17/09/2021

EE.UU.: movilizaciones en contra de las restricciones al aborto legal en Texas

Se prepara una nueva Women's March para el 2 de octubre.

El domingo pasado una enorme movilización sacudió Nueva York en defensa de los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres y diversidades, a raíz de la legislación en Texas que impone restricciones para el aborto legal en dicho Estado. Es una de las leyes más regresivas con respecto al aborto en el país.

Desde el 1 de septiembre de 2021 entró en vigor, después de que la Corte Suprema se negara a intervenir, una ley que fue conocida como “La ley del latido del corazón”. Dicha ley prohíbe llevar a cabo interrupciones después de que se detecte la actividad cardíaca del feto, normalmente en torno a las seis semanas de embarazo. La ley es de lo más oprobiosa para mujeres y personas gestantes, ya que no contempla excepción por violación o incesto, aunque existe una excepción por «emergencias médicas».

Con su sanción se busca perseguir y penalizar a los profesionales de la salud que practiquen abortos luego de las seis semanas. Además, el cumplimiento de esta ley no recaerá en el gobierno estatal, sino que será vigilada por los «ciudadanos», que podrán demandar a los proveedores de abortos por supuestas violaciones. El demandante recibirá US$ 10.000 del acusado si su caso prospera (CNN, 4/9). Esta vigilancia «ciudadana» plantea la amenaza de un mayor empoderamiento de las iglesias y grupos antiderechos.

Lo ocurrido en Texas no es el primer intento de los sectores conservadores de reducir el tiempo disponible para practicar un aborto. De hecho, al menos otros 12 estados han aprobado prohibiciones de seis semanas, pero fueron bloqueadas para que no entraran en vigor, como la del Estado de Luisiana (ídem, 4/9). Texas tiene ahora una de las leyes de aborto más restrictivas de Estados Unidos, y del mundo.

En la Corte norteamericana se consolidó una mayoría conservadora, tras una serie de designaciones del expresidente Donald Trump, entre ellas, la de la jueza católica Amy Coney Barret. Como advertimos en Prensa Obrera, los sectores antiderechos buscan revertir la doctrina legal sobre la que se basa el derecho de las mujeres a abortar, conocida como fallo Roe vs. Wade que está vigente desde el año 1973.

La potencia de la movilización arrancó incluso declaraciones del presidente Joe Biden, quien tachó el fallo de «ataque sin precedentes» a los derechos de las mujeres, y desde el gobierno, a través del Departamento de Justicia, exigieron su bloqueo.

El presidente y el Partido Demócrata buscan enchalecar al movimiento de mujeres, tratando de sacarlo de las calles, y transformarlo en una rueda de auxilio del gobierno imperialista. Sin embargo, un sector de las manifestantes está sacando conclusiones importantes. «No necesitamos a los demócratas, la Corte Suprema o el Senado. No podemos confiar en las mismas instituciones que nos oprimen para obtener el derecho al aborto legal y gratuito a pedido, sin disculpas» expresó una de ellas.

 

Para continuar con el plan de lucha, se realizó una convocatoria de Women’s March (Marcha de las Mujeres) para el próximo 2 de octubre en defensa del derecho al aborto y los derechos reproductivos. El movimiento de mujeres y diversidades en las calles puede derrotar estos ataques contra sus derechos y avanzar por todas las reivindicaciones pendientes. Para ello, es importante que se dote de una independencia política de los gobiernos de turno.

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