Bolivia: traición al "pacto de no traición"

Apoyemos los piquetes. No al Estado de Excepción. Libertad a los presos.

La Central Obrera Boliviana (COB) firmó un acuerdo con el gobierno

Anoche (viernes 19) Mario Argollo, dirigente de la Central Obrera (COB), después de 51 días de haberse decretado la huelga general por tiempo indefinido, firmó un “acuerdo” de “diálogo” y “pacificación” con el presidente Rodrigo Paz, levantando de hecho las medidas de lucha en curso. Inmediatamente, sólo horas después, el gobierno decretó el Estado de Excepción (Estado de Sitio) y fuerzas policiales y del ejército empezaron a movilizarse para desalojar a miles de campesinos del medio centenar de bloqueos que continúan en las principales carreteras. A las 4 de la mañana de este sábado, irrumpieron en el Puente Río Seco, en los límites de la zona norte de El Alto, con gases y perdigones. En Cochabamba fuerzas militares y policiales también ocuparon los puentes de las afueras de la ciudad. El ministro-vocero presidencial, Luis Gálvez, declaró que, por ahora, no habrá operativos en las ciudades, sino en primer lugar en las carreteras. Tuto Quiroga, el derechista que perdió la elección, pide un escarmiento contra las masas indígenas y piqueteras, que no haya impunidad. Es la derecha racista que pretende baños de sangre y prisiones para los campesinos, trabajadores y las comunidades indígenas que se animan a luchar contra las políticas de ajuste y entrega.

La Federación Campesina Tupak Katari repudió la firma del acuerdo de la COB con el gobierno, declaró que mantiene los bloqueos y convocó a un plenario de sus organizaciones para domingo o lunes para decidir el curso de acción a adoptar.

“Acuerdo” tramposo

El “acuerdo” que firmó la COB con Rodrigo Paz es “papel mojado”. El gobierno se compromete a generalidades y no da respuesta a los reclamos que viene levantando la huelga. Prometió no reprimir y horas después saca el Estado de Sitio y moviliza a las fuerzas represivas. La COB había puesto como prerrequisito que se liberara los más de 400 compañeros que permanecen detenidos. Hay versiones de que han sido liberados unos 200 y los demás se analizarán caso por caso. Si se aplica la represión con el Estado de Excepción, podemos tener varios centenares de presos más, en pocos días. Hay promesas del gobierno de que no habrá privatizaciones de empresas públicas, pero se habla de que están buscando inversiones (¿empresas mixtas?). Se dice que se atenderá las demandas sociales de los trabajadores (20% de aumento salarial reclamaban mineros y docentes) y jubilados (piden 100% del salario en actividad), pero la respuesta-acta del gobierno son generalidades que se van a estudiar. Respecto a la adulteración de gasolina que arruinó miles de automotores se encargará a una auditoría “internacional” la investigación de las responsabilidades. Es puro bla, bla que deja las manos libres al gobierno.

Traición

En diciembre último hubo huelga general contra el Gasolinazo decretado por Rodrigo Paz. Drástico aumento del precio de los combustibles que disparó una inflación contra el bolsillo de los trabajadores. En creciente evolución de la huelga la dirección de la COB llegó a un “acuerdo” con el presidente -que retiró formalmente un paquete de leyes- y levantó la lucha sin haber consultado a las bases, ni a las demás organizaciones campesinas, barriales y populares que venían participando protagónicamente. “Traición”, planteó una gran cantidad de organizaciones y activistas. El gobierno pocos días más tarde reimpuso con un nuevo decreto el gasolinazo.

En abril iniciaron un proceso de movilización sectores campesinos amenazados de ver expropiadas la pequeña propiedad agraria en beneficio de los latifundios y capitalistas sojeros. Esto fue revolviendo el país, sumándose reclamos diferentes. El 1° de mayo, la COB en un acto-plenario con más de 4.000 asistentes, proclamó la huelga general indefinida y lanzó la consigna de ¡Renuncia de Rodrigo Paz! El movimiento creció aceleradamente: más de 100 bloqueos de ruta cruzaron todo el país, con fuerza en La Paz, El Alto, Cochabamba y otros centros de gravedad. Los intentos del gobierno de despejar las rutas eliminando los piquetes con la acción de fuerzas policiales, militares y de lúmpenes paramilitares fracasaron: fueron corridos por la movilización de decenas de miles (San Julián).

Para lanzar la huelga general indefinida, la COB firmó con las centrales campesinas, el movimiento de las barriadas (Fejuve) de El Alto y otras organizaciones populares el llamado, públicamente, “Pacto de no Traición”. Las decisiones sobre levantar, profundizar y toda acción respecto a la huelga general iban a ser tomadas de conjunto por todos los firmantes del Pacto. Pretendía ser un antídoto al levantamiento inconsulto realizado por Argollo de la anterior huelga general y renovar la “confianza” en esta dirección. Pero… la dirección de la COB no tuvo un real papel de conducción de la huelga, que quedó librada, en gran medida, a la iniciativa del activismo y las masas en lucha. La dirección de la COB permitió que la Federación de trabajadores fabriles se apartara y estableciera un “acuerdo” con el gobierno, donde propugna medidas de apoyo a la “industria nacional”, es decir a la burguesía industrial nacional. Luego fueron los sindicatos mineros de Huanuni y Colquiri quienes se apartaron del movimiento general de lucha. La dirección burocrática del primero obtuvo un “bono” de 5.000 bolivianos (alrededor de 1,2 millones de pesos argentinos) y promesas generales, con un tono de coparticipación, en la promoción de la industria minera (búsqueda de inversiones, etc.). Estrechos reclamos corporativos y de colaboración de clases. Las reivindicaciones de los trabajadores tienen que estar inscriptas en la lucha nacional en curso. Finalmente Argollo firmó un compás de espera de 90 días a la espera de que el gobierno cambie. El “Pacto de no Traición” fue traicionado. El movimiento obrero “organizado” (COB y sindicatos), se abrieron de la lucha y pactaron con el gobierno, sin consultar con los otros firmantes del acuerdo de lucha y sin consultar democráticamente con sus bases.

Abajo el Estado de Excepción-Libertad a los presos

No podemos prever qué posición adoptarán los plenarios convocados por las centrales campesinas que hasta ahora persisten con los bloqueos. Todo el apoyo a la lucha en curso. Reclamemos la derogación del Estado de Excepción y la libertad de todos los detenidos por luchar.

Es necesario impulsar que se convoque a un plenario nacional de todas las organizaciones en lucha, con delegados elegidos en asambleas y cabildos de cada sector y convidando a que en los sindicatos que levantaron las medidas se revise esa decisión, se realicen asambleas y se relancen planes de lucha por sus reclamos y elijan y envíen delegados electos a un plenario nacional. Avanzar en una auténtica alianza obrera-campesina.

Son horas decisivas. El miércoles hubo una manifestación a la embajada boliviana en Buenos Aires y otra el viernes en La Plata y se están preparando movilizaciones en otras localidades de la Argentina. Libertad a los detenidos, abrogación del Estado de Sitio, fuera la policía y el ejército de las calles. Viva la rebelión del pueblo boliviano: ¡Fuera Rodrigo Paz!