por las reivindicaciones populares?


En realidad, Montevideo es hoy una ciudad menos obrera que hace una década. Sectores enteros de trabajadores fueron expulsados de la ciudad, corridos por los alquileres impagables, el elevado precio de la tierra y los impuestos, hacia los «cordones» que se han ido formando en las afueras de Montevideo. Todo esto en beneficio de los especuladores inmobliarios y la «iniciativa privada», con la que se ha asociado el gobierno del FA-EP para reciclar el Hotel del Prado o construir centros de convenciones (como los que se proyectan para Punta Carretas o Brava).


Mientras se despuebla de trabajadores, Montevideo se llena de bancos, hoteles y palacios de convenciones. Aunque la capital uruguaya es el «paraíso» financiero del Mercosur, el gobierno del FA-EP no ha tomado ninguna iniciativa impositiva sobre el capital bancario para financiar planes de viviendas populares o un sistema de transporte popular barato y eficiente.


El FA-EP ha gobernado Montevideo para los capitalistas; no para los trabajadores. Esto salta a la vista cuando se observa que el único logro «social» que puede mostrar el gobierno de la «izquierda» es la apertura de 16 guarderías… ¡en diez años!


Eso sí, resalta un semanario de izquierda, hay que «valorizar» el «embellecimiento de viejas playas y paseos públicos» (Brecha, 11/5). Desgraciadamente, miles de trabajadores expulsados de Montevideo no podrán disfrutarlas.