Ben Gvir y el sionismo sobre Malvinas, en la misma senda manipuladora que Trump

Fuera ingleses de Malvinas, fuera Israel de Palestina

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Itamar Ben-Gvir

El ministro de seguridad nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, planteó este lunes 7 que el Estado israelí debería reconocer la soberanía argentina sobre las islas Malvinas. Además, acusó a Londres de ocupar violentamente el territorio austral y cuestionó la explotación petrolera en el archipiélago, que llevan adelante firmas inglesas… e israelíes. Lo que hace especialmente llamativas estas declaraciones es que provienen de uno de los más acérrimos partidarios de la ocupación del territorio palestino por parte de Israel, e incluso de la limpieza étnica de sus habitantes.

Las declaraciones de Ben Gvir constituyen una respuesta directa a los planes del nuevo gobierno británico, encabezado por el laborista Andy Burnham, de prohibir las importaciones de las colonias israelíes ante la profundización de la violencia de las bandas de colonos armados y el desplazamiento de los palestinos. De este modo, se crea un escenario insólito en que Israel, gendarme histórico del imperialismo anglo-yanqui en Medio Oriente, parece “malvinero” (el hijo del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ya había planteado antes que las islas pertenecen a Argentina) y el Reino Unido, potencia colonial por excelencia, “propalestino”. Pero nada es lo que parece.

Para desenredar esta madeja, tenemos que partir de las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien sostuvo ante la prensa la semana pasada que no descartaba un cambio de postura respecto a la cuestión de Malvinas. La Casa Blanca se encuentra inmersa en una pulseada con Londres para que Downing Street eleve el gasto militar hasta llevarlo al 5% del PBI en 2035, que es lo mismo que Trump exige al resto de los socios de la Otan para “socializar” el financiamiento del orden (y de la guerra) imperialista mundial. La causa Malvinas es, para Trump, una simple prenda de negociación.

De todos modos, Milei se aferró a las declaraciones de Trump para impulsar su cadena nacional del jueves pasado, en la que planteó la alianza con el imperialismo yanqui como vía para recuperar el archipiélago. El presidente argentino, que hasta hace un par de semanas tenía como norte “respetar la decisión de los isleños” y posponer el reclamo soberano para concentrarse en la atracción de inversiones británicas al país, viró de posición ante los comentarios del magnate estadounidense, el reanimamiento del sentimiento popular por Malvinas (sobre todo, después de la semifinal con Inglaterra) y la propia caída de la imagen del gobierno argentino, como fruto de la profundización de la crisis económica y social. Salta a la vista que con estos protagonistas y estas motivaciones, la causa Malvinas no puede ir muy lejos.

Ocurre lo mismo con los planteos del ministro israelí Ben Gvir, al cual el colonialismo británico es lo que menos le importa. El ministro devuelve gentilezas a Milei por su alianza incondicional con el Estado sionista y, además, se encuentra en campaña electoral, en la que intenta presentarse como el más firme defensor de los colonos que incendian las aldeas palestinas, a los que desde su ministerio, dicho sea de paso, contribuyó a armar. En la misma línea de campaña que Ben Gvir, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, otro referente de la extrema derecha, propuso expulsar al embajador británico. Y, al momento de escribirse estas líneas, el gobierno israelí anunció el cierre del consulado británico en Jerusalén. Las elecciones israelíes, en las que Netanyahu busca su reelección, son el 27 de octubre.

La postura del Reino Unido respecto a Palestina merece una aclaración. Aunque el nuevo gobierno resolvió aplicar sanciones a los colonos, Londres sigue abasteciendo militarmente a Israel y persigue a la causa palestina. En julio de 2025, fue prohibido el grupo Palestine Action. Cuatro de sus militantes fueron condenados este año a penas de hasta ocho años de cárcel por una acción de protesta frente a Elbit Systems, firma israelí que integra el complejo militar sionista. El Estado británico es defensor del Estado sionista de Israel y enemigo de una Palestina libre del río al mar, limitándose a una defensa formal de la “solución de dos Estados” que, en el mejor de los casos, confinaría a los palestinos en un “microestado” acechado por el sionismo.

Mientras que Israel y el Reino Unido hacen demagogia con dos sentidas causas nacionales, a nosotros nos corresponde unirlas en un solo planteo: fuera ingleses de Malvinas, fuera Israel de Palestina.

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