25/09/2008 | 1056

Colombia: El comandante del ejército, en la picota

Hasta la semana pasada, el general colombiano Mario Montoya, comandante del ejército de ese país, era un pilar del gobierno de Alvaro Uribe y hombre de confianza del Pentágono. Incluso, a él se le atribuyeron las operaciones de inteligencia previas al «rescate» de Ingrid Betancourt.

«Pero ahora, un ex paramilitar ha dicho en un proceso judicial especial que Montoya colaboró con escuadrones de la muerte que tomaron el control de pobrísimos poblados que habían estado en manos de las guerrillas hace unos pocos años» (Buenos Aires Review, 21/9). Ese «control» significó, en casi todos los casos, orden general de masacre. El escándalo se multiplica por los vínculos manifiestos de los paramilitares con el narcotráfico y el tráfico de armas.

Ahora, el senador Patrick Leahy, jefe del subcomité de la Cámara alta encargado de revisar los fondos norteamericanos que se entregan a las fuerzas armadas colombianas, manifestó su «preocupación» al conocer el testimonio del ex paramilitar Luis Adrián Palacio. Debió estar preocupado desde antes, porque hace mucho que grupos defensores de las libertades públicas denuncian a Montoya por crímenes de guerra, asesinatos de civiles y desplazamiento forzado de personas.

Montoya tiene defensores en Washington, por supuesto. «Nuestra experiencia con él es muy buena, es un gran comandante de campo», declaró Thomas A. Shannon Jr., asistente de su padre, el secretario de Estado, en asuntos del hemisferio occidental.

La monja colombiana Rosa Cadavid dijo: «Los comandos paramilitares no operan solos… ellos operan con los militares, y el hombre a cargo era el general Montoya» (ídem).

El testimonio de Palacio produjo este impacto porque sin duda ha golpeado sobre una crisis política que se renueva de continuo, porque había otras denuncias muy anteriores sobre Montoya y hasta un informe de la CIA, develado por Los Ángeles Times en 2007, indica que ese general condujo la llamada «operación Orión» de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), el más fuerte de los grupos paramilitares sostenidos por el narcotráfico. «Orión» se desarrolló en un poblado llamado Comuna 13, donde las AUC -al mando de Montoya según la CIA- asesinaron a decenas de supuestos colaboradores de las Farc y esparcieron los cadáveres por la campiña vecina. Esos crímenes, como quedó dicho, se conocieron en 2007, pero es ahora, se ve, cuando alguien ha decidido mover el piso bajo los pies de Montoya.

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