Cayó el proyecto de reforma laboral en Portugal

Una victoria de la lucha de los trabajadores.

El parlamento rechazó un proyecto de reforma laboral

El parlamento luso rechazó el viernes 19 el proyecto de reforma laboral presentado por el gobierno de Luis Montenegro, que buscaba ampliar la jornada de trabajo, profundizar la flexibilidad laboral y restringir el derecho de huelga. Se trata de una victoria de la lucha de los trabajadores portugueses.

En diciembre de 2025, tres millones de trabajadores participaron de uno de los paros generales (con movilización) más importantes de las últimas décadas, convocado por las dos principales centrales sindicales, la UGT y la CGTP-IN. Esta última central realizó, por su parte, un segundo paro general en junio de este año.

Este proceso huelguístico, a pesar de sus intermitencias y de la participación de la UGT en mesas de negociación con el gobierno, fue determinante para que el parlamento rechazara por mayoría (130 votos en contra, y 100 a favor) la iniciativa legislativa. Votaron a favor los centroderechistas Partido Social Demócrata (PSD, el partido de Montenegro), el Centro Democrático Social - Partido Popular (CDS-PP) e Iniciativa Liberal (IL). Votaron en contra el Partido Socialista, el Bloco de Izquierda, el Partido Comunista, los animalistas (PAN), la ultraderechista Chega y otros grupos.

El voto de Chega, la segunda fuerza con mayor cantidad de parlamentarios, amerita una explicación especial. Hasta último momento, estuvo negociando la aprobación de la reforma con el gobierno, según indicó el primer ministro Montenegro. Esto muestra el carácter oportunista del voto de Chega, cuyos planteos de ataque frontal a las condiciones de vida de la clase obrera no difieren del gobierno actual.

Montenegro indicó que volverá a la carga con un nuevo proyecto en cuanto las circunstancias lo permitan, lo cual plantea a los trabajadores no bajar la guardia. Por lo pronto, dada la tendencia internacional de la burguesía a impulsar reformas que barren con los derechos históricos de la clase obrera (ya lo vimos en la Argentina), la caída del proyecto de Montenegro es una noticia alentadora y muestra que, a través de la lucha, se puede defender esos derechos.