Bolivia: con Áñez avanza el coronavirus

Organizarse para enfrentar la pandemia y la represión.

"Solo queda pedirle a la población boliviana que se quede en casa, no tenemos condiciones en salud para enfrentar esta pandemia” dijo Yerko Núñez, ministro de la Presidencia del gobierno golpista.


El secretario general del Sindicato de Ramas Médicas de Salud Pública, Fernando Romero, también recalcó que el sector se encuentra en “extrema crisis” y reclamó al ministro de Salud los medios mínimos de seguridad y equipamiento para enfrentar la pandemia del coronavirus. Los directores del complejo hospitalario más importante -el Hospital de Clínicas de La Paz- y médicos y enfermeros del sector salud del país han manifestado su mayor preocupación por la falta de los insumos mínimos de uso inmediato para enfrentar el coronavirus. El “plan” del gobierno golpista es que la gente se quede en sus casas en cuarentena, pero sin las condiciones económico-sociales para hacerlo. Y aplica la represión para lograrlo.


Pero el comandante de la Policía, Rodolfo Montero, declaró que hay lugares especiales donde el efectivo policial que resulte contagiado sea internado. “Hemos resuelto, todo en el Estado Mayor Policial, tercerizar los servicios de salud: en caso de que se agrave la situación de nuestro efectivo policial, pasará a una clínica que tenga todos los instrumentos necesarios para atenderlos”. Dos varas diferentes para los represores que defienden al gobierno golpista y para el pueblo trabajador.


Más allá de las sanitarias, las medidas económico-sociales que ha adoptado el gobierno de Áñez son harto insuficientes. El gobierno de la ciudad de Cochabamba envió un proyecto de ley destinado a que la población pida “perdón a Dios” y haga “ayuno y oración” para combatir la propagación de la pandemia. No solo es volver al oscurantismo de la Edad Media (faltaría autoflagelarse con látigos, etc.), sino que es una manera de justificar el no garantizar el alimento para las familias más pobres (¿serán más pecadoras que los burgueses que no pasan hambre?). “El único que puede ayudarnos y librarnos de esta pandemia es Dios… la ciencia del hombre es insuficiente” declaró el jefe de gobierno de Cochabamba, correligionario ultracatólico de la presidenta Áñez.


Han comenzado a desarrollarse protestas. El 70% de los bolivianos trabaja en forma autónoma y/o informal. La cuarentena no les garantiza ingresos. Las medidas que ha adoptado el gobierno son insuficientes y no llegan a todos. Se van levantando diferentes reclamos: que se extiendan los alimentos de la Canasta Familiar a todos los necesitados, sin discriminación alguna de labor, geográfica, etc.; que el Bono Familia sea extensivo a todos los estudiantes de primaria, secundaria y de la universidad; que se garantice el suministro de servicios básicos y el pago del consumo para las familias de bajos recursos; prohibición de despidos; pago del 100% de los salarios de los que están en cuarentena; etc.


En barriadas de Santa Cruz ha habido cacerolazos e intentos de marchar que fueron fuertemente reprimidas, en el Beni también, al igual que en barriadas de El Alto, etc.


También fueron fuertemente reprimidos, en la frontera, los bolivianos que estaban en Chile y quisieron entrar en Bolivia, con balas y heridos de diversa gravedad.


Ante cualquier movilización, el gobierno sale a decir que son agitadores del MAS, terroristas, desestabilizadores, etc. Pero el MAS no está articulando una resistencia a la catástrofe sanitaria-económico-social en desarrollo. A pesar de tener mayoría en las dos cámaras del parlamento, no pone a votación proyectos para enfrentar la pandemia y la crisis social sobre las masas trabajadoras, sino medidas que benefician a sectores patronales (exenciones impositivas, etc.). En los inicios de la pandemia sobre Bolivia, Evo declaró la necesidad de la unión nacional para enfrentarla: lo que es un llamado a la pasividad y dar vía libre al gobierno golpista.


Sobre la base de la existencia de la pandemia es que el Tribunal Electoral postergó las elecciones convocadas originariamente para el 3 de mayo. El MAS, que controla ambas cámaras legislativas, acordó posponer el debate sobre la fecha de la votación hasta que pase la cuarentena.


Hay indicadores firmes sobre los intentos continuistas de Áñez en el gobierno. Está plenamente abierta la perspectiva de un nuevo golpe que postergue las elecciones y continúe una ofensiva contra derechos y condiciones de vida de las masas.


En lo que sí se apuró el gobierno golpista fue en declarar su apoyo a la flota yanqui que se ha instalado frente a las costas venezolanas para forzar la renuncia de Maduro con un bloqueo impidiendo el ingreso de medicinas y alimentos.


La Central Obrera (COB) se ha llamado a silencio. Solo sacó un comunicado planteando la necesidad de… guardar cuarentena. Ni una palabra contra el hambre, los despidos, etc.


El reclamo de Fuera Áñez sigue teniendo plena vigencia. No solo no encara una lucha real contra los efectos de la pandemia sobre las masas trabajadoras y campesinas, sino que seguirá con su ofensiva contra derechos, conquistas e ingresos de los de abajo. Reclamar la libertad de todos los presos políticos y de los detenidos por manifestar sus reclamos frente a la inoperancia del gobierno ante la pandemia. Libertad de prensa, con acceso a TV y medios de comunicación a todas las expresiones políticas y organizaciones de lucha populares. Retiro de las fuerzas represivas de las calles. Derecho a manifestación. Y una plataforma de reivindicaciones sanitarias (dotación de elementos para hospitales, centralización estatal, bajo control de profesionales y trabajadores de la salud, etc., y de medidas sociales: subsidios y alimentos para todos sin excepción, etc.


Frente a la “borrada” de la COB es necesario construir organismos de bases en las barriadas, empresas, etc. y coordinarlos entre sí para encarar las tareas, reclamos y movilizaciones para imponerlos. Un paso importante de este proceso sería la convocatoria a un congreso de bases de los trabajadores y las masas en lucha.