24/06/2020

Alemania: la precarización laboral detrás de los rebrotes de Covid-19

Más de 1500 infectados en la industria cárnica

Desde hace 5 días, la ciudad alemana de Gütersloh, ubicada en el oeste del país, es noticia por los 1550 trabajadores del frigorífico Tönnies contagiados de Covid-19 en lo que constituye el más grave rebrote de la enfermedad en el país germano donde, teóricamente, la pandemia había sido contenida. Otros rebrotes tuvieron lugar en la ciudad de Gotinga (700 casos) y en un complejo habitacional en Berlín. Alemania suma 187 mil contagiados y 8.830 fallecidos.


Hace una semana, el gobierno de Angela Merkel festejaba el techo alcanzado de nuevos contagios diarios (345) mientras se encamina a una reapertura completa de la cuarentena en sintonía con las medidas flexibilizadoras que están teniendo lugar en todo el continente. Estos rebrotes abren una situación de alarma para los popes de la Unión Europea.


Con 7 mil trabajadores, el frigorífico y su área de influencia son potencialmente una bomba infectológica. Los contagios masivos se deben a las condiciones de precariedad extrema a la que se ven forzados los obreros, en su enorme mayoría provenientes del este europeo, que son alojados en viviendas precarias en condiciones de hacinamiento, con baños, cocinas y dormitorios compartidos, sin posibilidades de mantener distancia social y medidas sanitarias. El alojamiento de los trabajadores es provisto por la misma empresa, que descuenta el alquiler directamente de los salarios. A estas condiciones de vida se le suman las propias de la industria cárnica al ser establecimientos con predominio de temperaturas bajas y presencia constante de vapor de agua, lo que facilita la supervivencia y transmisión del virus a través del aire. Los salarios están por debajo del promedio alemán y el trabajo es temporario y tercerizado.


Este brote en la industria cárnica alemana no es el primero. En mayo se computaron cientos de infectados en plantas en la ciudad de Coesfeld (129 casos) y en Baden-Württemberg (450) (20minutos.es 18/6). No se trata de pequeñas empresas, sino de ejemplos representativos de la gran burguesía alemana; la empresa Tönnies tiene una facturación anual de más de 5 mil millones de euros.


El rebrote en la industria cárnica muestra que, incluso en los países que son mostrados como ejemplares en la política aplicada para combatir la pandemia, lo que se privilegia por sobre la salud es el interés capitalista. Como en todo el mundo, se hace necesaria una intervención obrera decidida para que se garanticen todas las medidas necesarias para que esta crisis no sea pagada con la salud de los trabajadores.





 

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