13/06/2002 | 758

Altamira en Grecia

El 4 de junio, en el canal estatal de televisión NET (Nueva Televisión Griega), en el muy popular programa político nocturno «Protagonistas» (Primeros Actores), fue entrevistado el presidente del Banco Nacional de Grecia, Theodoros Karatzas. Describió la situación de la economía y en particular de los bancos en Grecia y en toda la «Eurozona» con los colores más rosados. Inmediatamente después, el siguiente «Primer Actor» apareció en escena: Jorge Altamira, el dirigente del Partido Obrero, que habló en el mismo programa del «corralito», de la quiebra de los bancos y del caos económico en la Argentina, de sus implicaciones internacionales no sólo en América Latina sino también en Europa y en su «Eurozona», del levantamiento revolucionario de las masas argentinas, de las propuestas del Partido Obrero acerca de cómo enfrentar la insolvencia de los bancos, imponiéndoles a las grandes empresas que paguen la crisis devolviendo sus deudas. (¡Incluso se habló de la cuestión de la Copa del Mundo – los griegos también somos fanáticos del fútbol – y de las posibles repercusiones políticas de una victoria del equipo argentino!).


¡El contraste entre el banquero Nº 1 de Grecia y el dirigente trotskista de Argentina no podía ser mayor! Se contrapusieron dos puntos de vista totalmente opuestos sobre el presente y el futuro del capitalismo.


No era la primera vez que Jorge Altamira se dirigía a una audiencia griega. En marzo de 1999, formó parte de la delegación del Partido Obrero que participó en la Conferencia de la Izquierda Clasista, organizada por el Movimiento por la Refundación de la IV Internacional, en la que el EEK (Partido Revolucionario de los Trabajadores, de Grecia) actuó como anfitrión. En enero del 2000, Altamira también participó del Congreso de Fundación del Centro Socialista Balcánico «Christian Raskovsky», en Atenas, en vísperas de la guerra de la Otan contra Yugoslavia.


En esta oportunidad, visitó Grecia para participar en la III Conferencia Internacional del Centro Rakovsky, centrado en la «guerra contra el terrorismo» imperialista y en sus implicaciones en los Balcanes y Medio Oriente, especialmente en Palestina. En esta ocasión, participaron no sólo el EEK sino también otras organizaciones de la izquierda revolucionaria en Grecia, reagrupadas en el Mera (Frente de la Izquierda Radical) y en el Drase (Reagrupamiento Internacionalista Antiimperialista y Anticapitalista, un bloque formado a iniciativa del Mera para intervenir en Génova y otras movilizaciones del movimiento contra la globalización capitalista). El Mera fue fundado en 1999 antes de las elecciones al Parlamento Europeo, pero no sólo por razones electorales: su objetivo es establecer un polo revolucionario en la izquierda y en la clase obrera basado en la lucha común contra el imperialismo, por el derrocamiento del sistema capitalista y sus gobiernos en Grecia, por la disolución de la Unión Europea imperialista y por la unificación socialista de los Balcanes, de Europa y de todo el mundo. Las principales organizaciones en el Mera son el NAR (Nueva Corriente de Izquierda, una escisión de izquierda del PC y la mayor organización de la extrema izquierda griega), el EEK, el EKKE (Movimiento Revolucionario Comunista de Grecia, una organización maoísta) y el AKOS (Organización Comunista Autónoma de la ciudad de Serres, también una escisión de izquierda del PC). El Mera fue el centro de las movilizaciones contra la visita de Clinton a Grecia a fines de 1999 y participó en todas las elecciones desde entonces.


Aunque, en el pasado, las otras fuerzas del Mera seguían con atención, a través del EEK, nuestro trabajo político internacional y participaron en las Conferencias del Centro Rakovsky, ahora por primera vez propusieron co-organizar en toda Grecia, en ocasión de su III Conferencia Balcánica, una campaña independiente en solidaridad con la Argentina revolucionaria con Jorge Altamira como orador. En consecuencia, se envió una invitación oficial a la dirección del PO por parte de todas estas organizaciones, que también compartieron los costos financieros de la campaña. Este hecho por sí mismo fue un gran cambio y desarrollo político, un salto adelante, en la medida en que la mayoría de esas organizaciones, a excepción del trotskista EEK por supuesto, están limitadas sólo a una escala nacional y algunas de ellas, como los maoístas, nunca antes habrían pensado en invitar a un dirigente trotskista e incluso compartir el costo de la invitación.


Hay varias serias razones para este cambio expresado en la invitación y en la campaña, pero hay dos que son centrales:


• La propia revolución argentina y el papel del Partido Obrero en ella, popularizada en Grecia por una intensiva campaña del EEK.


• La propia crisis política en Grecia, comprimida entre dos mojones (como enfatiza el llamado a la III Conferencia Balcánica): la crisis de la Unión Europea y el volcán del Medio Oriente. El sistema político burgués y el gobierno centroizquierdista del Pasok enfrenta un destino de descomposición y caída, similar al que enfrentan Francia y toda Europa, y como ocurre con las dispersas fuerzas del burocrático Partido Comunista stalinista y los euro-reformistas y antiguos stalinistas del Synaspismos (Coalición de Izquierda), que enfrentan también alternativas cruciales. Hay tendencias que pujan hacia una «satelización» alrededor, sea de los stalinistas o, más particularmente, de los euro-stalinistas; entre ellas están los simpatizantes del Secretariado Unificado, del SWP (Clift), del CWI, etc., todos los cuales son unánimes en elogiar el «espíritu del Foro Social de Porto Alegre», cuyos mejores representantes en Grecia son, justamente, ¡los euro-stalinistas del Synaspismos! Por otro lado, las fuerzas del Mera, gracias al trabajo político e ideológico realizado por el EEK, se oponen a cualquier intento de ser convertidas en un apéndice de las burocracias colaboracionistas de clase o de Attac, y buscan una alternativa revolucionaria internacional. Como ha sido muy claramente expresado en un artículo en PRIN, el periódico semanal del NAR, del 19 de mayo, hay sólo dos caminos para la extrema izquierda: o el camino del «movimientismo», que lleva a la adaptación primero a Jospin y luego al derechista Chirac en nombre del «mal menor» – el camino de la LCR en Francia – ; o el camino de la rebelión argentina y el ejemplo del Partido Obrero.


En este contexto, se realizaron una serie de muy exitosos actos en Atenas, en Petras (la capital de Grecia Occidental), en Salónica (la capital de Grecia del Norte), en Serres (una ciudad cercana a la frontera con Bulgaria), con la participación de cientos de trabajadores, jóvenes e intelectuales. Jorge Altamira también dio entrevistas en los principales canales en Petras y Serres, y en el canal estatal NET en Atenas, así como también a muchos diarios griegos.


El programa fue muy apretado e intenso, a causa de la falta de tiempo. Necesitábamos por lo menos una semana adicional para realizar más actos en Ioannina (capital del Epiro, cerca de la frontera con Albania), Creta, Tesalia, Boiotia, etc. donde el EEK y el Mera tienen regionales.


En cada uno de estos actos fue presentada la esencia contradictoria, así como los diferentes aspectos de la crisis argentina, de su contenido internacional, de la dinámica de las fuerzas de clase, de las tradiciones históricas de Argentina en su conjunto y de la clase obrera argentina, de las tendencias bonapartistas y antibonapartistas dentro de su clase dirigente, de la experiencia histórica única del movimiento piquetero, de las Asambleas Populares, de la línea divisoria entre la izquierda democratizante y la izquierda revolucionaria alrededor de cuestiones tales como la necesidad de la lucha por el poder, como la Asamblea Constituyente como consigna de transición hacia la lucha por establecer el poder obrero, la dictadura del proletariado…


La riqueza de las presentaciones y de las discusiones tuvo un enorme impacto. El debate aún continúa entre las fuerzas de la izquierda revolucionaria, así como también entre aquellas que quieren reducirla a una ONG al servicio de una nueva y «más radical» forma de la difunta «centroizquierda». No es una exageración decir que nada es lo mismo en la extrema izquierda griega después de la campaña por la revolución argentina y la interacción entre las intervenciones de Jorge Altamira y las fuerzas de izquierda revolucionaria.

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