29/05/1998 | 586

Comenzó una revolución en Asia

Tras la sublevación popular en que desembocó la movilización estudiantil iniciada tres meses atrás, las FF.AA. y el imperialismo norteamericano impusieron la ‘renuncia’ del dictador Suharto.


Desde la instalación de la dictadura de Suharto en 1966, «Indonesia ha sido la bisagra de la estabilidad en todo el sudeste asiático» (International Herald Tribune, 19/5). El «especialista en asuntos asiáticos del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres» que decía esto, agregó que «si el (régimen) colapsa, toda la arquitectura de la seguridad y la cooperación entre los países de la región puede hundirse con él». Es que como consecuencia del marasmo económico se han producido asaltos a buques mercantes, en momentos que por «Indonesia debe transitar casi un tercio del comercio mundial, incluyendo el petróleo de Japón, Corea y, en menor grado, China». «La posibilidad de que el país se vea sumido en el caos o incluso en una guerra civil alarma a los analistas militares y ejecutivos marítimos, y con buena razón» (The Wall Street Journal, 20/5). Ese tipo de asaltos, temen, «puede volverse más común» (ídem).


En Indonesia se ha iniciado una revolución, donde las masas han intervenido debido a la crisis económica y política, para derribar al régimen existente, sin que todavía se hayan dado golpes decisivos al aparato del Estado.


¿Salida ‘tipo Filipinas’?


Diversos analistas internacionales sueñan con una ‘salida’ como la que el imperialismo consiguió con Corazón Aquino en Filipinas hace más de diez años, cuando fue derrocado el dictador Marcos.


Esta variante centroizquierdista también será intentada ahora en Indonesia, con las figuras de la oposición democrática. Un cable señala que el opositor democrático, el musulmán Rais, tiene excelentes vínculos con los generales indonesios y con el gobierno de Clinton. Pero en profundidad y en extensión internacional, la crisis económica indonesia es incomparable con la situación de Filipinas. Por eso, hay que esperar un desarrollo aún mayor de la revolución que se ha iniciado para verificar las posibilidades de cada tendencia. Lo más probable es que en Indonesia se produzca una variante militar bonapartista, antes de que le llegue la oportunidad al centroizquierda. El problema es si el imperialismo está dispuesto a tolerar un ‘arbitraje’ en Indonesia que se quede corto en el cumplimiento de los planes del FMI.


¿Salida ‘a la coreana’?


Una variante centroizquierdista es la que caracteriza a la actual ‘salida’ coreana a la crisis. En Corea, Kim-dae Jung preside un gobierno pequeñoburgués que tiene sólidos compromisos con el imperialismo, pero que también tiene ligazones con la izquierda democrática y la burocracia de los sindicatos.


Pero, informa The Economist (16/5), que la «excelente oratoria» de Kim-dae Jung de la que se «valió para convencer a los sindicatos» de la ‘necesidad’ de las medidas fondomonetaristas, ya no da resultados: «ahora los sindicatos están discutiendo cómo ganar las calles por sus reclamos porque han sido traicionados» (ídem).


Encima, la ‘oposición’ indonesia en su conjunto abrió ya una cuota de ‘esperanza’ en el nuevo gobierno, salido de las propias entrañas del régimen del dictador. Bien mirado, Habibie, el sucesor de Suharto, su ex-‘vice’, está ‘para ganar tiempo’ con plazo fijo. «Indonesia tiene un nuevo líder, pero sus problemas económicos —dice The Wall Street Journal, 25/5— son los mismos que provocaron la semana pasada la caída del ex presidente Suharto. Incluso ahora son peores».


¿El occidente ‘cristiano’ recurrirá a Mahoma?


Las manifestaciones populares, particularmente en el movimiento estudiantil, han tenido una ‘envoltura’ islamista. Esa ‘envoltura’, sin embargo, es también una reacción al hecho de que «en Indonesia el ejército es cristiano … son cristianos los directores de algunos importantes periódicos, y es cristiana la minoría china, el capital» (El País, 20/5), es decir los dueños de los grandes ‘negocios’ en un país mayoritariamente islámico.


Habibie ha sido seleccionado, destacaron diversos medios, precisamente, porque no pertenece al ejército y porque es musulmán. Ahora The Economist (16/5) ha ‘descubierto’ que «el islamismo profesado» por los ‘opositores’ es «una creencia suave y antidogmática que podría servir para encontrar, a su lado, una forma democrática de gobierno».


¿Pero existe alguna forma ‘democrática’ para dirimir el destino de los grandes monopolios de la ‘familia’ de Suharto, que concentra el 60% del gran capital indonesio y que están asociados a los grandes monopolios alemanes, japoneses y norteamericanos? El FMI y el Departamento de Estado pugnan para que se los deje caer en manos de sus ‘socios’ yankys. La ‘oposición’ dice que quiere‘redistribuirlos’ para ‘rescatar’ a la economía de la bancarrota y de la cesación de pagos. ¿Pero cómo se podría hacer esto sin confiscarlos y sin desatar una crisis revolucionaria?


Esta cuestión surca a las FF.AA., que acaban de expulsar al general Prabowo, miembro de la ‘familia’ y cabeza de una de las fracciones del ejército.


Cualquiera sea el punto de partida de la ‘conciencia’ popular, es indudable que se ha iniciado una revolución en Asia.

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