21/07/2005 | 909

Cumbre de las Américas: ¿Bush arruga?

Crisis política continental

No es la primera vez que circula la duda acerca de si Bush vendrá a la reunión de noviembre en Mar del Plata. Pero la especie ahora ha ganado mayor consistencia a partir de varios artículos publicados por La Nación.


En uno de ellos, un ‘especialista’ en seguridad dice que “la Argentina es sumamente débil para repeler un atentado terrorista” y que “el gobierno debería prepararse…”. Más resonante fue un artículo del Wall Street Journal, que virtualmente clasifica a Argentina como un refugio del terrorismo, como consecuencia de fallos de la Corte que niegan la extradición de un etarra y de un luchador del Frente chileno Manuel Rodríguez. El delito del Frente fue haber intentado asesinar al mayor asesino de la historia de Chile. Cuando el tema de la ambigüedad argentina aún se sigue ventilando, se ha agregado otro obstáculo, referido al temario. El punto sería que Estados Unidos y Canadá pretenden que se voten en la reunión propuestas de ‘libre mercado’, en tanto se atribuye a Argentina o a Brasil inquietudes más ‘sociales’. Detrás de este biombo se esgrime también el peligro de los piqueteros para la democracia. En una palabra, se está creando el clima para justificar la inasistencia de Bush. El carnicero de Bagdad no tendría nada que decir ni hacer en Mar del Plata —una situación incómoda que se acentuaría por la verborragia antiyanqui de la que haría gala Chávez y por las movilizaciones multitudinarias que se esperan y se preparan. “Chávez es el problema”, cita La Nación (19/7).


El problema de los yanquis quizás resida en que no tienen iniciativa política hoy en América Latina; de un lado porque están más empantanados que nunca en Irak, de donde se van yendo más países; del otro lado porque han tenido que pasar la posta de la defensa de sus intereses, en asuntos tan serios como Bolivia, a Lula y a Kirchner, con lo cual han quedado como un observador que vigila entre las bambalinas. A su vez, para no desestabilizar a los aliados centroizquierdistas del Cono Sur de América, no puede avanzar como querría en la desestabilización del proceso del despertar nacional en Venezuela. Los propios centroizquierdistas no tienen tampoco mucho margen propio, como lo está aprendiendo Lula en Brasil. Tampoco hay que excluir las turbulencias políticas argentinas de cara a las elecciones de finales de octubre —apenas dos semanas antes de la ‘cumbre’.


¿Cómo está acogiendo Kirchner esta posibilidad de que Bush no venga y de que Argentina quede señalada como un país para no fiar?


Las andanzas de su mujer senadora y candidata por Israel, la Daia, las asociaciones sionistas norteamericanas y todo lo que huela a sionismo, indican que el gobierno está firmemente jugado a conseguir la presencia de Bush. Habrá entonces que ver qué concesiones le hace a los yanquis, bajo la cobertura del temario de la conferencia; la mordaza que intente ponerle a Chávez; y las medidas represivas que monte. Ya La Nación le reprocha, el miércoles 20, que anuncie medidas contra los piqueteros pero que no las tome efectivamente. Por nuestra parte, llamamos a una enérgica campaña contra la presencia de Bush y denunciamos la intención de subordinarla a las prioridades de la campaña electoral, como lo hicieron todos los partidos de izquierda el pasado 9 de Julio.