A cinco años del 15M, Podemos defiende “la ley y el orden”

Según informa El País (20/5), en un acto realizado en Zaragoza la semana pasada, Pablo Iglesias, el principal dirigente de Podemos, “rechazó la etiqueta de ‘antisistema’” y aclaró que “más allá de ideologías, lo importante es el respeto por las instituciones, el respeto por la ley, el respeto por la separación de poderes”


Según informa El País (20/5), en un acto realizado en Zaragoza la semana pasada, Pablo Iglesias, el principal dirigente de Podemos, “rechazó la etiqueta de ‘antisistema’” y aclaró que “más allá de ideologías, lo importante es el respeto por las instituciones, el respeto por la ley, el respeto por la separación de poderes”.


 


Las “aclaraciones” llegan en el marco de la nueva campaña electoral de cara a las elecciones generales del 26 de junio, para las cuales Podemos acaba de sellar un acuerdo con Izquierda Unida. Aunque se había ocupado de denostar a IU como expresión de la “vieja política” con la cual no quería tener relación, para Iglesias, que se formó como militante en las juventudes del PCE, el acuerdo no deja de representar un retorno a casa. No es casual que haya resucitado la figura política de Julio Anguita, histórico dirigente comunista y de IU en los años ochenta y noventa, que es visto como uno de los artífices del pacto. El PCE jugó un rol decisivo durante la llamada “transición”, a fines de los 70, cuando aportó su influencia entre todo un sector de la clase obrera para encarrilarla dentro del régimen político que restauraba a los Borbones. En abril de 1977 su comité central resolvió reemplazar la histórica bandera tricolor de la república por la rojigualda de la monarquía, en todas sus reuniones y actos: en el reciente acuerdo, y para complacer a Podemos, que no incluye a la república en su programa, IU aceptó sacar ese reclamo del programa conjunto; lo mismo hizo con el rechazo a la participación de España en la Otan (eldiario.es, 10/5). No hay que perder de vista, de todos modos, que el frente con IU está dictado menos por el amor que por el espanto: según los sondeos, Podemos estaba perdiendo posiciones respecto a lo obtenido en las elecciones de diciembre.


 


Las declaraciones de Iglesias se producen cuando se cumple el quinto aniversario del 15M, anombre que se le dio a la histórica movilización que tuvo lugar en la Puerta del Sol de Madrid el 15 de mayo de 2011 y abrió la puerta al  profundo proceso de movilización de los “indignados”, que sacudió hasta los cimientos al régimen político de la monarquía. En estos años, Podemos logró canalizar las ilusiones de miles de esos jóvenes y no tan jóvenes que habían salido a la calle. Pudo convertirse en la expresión política de buena parte de ese movimiento, explotando, no sus elementos más avanzados, sino los más atrasados: sobre todo los prejuicios contra la “vieja izquierda” (los aparatos burocráticos de la socialdemocracia y los restos del otrora poderoso stalinismo) y los partidos en general. Haciendo eje en la “renovación”, Iglesias se ocupó de domesticar y regimentar a su propio movimiento (desplazando de la dirección al sector ligado al Secretariado Unificado que había participado en su fundación) y al mismo tiempo de ir limando el programa de Podemos de cualquier arista radicalizada.


 


Cinco años más tarde, la reivindicación de “las instituciones” y de “la ley y el orden” apunta a mostrar a Podemos como garante de la gobernabilidad. El objetivo declarado de la alianza Podemos-IU es superar en votos al PSOE… nada menos que para establecer una alianza con el propio PSOE en condiciones más ventajosas. Según el diario Público (21/5), Iglesias destacó “la voluntad de su formación de pactar con el PSOE tras las elecciones del próximo 26 de junio ‘las ganemos o no’”. Todo el eje de la campaña de Podemos es volver a llevar a la Moncloa precisamente a quienes gobernaban cuando estalló el 15M.