27/07/1994 | 424

Clinton elige al binomio presidencial del Frente Amplio

El Congreso del Frente Amplio acaba de definir su fórmula presidencial y su “programa de gobierno” para las elecciones de noviembre próximo.


Tabaré Vázquez, el intendente de Montevideo, ha sido designado como candidato a la presidencia. La candidatura de Vázquez —un hombre que se ha caracterizado en su actuación al frente de la intendencia por privatizar servicios y enfrentar los reclamos salariales de los trabajadores municipales— surgió de una sorda lucha y de una aguda crisis en la dirección del FA, en la cual el sector encabezado por Danilo Astori pretendía alzarse con la candidatura presidencial. En la designación de Vázquez influyó, y no en poco, el viaje que el intendente montevideano realizó el año pasado a Washington: allí logró hacerse recibir por funcionarios del FMI, del Banco Mundial, del Departamento de Estado y del Departamento del Tesoro norteamericano, ante quienes explayó sus “planes de gobierno”. Al regreso de ese “viaje de presentación”, pronunció una frase que lo pinta de cuerpo entero: “no habrá mejor pagador de la deuda externa que el gobierno del FA”.


Si el imperialismo resultó ser uno de los “grandes electores” de la “coalición de izquierda”, el otro fue la burguesía uruguaya. Para la vicepresidencia fue designado Rodolfo Nin Novoa, intendente de Cerro Largo y cabeza del llamado “Encuentro Progresista”, una reciente escisión del gubernamental Partido Blanco, que estableció desde el principio de las negociaciones su preferencia por Vázquez por sobre cualquier otro candidato frenteamplista. Como parte del acuerdo general entre el FA y el casi inexistente “Encuentro Progresista” (la llamada “macrocoalición”) fue designado un hombre de Nin Novoa como segundo candidato en la lista municipal de Montevideo. El “Encuentro Progresista”, está claro, no aporta un solo voto a la candidatura del FA, pero su presencia es un aval y un reaseguro adicional que el FA está dispuesto a otorgar a la burguesía.


El “programa de gobierno” aprobado por el Congreso del FA es abiertamente proimperialista. Se pronuncia por la “renegociación de la deuda externa” … dejando en claro que “se actuará con absoluta responsabilidad en el cumplimiento de las obligaciones contraídas por el Estado” (La República, 21/7), una verdadera“carta de intención” del pago puntual de la deuda externa. Declara su apoyo al Mercosur y hace explícita su oposición a la “nacionalización de la banca”. En el plano salarial, el Congreso llegó a rechazar la “muy modesta” propuesta de la “izquierda” de “establecer un salario mínimo equivalente al 50% de la canasta familiar” (Brecha, 8/7).


La “macrocoalición” y el programa abiertamente proimperialista que levanta constituyen un salto político cualitativo en la política de integración al Estado burgués semicolonial y al orden imperialista continental que los stalinos y filostalinos, ahora “reconvertidos”, que integran el FA, practican desde su fundación.