Chávez echa a la izquierda de su gobierno


Cuando Hugo Chávez anunció la ley de nacionalizaciones (de teléfonos, electricidad, petróleo pesado), al mismo tiempo se ufanó de tener en su gabinete a un ministro comunista y a otro trotskista. Él mismo se declaró trotskista cuando su nuevo ministro de Trabajo, José Ramón Rivero González le advirtió acerca de su origen ideológico y su trayectoria política.


 


Ha pasado poco más de un mes de aquella sonada ceremonia y los diarios anuncian que “Hugo Chávez da por rota la coalición de Gobierno y pide a los críticos que se vayan” (El País, 19/3). “Dijo en su programa ‘Aló, presidente’, que considera “prácticamente en la oposición” a los dirigentes de las organizaciones Patria Para Todos (PPT), partido comunista y Podemos y les aconsejó irse amigablemente...”. Estos tres partidos habían anunciado su oposición a disolverse como condición para integrar el Partido Socialista Único de Venezuela (PSUV), que promueve Chávez.


 


La noticia deja en claro el acierto de la caracterización que habíamos hecho en estas páginas con relación a las recientes elecciones nacionales en Venezuela, cuando dijimos que no tenían que ver con un lucha contra la oposición derechista sino que apuntaban a una regimentación de las fuerzas oficiales, fundamentalmente de las organizaciones de izquierda y obreras que apoyan a la ‘revolución bolivariana’. La cuestión del partido único y el disciplinamiento de la UNT son las cuestiones políticas centrales del momento en el país.


 


El choque entre Chávez y esos tres aliados tiene muy poco de principismo y mucho de pelea por cuotas de poder, ya que los partidos en cuestión apoyan incondicionalmente al gobierno. Temen, sin embargo, que su disolución beneficie a la camarilla que domina al Movimiento Vª República —el aparato oficial de Chávez. Por eso reclaman una deliberación democrática para fundar el partido único, aunque con poca convicción, porque en la Venezuela actual sólo puede existir una democracia plebiscitaria, o sea el sí el no al gobierno. Los obstáculos que pone el partido comunista ocurren luego que varios de sus dirigentes había declarado la disposición a disolver la organización. Debe haber allí una lucha de clanes y mucha presión desde el exterior, en referencia a Cuba.


 


La expulsión de estas organizaciones del gobierno no cierra la cuestión planteada, esto porque esos partidos dejarían de existir fuera del marco oficial. Estamos ante una pulseada con ganador cantado. Esos partidos han ido muy lejos en su integración al Estado como para que puedan ejercer una oposición coherente. Oscilarán entre la sumisión y la desintegración, es decir que se acabarán disolviendo de alguna manera. De todos modos, ha quedado demostrado que el ‘apoyo crítico’ al oficialismo no es una tercera posición. Los venezolanos están asistiendo a una versión re-devaluada de la expulsión de la izquierda peronista en 1974 en la Plaza de Mayo.


 


La gran cuestión no es, de todos modos, este choque con una parte de la izquierda, sino la UNT, la central obrera que emergió de las ruinas de la CVT, la federación burocrática controlada por los lacayos del Partido Acción Democrática. En la UNT todas las corrientes principales son chavistas y bolivarianas, pero la que dirigen Chirinos y Borges afirman una independencia sindical que las restantes corrientes está dispuestas a dejar de lado. El partido al que pertenecen estos dirigentes, el PRS, ha tenido una posición de apoyo crítico al partido único, desconociendo, repetimos, que la única democracia que puede haber en Venezuela es plebiscitaria, o sea bajo la dirección de Chávez; la democracia e independencia de las organizaciones obreras solo es posible en oposición a esa democracia plebiscitaria, o sea en oposición al gobierno.


 


La izquierda revolucionaria debe, en cualquier circunstancia, mantener su organización, editar sus propios órganos, oponer la independencia de clase a la regimentación estatal o bonapartista, y el socialismo al nacionalismo burgués. En estas condiciones podrá librar una lucha consistente contra los intentos de someter a la UNT y por su desarrollo como central sindical clasista.