02/04/2021

Cientos de trabajadores de la cultura toman teatros en Francia

Por Ramiro

Frente a la situación de cierre y paralización completa de los teatros franceses por el Covid-19, los trabajadores empezaron a realizar ocupaciones que se replican día a día. La avanzada, que cuenta con casi un centenar de ocupaciones, es en respuesta al ataque del Ejecutivo francés –con el apoyo de otros sectores- para no prorrogar los subsidios y pagos a artistas que se encuentran registrados como intermitentes. También hay que decir  que fuera de este régimen quedan miles de artistas.

Régimen intermitente

El régimen del artista intermitente es un método especial de contabilización de horas de trabajo que contempla las horas de experimentación, estudio, ensayo y puesta a punto de una obra artística. Es decir que el Estado garantiza un sueldo -luego de que se registren 507 horas de labor-, mientras el trabajador de la cultura no está en actividad plena. De esta manera se establece que un artista no trabaja solamente cuando está sobre el escenario. Eso fue conquistado en 1936.

Ofensiva y defensa de los derechos laborales

Macron no estrena esta ofensiva utilizando la pandemia como excusa sino que ya viene de un derrotero de ataques contra los regímenes previsionales especiales de artistas escénicos.

El más emblemático es el intento de cambio de régimen jubilatorio para bailarines que viene del siglo XVII y que también alcanza a otros trabajadores escénicos. Este bochornoso ataque solo fue frenado por los cientos de trabajadores que se organizaron en la calle contra esta ofensiva.

Crisis preexistente y precarización laboral

Los trabajadores de la cultura vivimos en carne propia la crisis generada no solo por la paralización completa de la industria cultural sino, y en varios tiempos, por los intentos del capital financiero y los Estados administradores de mantener la línea de flote en medio de guerras de monedas, enfrentamientos comerciales y el cumplimiento con acreedores, como el FMI.

A 150 años de la comuna de París, los trabajadores franceses de la cultura han sacado un balance de esos acontecimientos históricos y comprenden que la salida a favor de sus intereses está en la calle, organizándose independientemente del Estado y el capital financiero.

Por eso, las ocupaciones que comenzaron el 4 de marzo continúan y se replican como hongos que crecen después de la lluvia y se musicalizan como en Chile con versiones orquestales en vivo de cantos populares.

Como en Francia, los trabajadores debemos tomar el ejemplo y salir a la calle por nuestras reivindicaciones y por un seguro de desempleo mientras dure la crisis. Estamos en puertas de otra ola de contagios que solo hundirá más a los trabajadores de la cultura.

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