28/10/2020 | 1608

Brasil: derrumbe de la izquierda ante las elecciones

El PSOL (Partido Socialismo y Libertad) es un partido centroizquierdista. De obrero y socialista no tiene nada. Rompió ya hace 16 años con el PT, criticando la derechización y la corrupción de este en el poder, pero rápidamente adoptó orientaciones similares. Se proclamó de entrada como un partido de tendencias. Todo lo contrario de un partido obrero y revolucionario, que necesita la acción centralizada como el oxígeno a fin de poder intervenir en la lucha de clases y luchar por el poder para la clase obrera.

Esta característica es la que entusiasmó a gran parte de la izquierda, que se reclama trotskista y revolucionaria, para entrar al PSOL y formar su tendencia-partido. El único momento en que el PSOL se centraliza es en los procesos electorales, dando el apoyo a las candidaturas centrales. Porque en rubros legislativos y municipales se permite -de acuerdo a la ley electoral brasilera- la presentación de candidaturas alternativas cuyos votos se suman al que más haya obtenido. Lo que conocemos con el nombre de ley de lemas.

Las corrientes de izquierda dentro del PSOL se han adaptado por completo a este cuadro. Solo patalean porque sus propuestas de candidatos son relegadas por la dirección del PSOL. Constituyendo sus propias “tendencias” militan dentro del PSOL corrientes hermanas del Nuevo MAS y del FIT-U (MST, IS) de Argentina.

A principios de año, se constituyó el Bloque de la Izquierda Revolucionaria (BIR) dentro del PSOL, que se propuso luchar “por un PSOL de Lucha, radical y desde las bases”. Pretendía “reafirmar el PSOL, en tanto alternativa de la izquierda socialista”.

Este BIR autoproclamó su propósito de “refundar el PSOL” y reclamó un congreso democrático donde definir  la táctica electoral y las candidaturas. Los congresos del PSOL (igual que los del PT) son manipulados por las direcciones mayoritarias que manejan a su piacere los padrones y la elección de delegados. Recordar que el PSOL no tiene una base militante, lo cual condena a la izquierda a entrar en negociaciones con la dirección centroizquierdista del PSOL o a conformarse con su pataleo desde la izquierda. El Congreso del PSOL fijó como orientación la de constituir frentes ‘democráticos’ con todo el mundo contra Bolsonaro, incluyendo sectores de la derecha (PSL, Redes, etc.) y obtener por esta vía la mayor cantidad de bancas posible.

El BIR, creado formalmente con un acto público el 14 de febrero, se terminó tragando el sapo del congreso antidemocrático y se autodiluyó. Cada corriente trató de posicionarse lo mejor posible en las candidaturas del PSOL.

Guillermo Pacagnini, por el MST de Argentina, y Alejandro Bodart, por la Liga Internacional Socialista (LIS), estuvieron presentes en el acto fundacional del BIR. Y escribieron entusiastas sobre la perspectiva que se abría. Hay que recordar que el MST de Argentina (y la LIS) dan al PSOL (y al NPA francés) como modelos de los caminos que debiera recorrer la izquierda en cada país. Renuncian a la constitución de partidos obreros revolucionarios que luchen por un programa de derrocamiento revolucionario de la burguesía y la instauración de gobiernos de trabajadores, así como por constituir organizaciones militantes, basadas en la unidad de acción del centralismo democrático, para intervenir con energía en todos los procesos y luchas de masas.

El eje del BIR (en febrero) se estructuró en el rechazo a la constitución de frentes electorales con el PT y otros partidos de la derecha, que incluso fueron golpistas contra el gobierno petista de Dilma Rousseff. Pero, como ya hemos explicado, el Congreso del PSOL resolvió impulsar frentes democráticos con el PT y demás partidos burgueses, y seleccionó a los principales candidatos que se orientan decididamente en este sentido.

Esto no llevó a la denuncia y ruptura de este BIR con el PSOL por su política abiertamente frentepopulista, electorera y derechosa. El BIR se autodisolvió y cada corriente ‘lucha’ por alguna candidatura municipal.

En realidad, el BIR no fue un progreso. Era solo el reflejo de una unidad circunstancial para mejorar sus candidaturas electorales. Este bloque se vuelve a reconstituir en cada congreso: pero cada año es más débil. En el congreso anterior había participado también el Movimiento de Esquerda Socialista (MES), que era la corriente que actuaba internacionalmente junto con el MST argentino. El periódico del MST argentino (19/2/20) nos dice que el MES “en el anterior congreso era parte del Bloque de Izquierda, hoy se ha separado y se encuentra más preocupado por lograr buenas performances electorales y algunos puestos en el parlamento, que dar esta batalla dentro del PSOL. Por eso mantienen posiciones poco claras y muy ambiguas en relación al debate de alianzas electorales”.

Los modelos que el MST argentino ha tomado (PSOL, NPA) como signo de audacia política que debiera seguir la izquierda -incluso propone ahora transformar al FIT argentino en un partido de tendencias- se ha evidenciado en un completo fracaso político y organizativo. Al oportunismo lo llaman audacia.

El MRT-PTS, ¿con vergüenza se integrea al PSOL?

El Movimiento de Trabajadores Revolucionario (MRT), organización hermana del PTS argentino, no está dentro del PSOL, aunque ellos hace mucho hayan pedido integrarse. Frente a la coyuntura electoral, el MRT-PTS ha decidido integrar ‘candidaturas democráticas’ en las listas del PSOL. El MRT-PTS no participó en el acto del BIR, aunque llamó a conformar un frente común con éste sin romper con el PSOL: buscaba constituir listas electorales comunes dentro del PSOL. La autodisolución del BIR lo ha llevado a gestionar la constitución de listas de candidaturas democráticas propias para cargos legislativos municipales, que sumarían a la lista común del PSOL para esa categoría. Pretendió diferenciarse retirando algunas de sus listas (Para, etc.) donde el PSOL constituyó frentes con el PT y otras corrientes proburguesas. Pero esto es un ‘alibi’ (una coartada) para ocultar sus desesperadas posiciones electoralistas, que lo llevan a integrarse en forma ‘independiente’ o, como ellos lo llaman, ‘democrática’, a las listas del PSOL. Es irrelevante si el PSOL ha podido constituir frentes electorales con el PT y ha debido ir solo en algunos municipios. Esto no es producto de una resistencia de independencia clasista, sino solo de impasse en las negociaciones por candidaturas, que serán resueltas en eventuales segundas vueltas. La orientación general que votó el congreso del PSOL es a constituir frentes democráticos, con los partidos burgueses antibolsonaristas mimetizados como democráticos.

Por otra parte, algunas de las candidaturas centrales son más derechistas que los frentes que ha constituido el PSOL. El caso más emblemático es el de San Pablo, donde va como candidata central Luiza Erudina. Fue intendenta de San Pablo en 1988 por el PT, desarrollando políticas antiobreras (célebre su fuerte represión a la huelga de choferes). Luego se integró como ministra nacional del gobierno de Itamar Franco, desobedeciendo, incluso, indicaciones contrarias del PT. Participó en cuanta alternativa burguesa se constituyó (Redes, etc.). La consigna central de la lista del PSOL plantea la lucha por “Una Revolución Solidaria”: típico palabrerío centroizquierdista para engatusar a la clase media.

El MRT-PTS participa con su ‘bancada revolucionaria’ de las listas del PSOL porque considera a este como un partido progresivo y no como una variante electoralista y frentepopulista de defensa del Estado burgués y de contención de las luchas de las masas. Lo defiende a Boulos frente a los ataques de Bolsonaro. Una de las candidatas del MRT-PTS reconoce que “solicitó la membresía democrática en el PSOL, mis compañeros del MRT y yo buscamos tener un debate estratégico con este partido y todos los que lo apoyan sobre las tareas de la izquierda brasileña” (Izquierda Diario, 18/10).

¿Cuál es este “debate estratégico”?

El MRT-PTS señala los ‘límites’ de la política ‘progresiva’ del PSOL: «lo que está en perspectiva son medidas puramente administrativas para un proyecto que podemos llamar ‘municipio progresista’, como vemos con la campaña del PSOL en São Paulo con la candidatura de Boulos y Erundina, que defienden una Revolución Solidaria pero sin enfrentar las ganancias capitalistas”. Embellece como ‘progresista’ al agrupamiento frentepopulista de contención y desvío de las luchas de masas y de sostén del régimen burgués.

“Pero -afirma el MRT-PTS- ¿qué se puede hacer dentro de los límites de un ayuntamiento ‘responsable’ bajo tal régimen?”. Después de señalar la alta deuda pública que tiene el municipio y otras variables económicas-sociales calamitosas, el MRT-PTS plantea que “no es limitándonos a esta perspectiva que seremos capaces de resolver nuestras demandas, ni siquiera dentro de los límites de una ciudad, ya que están profundamente entrelazadas con las estructuras económicas y políticas nacionales e incluso internacionales que rigen el funcionamiento de nuestra vida cotidiana”. El MRT-PTS oculta que el PSOL de San Pablo tiene una perspectiva nacional: la constitución de un gobierno de Frente Amplio Popular y/o democrático con los partidos de la burguesía antibolsonaristas.

¿Y el contenido de la estrategia que  promueve el MTR-PTS?

El MRT-PTS propone “acumular fuerza para un proyecto estratégico, una lucha que apunta hacia una transformación política radical. Tenemos que luchar por la máxima democracia que se supone que existe en este régimen, que sería movilizarnos para montar una Asamblea Constituyente libre y soberana, en la que todos pudiéramos presentarnos a las elecciones y todos elegiríamos libremente a nuestros representantes que, en base a amplias y profundas discusiones democráticas, decidiría el rumbo del país”. Gran parte de su propaganda electoral gira en torno de lo que podría resolver la Asamblea Constituyente con un debate democrático. Estamos ante una versión en clave democratizante de la Asamblea Constituyente, pues se concibe la misma como una instancia de deliberación en el marco del Estado capitalista vigente, sin el previo desplazamiento de los poderes políticos constituidos.

El PTS, que integra el  FIT en la Argentina y usa en términos de autobombo el ascendiente que tiene este Frente bajo principios de clase en la Argentina, abandona este planteamiento en Brasil. En el plano político, el frente del MRT-PTS es con el PSOL, lo cual desnaturaliza el llamado a la izquierda a constituir un polo sindical antiburocrático. No olvidemos que una parte importante de esa izquierda está dentro del PSOL y de sus listas, con lo cual el frente político de izquierda ‘amplia’ estaría constituido: no casualmente el PSOL se autocaracteriza como un “partido amplio”, un “partido de tendencias”.