11/01/2021

Chile: la lucha por el aborto legal cobra impulso

El miércoles 13 comienza el tratamiento del proyecto de ley en Diputados.

El próximo 13 de enero, a las 15 hs, comienza el tratamiento en la Comisión de Mujer y Equidad de género de la Cámara de Diputados del congreso del proyecto de despenalización del aborto consentido hasta las 14 semanas presentado por un grupo de diputadas de la centroizquierda chilena. El repentino impulso en el tratamiento legislativo del proyecto ha sido percibido por organizaciones del movimiento de mujeres chileno como una derivación de la conquista del aborto legal por la marea verde en Argentina. 

En Chile recién desde el 2017 está permitido el aborto por 3 causales: inviabilidad fetal, riesgo vital en la madre y en caso de violación. A pesar de que la legalización de la interrupción para estos casos fue una conquista fruto de una tenaz lucha contra el lobby clerical representado por integrantes de todas las fuerzas políticas, el balance a más de 3 años de la aprobación es que, incluso en estás graves circunstancias, el acceso a la práctica está plagado de obstáculos para las mujeres que lo requieren y ello queda plasmado en los escasos abortos practicados en los años de vigencia de la norma.

En gran medida, el problema para acceder al aborto por alguna de las causales contempladas es la objeción de conciencia que en principio estaba legislada en términos individuales pero el Tribunal constitucional, en el 2018, termina habilitando que las clínicas privadas puedan declararse objetoras, incluso aquellas que tienen convenios con el Estado. La objeción de conciencia, como ocurre en los países donde se encuentra legalizada la interrupción del embarazo sea por causales o en toda circunstancia por solicitud de la persona gestante, es el ariete por el cual se convierte en letra muerta la ley, obligando a las mujeres a la tortura de recorrer hospitales y clínicas para ejercer éste derecho.

La marea verde en Argentina fue saludada por el vigoroso movimiento de mujeres chileno, que incluso acompañó la lucha por el aborto legal con acciones concretas como movilizaciones y vigilias en ocasión del tratamiento en el Congreso argentino semanas atrás, en la comprensión de que la conquista de este derecho en Argentina constituía un triunfo de las mujeres y diversidades de toda América latina sacudida por rebeliones populares, dónde el movimiento jugó tuvo un papel protagónico.

En el caso particular de Chile, las organizaciones de mujeres han sido de los elementos más activos, junto con el estudiantado, de la rebelión popular que puso en jaque al gobierno de Piñera a partir del 18 de octubre del 2019, siendo la consigna «Fuera Piñera» una de las centrales en la multitudinaria jornada de lucha levantada el 8 de marzo del 2020.

Durante la pandemia, dónde de Piñera aprovechó para reforzar sus políticas represivas, sancionando leyes antiprotestas con votos de la «oposición» centroizquierdista y decretando el toque de queda acompañado de la militarización las calles, las chilenas han levantado barricadas y marchas para exigir justicia en casos de femicidios y violaciones denunciando al estado como el responsable de fomentar y garantizar las condiciones de reproducción de la violencia que padecen las mujeres y diversidades sexuales y de género.

La penalización del aborto tiene consecuencias directas en la salud de las mujeres, pero antes que nada es una herramienta fundamental de disciplinamiento de la que se vale el régimen capitalista. Mientras nos condenan a la clandestinidad y amenazan con la cárcel por abortar, nos obligan a maternar en condiciones miserables, sin acceso a la vivienda, a la salud, soportando condiciones laborales extremas producto de la precarización. Abortista es el capitalismo y tendremos la posibilidad de decidir sobre nuestros cuerpos y, en definitiva, sobre nuestras vidas cuando terminemos con la dictadura del capital y gobernemos las y los trabajadores.

La lucha contra la violencia en todas sus formas y en particular contra la violencia del aborto clandestino que cuesta la vida y la salud de miles de mujeres, cobra un nuevo impulso. El reconocimiento de este derecho no va a venir de las instituciones que históricamente nos lo han negado, lo tenemos que conquistar a pura movilización, hasta que el aborto seguro y gratuito sea ley también en Chile.

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