04/09/1997 | 555

Brasil: El VIº Congreso de la Central Unica de Trabajadores

Entre el 14 y 17 de agosto se realizó el VIº Congreso nacional de la CUT, el cual estuvo marcado por la extrema burocratización de la Central y por la crisis de su tendencia mayoritaria (‘Articulación Sindical’, ligada a la tendencia mayoritaria del PT).


Comparecieron 2.139 delegados (compárese con los cinco o seis mil que participaban en los primeros eventos nacionales de la CUT, cuando tenía una estructura organizativo-financiera bien inferior). 508 delegados participaron en el Congreso estadual previo de Río de Janeiro; 750 en el de Ceará. En el Estado más numeroso, San Pablo, sólo participaron 700 delegados, debido a las numerosas proscripciones impuestas por la dirección de la CUT, a veces apelando a argumentos financieros (pero rehusándose a tratar políticamente el problema, generalizado) y a veces a otros puramente formales, perjudicando sólo a los sindicatos dirigidos por la oposición de izquierda. En Mato Grosso sólo participaron 19 de los 42 sindicatos afiliados; en Maranhao, 20 de 69, con sólo 7 trabajadores rurales (en un Estado casi completamente agrario, en el que los trabajadores rurales acaban de realizar un congreso con más de 600 delegados). En Piaui, cuando se vio en minoría, la dirección impugnó el congreso estadual entero. Hubo numerosas denuncias de ‘presiones físicas’ para que fuesen votadas las propuestas de la dirección.


La principal de esas propuestas fue la adopción de una nueva estructura organizativa, llamada «sindicato orgánico». La novedad consiste en que todos los sindicatos de base, y hasta las comisiones de fábrica y de lugar de trabajo, pasan a ser «instancias de la central», siendo obligadas a cumplir sus decisiones (o sea, las de la dirección), así como a remitir directamente su recaudación financiera. Pensar que esto viene de una tendencia que se constituyó combatiendo al ‘centralismo democrático’.


La composición del Congreso reflejó este panorama: 61,1% de los delegados eran dirigentes sindicales (rentados) y apenas 4,7% eran delegados de base. Esto, en una central que proclama tener 2.500 sindicatos con 18 millones de trabajadores de base (y 50 mil dirigentes sindicales).


Los debates estuvieron dominados por la despolitización, lo que impidió realizar un balance de la desastrosa orientación seguida en el último período, en especial en relación a la reforma de la ley jubilatoria (cuando la dirección de la CUT se alió al gobierno); a las ‘cámaras sectoriales’ de la industria, con su secuela de millones de desempleados; a los ‘actos’ con las cámaras patronales y a la completa inacción frente a la ola de luchas de los campesinos sin tierra. A diferencia de los congresos anteriores, en que se ponían a discusión tesis de diversas tendencias (que hubiesen obtenido un quórum previo), en el VIº CON-CUT sólo se permitió discutir las tesis de la dirección (las otras tendencias debían distribuir sus tesis por su cuenta y riesgo) y aquellas‘enmiendas’ que hubiesen obtenido el respaldo del 20% de los votos. En nombre de la ‘globalización’, la ‘reestructuración productiva’ y otros fantasmas por el estilo —pero sin abordar en ningún momento la crisis y la descomposición capitalistas—, las tesis aprobadas defienden la profundización de la política de conciliación de clases seguida hasta el presente.


A pesar de todos estos condicionamientos, el Congreso reveló una crisis galopante en la dirección de la CUT. De entrada, el sector vinculado con la‘Articulación de Izquierda’ del PT, proclamó su ruptura con la dirección y la constitución de una tendencia sindical propia y una alianza con la izquierda. En la propia ‘Articulación’, los bancarios (130 delegados) anunciaron su oposición a la reelección de Vicente Paulo da Silva (‘Vicentinho’) como presidente de la CUT, aduciendo ‘personalismo’ en su gestión. Aunque esto marcó otra tentativa de despolitizar el debate, los propios delegados bancarios denunciaron la‘traición’ en la reforma de la jubilación.


Como consecuencia de toda esta crisis, el 43% de los delegados metalúrgicos del ABC, bastión histórico de ‘Vicentinho’ (y de Lula), se alinearon con la oposición de izquierda. Entre gallos y medianoche, un acuerdo con los bancarios, que le garantizó a su dirección la vicepresidencia de la CUT, permitió reelegir a ‘Vicentinho’ con el 52% de los votos.


La perspectiva es que la crisis se profundice. Un heterogéneo ‘frente de izquierda’ obtuvo el 32% de los votos para su candidato a presidente (que hubiera sido, tal vez, mayoritario de no mediar las proscripciones). Las perspectivas salariales y de empleo, en especial para los empleados públicos, son desastrosas (debido a la quiebra de los Estados, provocada por los subsidios al gran capital). En una encuesta, 41% de los delegados declararon que»desean más huelgas contra el actual gobierno» (Folha de Sao Paulo, 17/8). El porcentaje, en la base, es mucho mayor. Las perspectivas de lucha por una dirección clasista y revolucionaria son, objetivamente, más fuertes que nunca.

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