19/01/2012 | 1209

Egipto: El triunfo de los islamistas

Las elecciones legislativas en Egipto para elegir a los 438 miembros de la Cámara baja finalizó con un triunfo contundente de las corrientes islamistas, encabezadas principalmente por la Hermandad Musulmana (HM) y los fundamentalistas de Al Nur.


La victoria está matizada por una abstención del 40%, un manejo fuertemente clientelar de la votación y recuentos de votos que en varios casos terminaron en escándalo. A pesar de esto, si se tiene en cuenta que la tercera fuerza en votos fue también una corriente islamista moderada -que desplazó al bloque de partidos liberales del tercer puesto- el triunfo del islamismo es inobjetable. Los partidos laicos, liberales o de izquierda realizaron votaciones marginales, aún menores a las que esperaban.


Según versiones recogidas por The Washington Post,  la Hermandad habría decidido garantizar la inmunidad a los militares por sus crímenes durante la represión de estos meses. Por otra parte, el líder de la HM mantuvo un encuentro con el ex presidente norteamericano James Carter, mientras “el subjefe del Partido Libertad y Justicia (PLJ), Essam al Erina, se reunió con Jeffrey Feltman, subsecretario de Estado para Asuntos de Medio Oriente de Estados Unidos’' (AFP, 1/11). La HM busca consensuar con Washington las condiciones de su ascenso al gobierno.


Una nueva etapa


Las corrientes islamistas también triunfaron en Marruecos y Túnez. En los dos casos, habrá un gobierno de coalición de tipo parlamentario y seguramente sucederá algo similar en Egipto. El ascenso de los gobiernos de cuño islamista cierra una etapa en el desarrollo de la revolución árabe. Es un cierre completamente provisional, vista la agudización de la crisis económica y la inminente aplicación de ajustes supervisados por el FMI. Culmina, por el momento, una estrategia internacional cuyo punto saliente fue la victoria de la Otan en Libia, donde impuso su dirección al levantamiento popular. Algo similar se intenta hacer en Siria a través de un Consejo dominado por el islamismo turco y la Otan. La Hermandad egipcia ha dejado trascender que llamaría a un referendo sobre el tratado de paz entre Egipto e Israel, lo cual constituye un recule manifiesto frente a su oposición histórica a este acuerdo. La situación del Medio Oriente, de todos modos, no retorna al status quo anterior a la revolución: se ha inaugurado un equilibrio inestable, que será nuevamente sacudido por la crisis mundial y la agudización de los problemas de las masas en los países de la región, incluido el Estado sionista.


Las perspectivas de la revolución


Los gobiernos islamistas deberán enfrentar, sin embargo, un cuadro de crisis políticas y económicas de envergadura que operan como un límite a este operativo de contención. La combinación en Marruecos de un gobierno parlamentario con una monarquía de tipo absolutista y la relación entre la HM y el establishment militar en Egipto son sólo algunas de las contradicciones explosivas que deberá atravesar el llamado islamismo. Por otra parte, los países de la región se encuentran fuertemente golpeados por los efectos de la crisis mundial. En Egipto, la Junta Militar evalúa comenzar a recortar los subsidios a los alimentos y el transporte, lo que y lisa llanamente podría desatar una insurrección -como deja de manifiesto la huelga general en Nigeria. Asimismo, en Túnez, los desempleados han comenzado a inmolarse en protesta por su situación con una secuela de puebladas posteriores, recordando al joven desempleado que se inmoló y dio origen al levantamiento de las masas árabes.


Las elecciones no han reflejado el ascenso combativo del movimiento obrero, por lo que primó el peso histórico de las corrientes islamistas. HM fue derrotada en el Sindicato Nacional de Médicos a manos de una lista de activistas, a lo largo del país, y las oleadas huelguísticas conquistaron la renacionalización de importantes fábricas y el surgimiento de sindicatos independientes. Ha irrumpido también el movimiento de mujeres, luego de la brutal represión de los militares. Se cerró una etapa, se abre otra.