Corea del Sur: las velas siguen ardiendo


La destitución de la presidenta Park Geun-hye por parte del Parlamento no ha calmado los ánimos del pueblo surcoreano, que protagonizó dos nuevas gigantescas marchas de antorchas con la presencia de casi un millón de manifestantes en cada una de ellas, en reclamo del apartamiento inmediato de la mandataria e inclusive de la renuncia del primer ministro, al que se le han transferido las atribuciones presidenciales.


 


El juicio político contra Park, envuelta en una red de corrupción, consiguió los dos tercios de los votos en la Asamblea Nacional con los votos de la oposición y de una parte de los legisladores del partido de gobierno. Al momento de comenzarse el juicio, la aprobación de la mandataria había caído al 4%.


 


El Tribunal Constitucional debe expedirse con respecto del planteo de la Asamblea Nacional y cuenta para eso con un plazo de algunos meses. Pero la impaciencia de los manifestantes no tolera estos plazos.


 


Una de las características de las multitudinarias protestas, bajo temperaturas extremadamente bajas, es que han desbordado los reclamos contra Park y su camarilla corrupta a los que la oposición pretendía circunscribirlas. Han aparecido reclamos contra Samsung y los “Chaebols”, grandes conglomerados empresarios que constituyen el reverso de la moneda: son aquellos que realizaron donaciones a Choi Soon-sil, amiga de la presidenta y actualmente encarcelada, a cambio de favores económicos y políticos.


Además, en las manifestaciones se trasluce un profundo malestar que está abonado por los despidos, el alto endeudamiento de las familias, y las enormes dificultades para acceder a la educación. Estudiantes universitarios han ocupado los centros de estudios contra el aumento de las matrículas y la privatización de la enseñanza.


 


La inmensa desautorización política de Park dificultaba el avance en una reforma laboral clave reclamada por la burguesía, que evidentemente le bajó el pulgar y explora algún tipo de relevo político.


 


La marcha de antorchas de este fin de semana constituye la octava jornada consecutiva de movilizaciones de centenares de miles, uno de los procesos de movilización popular más importantes de la historia del país.