Internacionales
18/6/2026
Bolivia: la COB y los piquetes votaron continuar los bloqueos
“Diálogo” tramposo proyecta devaluación monetaria contra el pueblo

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Rebelión en Bolivia
Más de mes y medio lleva desarrollándose la poderosa rebelión popular, obrera y, fundamentalmente, campesina en Bolivia. Iniciada por marchas campesinas, un ampliado nacional de la Central Obrera Boliviana (COB) el 1° de mayo, le dio un gran espaldarazo convocando a la huelga general indefinida.
El gobierno no logró levantar los bloqueos a pesar de haber apelado a la represión y también a diversas cooptaciones de sectores dirigentes. Una y otra vez los piquetes rechazaron la presión y represión y se mantuvieron en las rutas. Pero van 50 días de bloqueos y las masas en lucha no han conseguido definir la situación. Como en toda lucha, para triunfar no solo hay que persistir, sino incrementar la fuerza para doblegar a un gobierno antiobrero débil. Pero la dirección de la COB no encaró las medidas de profundización de la lucha para definirla. Se mantuvo en una situación de pasividad, dejando que los piquetes continuaran. Su actitud alentó el desgranamiento de algunos bloqueos y el pase de ciertas direcciones a una posición de colaboración con el gobierno (de los trabajadores fabriles, etc.). En muchos lugares, las bases se manifestaron abiertamente (mineros, etc.) contra sus direcciones burocráticas que levantaban o saboteaban la movilización, dispuestas a concurrir al “diálogo” con el gobierno.
La “conminatoria” de Mario Argollo
Finalmente, el martes por la noche, la dirección de la COB informó de su resolución. Mario Argollo, su dirigente y portavoz, leyó un documento consensuado, donde realiza una “conminatoria” al presidente Rodrigo Paz para concurrir a una “mesa de diálogo”, presentando un pliego con una cantidad de reclamos a discutir. Entre ellos se plantea la ruptura de las negociaciones con el FMI, la no aplicación del Estado de Excepción y la libertad de los compañeros detenidos, compromiso de no privatización de empresas estatales, resarcimiento económico a los transportistas por los daños ocasionados por la nafta adulterada que distribuyó el gobierno, respuestas a las demandas reivindicativas de jubilados, trabajadores y campesinos. Estas están mezcladas con otras que plantean el reparto del presupuesto público (50% para el gobierno nacional y el otro 50% para gobernaciones, municipios, universidades, etc.) algo aleatorio e impreciso. Así también se plantea una política exterior de paz, sin denunciar y reclamar la ruptura del pacto firmado con Trump, Milei y los gobiernos derechistas a principios de año (“Escudo de América) que viabiliza la intervención diplomática y militar para “combatir” al “narcoterrorismo”. Algo que ya se viabilizó en el golpe imperialista contra Venezuela y que se viene agitando contra Bolivia. A la par de este anuncio, la COB declaró que se mantienen los bloqueos de carreteras y las medidas de lucha que se estén implementando.
El “diálogo” desmovilizador
El “diálogo” que viene propiciando el presidente Rodrigo Paz es un claro instrumento de desmovilización de la gran rebelión popular.
El estancamiento de la lucha por la falta de una orientación movilizadora de la dirección de la COB ha culminado con esta “conminatoria” dialoguista. La primera reunión del “diálogo” entre el gabinete de Rodrigo Paz y la dirección de la COB con Mario Argollo, se realizó este miércoles por la nochecita. El gobierno entregó una respuesta por escrito a la nota enviada por la COB donde responde con un tono impreciso y genérico a los reclamos planteados por la COB. Pero la COB reclamó la libertad de todos los detenidos -algo de principios y elemental para los trabajadores y campesinos en lucha- para iniciar cualquier conversación y negociación. El gobierno quedó en resolver este pedido y se pasó a un cuarto intermedio para hoy, jueves.
Mientras tanto, la COB volvió a ratificar el mantenimiento de los bloqueos y las medidas de lucha en curso.
¿Tiene futuro el “diálogo”?
Con generalidades el gobierno promete el oro y el moro frente a los reclamos: quiere que se levante la huelga general con los masivos bloqueos de carreteras. Ha habido una fuerte reacción en numerosos piquetes para mantener las medidas de lucha. Ayer un grupo piquetero tomó por asalto la sede de una subalcaldía de la ruta a El Alto, porque el nuevo intendente habló en contra de un bloqueo y estaba operando para remover los obstáculos colocados y hacer operativa la ruta. Dirigentes de Challapata marcharon en Oruro en respaldo a las movilizaciones y bloqueos que se desarrollan en el país, pidiendo a las bases mantenerse firmes en los puntos de protesta. Y se multiplican los pronunciamientos de cabildos y bloqueos a favor del mantenimiento y profundización de la lucha. Esto presiona, indudablemente, sobre la dirección de la COB.
Mario Argollo, el dirigente de la COB declaró frente al presidente Rodrigo Paz: “El primer punto va a ser neurálgico y central para que podamos avanzar esta conversación”. “Lo primordial y principal va a ser la liberación de nuestros detenidos, el respeto al fuero sindical y también podamos dar luces en esto; si no, señor presidente, ante la población y ante nuestras bases, esto va a ser una traición”.
El gobierno va a prometer y maniobrar para que se levante la huelga general y los bloqueos de ruta para “normalizar” el país. Pero no va a cumplir, como no cumplió cuando derogó a principios de año el decreto que aumentaba los combustibles, para días más tarde, una vez levantada la huelga por la dirección de la COB, reimponer el aumento con una nueva normativa. Rodrigo Paz promete no someterse a los dictados financieros internacionales, pero… el ministro de Hacienda declaró ante un grupo de “inversores” empresarios que iba a “normalizar” la cotización del dólar, unificando los tipos de cambio, imponiendo un tipo de “cambio flotante”. Hoy el dólar oficial está en 6,60 bolivianos y el paralelo en 10 bolivianos. Unificar los dos mercados (oficial y paralelo) significaría una devaluación del 40%: eso es tirar nafta al incendio del alza del costo de vida y de la rebelión popular. Doria Medina, líder de la derecha derrotado en las elecciones, declaró que esta medida debió hacerla Rodrigo Paz “en los primeros 100 días de gobierno. No se hizo en seis meses y luego vinieron los bloqueos, el parón productivo y la agudización de la inflación, así que ahora hay que normalizar al país antes de pensar en realizarla”.
La unificación/devaluación de la moneda es uno de los prerrequisitos que puso el FMI para otorgar un préstamo de 5.000 millones de dólares.
Está claro: la desmovilización relanzará el ajuste contra el pueblo y la entrega.
Asambleas y cabildos para resolver
Contra la desmovilización gubernamental y burocrática es necesario convocar a asambleas, cabildos y plenarios para resolver el curso a seguir. Sería fundamental impulsar la convocatoria a un plenario nacional de delegados electos en las asambleas, cabildos y bloqueos para votar un programa y un plan de lucha nacional.
No al “diálogo” tramposo y desmovilizador
Mantener y profundizar las medidas de lucha. Libertad a los 400 presos detenidos por luchar. Aumento del 20% para mineros, docentes, fabriles y todos los trabajadores. Control obrero y de asambleas populares de la importación y calidad de los hidrocarburos y de todas las empresas estatales. Basta de represión: ¡Fuera Rodrigo Paz! Los trabajadores bolivianos deben tomar en sus manos la conducción del país, que es la única garantía para conquistar una resolución a sus reivindicaciones. Avanzar en unificar políticamente, en torno a una posición obrera independiente y socialista, al activismo que está a la vanguardia de esta rebelión es una tarea urgente.

