06/11/2008 | 1062

Ecuador: Correa rompe con Repsol, arregla con Petrobras y reprime a estudiantes

Los estudiantes secundarios del Ecuador organizaron el 16 de octubre una masiva jornada de protesta contra los monopolios del transporte, que pretenden aumentar sus tarifas. Los jóvenes también exigen que se cumpla con la entrega del carné estudiantil para tener acceso barato al transporte público. Rafael Correa y su ministro de Educación, Raúl Vallejo (Izquierda Democrática), dieron a esa movilización una respuesta brutal: pidieron que se expulse de sus colegios a 25 estudiantes, entre ellos al presidente y al secretario general de la Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador (Fese).

En Ecuador, el transporte automotor de pasajeros está en manos de monopolios privados cuyos propietarios se identifican políticamente con el socialcristianismo; es decir, con la oposición de derecha, con el gorilaje cerril.

Los secundarios, por su parte, rechazaron con firmeza las pretensiones de la prensa oligárquica de mostrar su protesta como si fuera parte del movimiento opositor derechista, y cualquier intento de equipararlos con la franja de universitarios venezolanos que se moviliza contra Hugo Chávez bajo la dirección política de los «escuálidos». Por el contrario, la Fese ha dicho en un comunicado que integra el «proyecto político democrático, progresista y de izquierda» del actual gobierno.

Petrobras y Repsol

Al día siguiente de pedir la expulsión de dirigentes estudiantiles secundarios, el gobierno ecuatoriano dispuso anular su convenio con Repsol. El anuncio fue hecho por el ministro de Minas y Petróleos, Derlis Palacios (AP, 31/10). Durante la misma conferencia de prensa, en Quito, el funcionario anunció la firma de un nuevo convenio con Petrobras.

«La situación se produjo porque Repsol se ha negado a cambiar el modelo de contrato vigente, denominado de participación, en que parte del petróleo es de la empresa, a otro de prestación de servicios en que el Estado paga por la explotación del crudo» (ídem). El convenio anterior, similar al que Repsol tenía en Bolivia, permitía a la empresa anotar como propias las reservas ecuatorianas, de modo de inflar su cotización bursátil. Kirchner respalda, como es sabido, al pulpo Repsol.

En cambio, Petrobras y la francesa Perenco aceptaron las nuevas normas. El gobierno ecuatoriano informó que ya se firmó el acuerdo con la compañía brasileña y que en los próximos días se hará lo propio con Perenco. Esto es: el Estado ecuatoriano sólo discute porcentajes, no reclama la soberanía efectiva sobre sus recursos energéticos. Es lo que se ha dado en llamar «nacionalismo de regalías», como hace Evo Morales en Bolivia y como intenta hacer el presidente paraguayo, Fernando Lugo, con la represa Yaciretá.

Corresponde movilizarse por la estatización inmediata, sin pagos compensatorios y bajo control obrero, de todos los recursos energéticos de Latinoamérica.

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