05/03/2015 | 1353

El «feminismo» de Evo Morales

Mujeres Socialistas
Aunque el presidente Morales se autoproclamó «feminista aunque con chistes machistas», no hay cambios en la situación de las mujeres. Bolivia ocupa el primer lugar en violencia física contra las mujeres en el continente, y el segundo en violencia sexual después de Haití(1). Aproximadamente, una mujer es asesinada cada tres días y desde la promulgación en 2013 de la ley 348 para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia, se han registrado 206 feminicidios, de ellos, tan sólo ocho han obtenido sentencia.

 

 

Evo Morales es «feminista» y «despatriarcalizador» con la misma vehemencia que es «revolucionario» y «socialista» -o sea pura pose. Presionado por el aumento de la violencia y los femicidios, Evo le pone a su gobierno una nueva etiqueta, pero es responsable de encubrir incontables casos de violencia contra las mujeres, perpetrados por militantes del «proceso de cambio», y de mantener en pie políticas burguesas que condenan a las mujeres a una mayor opresión.

 

 

Causa común por el aborto ilegal: el gobierno «feminista»aliado a la Iglesia

 

 

Según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística, en Bolivia se producen alrededor de 200 abortos diarios y unos 40 mil a 80 mil abortos anuales, provocando la muerte a 500 mujeres por año -en una población de 11 millones. ¿Estas cifras no son suficientes para que un gobierno mínimamente «progresista» opte por la legalización o tan siquiera despenalización del aborto?(1) No, el gobierno, lo mismo que la Iglesia, hacen causa común por el aborto ilegal: el «feminista» Evo Morales se reunió con el papa Francisco justo cuando en el país se planteaba la posibilidad de despenalizar el aborto. El pacto gobierno-Iglesia dio sus resultados: a principios de 2014 se incluyó en el Código del Niño, Niña y Adolescente la figura de «respeto a la vida desde la concepción»; es decir que, abortar en Bolivia es un delito penado con hasta tres años de cárcel y el aborto ilegal continúa siendo un negocio lucrativo para los que lo realizan, llevándose la vida de cientos de mujeres, las más pobres.

 

 

Precarización laboral y desempleo femenino en el país de las maravillas

 

 

Los informes económicos oficiales harían creer a cualquiera que Bolivia es el país de las maravillas. Mientras el gobierno se jacta de que las reservas internacionales del país han crecido hasta nueve veces en la última década o el Fondo Monetario Internacional (FMI) alaba el crecimiento económico del 5,2% en 2014, diversos estudios demuestran la precarización laboral y el desempleo, que golpea con mayor fuerza a las mujeres.

 

 

En Bolivia, una de cada diez mujeres está desempleada y 88 por ciento tienen empleos precarios(1). Es más, las mujeres asalariadas bolivianas se hallan entre las peor pagadas del mundo con respecto a los varones(1), «En 2011, la brecha de ingresos se ensanchó, ya que la mujer percibía solamente el 56 por ciento respecto de los ingresos de los hombres».

 

 

Toda la charlatanería socialista, feminista, del gobierno se derrumba a la luz de los datos, demostrando que la lucha por la emancipación de la mujer no pasa por discursos o terminología radical, tampoco pasa por el incremento de ministras, diputadas o senadoras dentro del parlamento burgués y el gobierno, tan impostor y machista como antiobrero.

 

 

Porque «La emancipación verdadera de la mujer es imposible en el terreno de la miseria socializada» y las condiciones materiales de precariedad y desempleo acrecientan la opresión, las mujeres socialistas nos unimos el 8 de Marzo a un día internacional de lucha.

 

 

Por un aborto legal, seguro y gratuito, un sistema de salud gratuito y una educación laica y científica.

 

 

Por un empleo y salario digno para las mujeres, que nos garantice la canasta familiar.

 

 

Por nuestra completa y verdadera emancipación, nos planteamos acabar junto a nuestros compañeros de clase con el sistema capitalista, causa de nuestra opresión y explotación.

 

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