24/03/1994 | 414

El foro de San Pablo contra la rebelión de Chiapas

«Gracias» al periódico Propuesta (17/2) he­mos podido anoticiarnos de una “Declaración del Grupo de Trabajo del Foro de San Pablo”, que, entre otras cosas, fija su posición frente a la rebelión de Chiapas.


El “Foro de San Pablo» reúne, en confe­rencias anuales, a la mayoría de los partidos de izquierda del continente. El «Grupo de Traba­jo» es el organismo “permanente» encargado de convocar los Encuentros y fijar sus temarios. Está compuesto por el PC cubano, el PT de Brasil, el FMLN, el FSLN, el Movimiento Bolivia Libre y el PRD de México.


“Acontecimientos sucedidos en Chiapas»


Lo singular de la declaración es que no saluda ni apoya ni reivindica ni defiende el levantamiento campesino de Chiapas. «Diplomáticamente», se limita a decir que “los miembros del Grupo de Trabajo han seguido con gran atención los acontecimientos su­cedidos en Chiapas”… como si acaso hubieran podido evitarlo. Los «acontecimientos de Chiapas» no hace falta “seguirlos», porque se dejan ver solos; los que si deben “ser seguidos con mucha atención», son los integrantes del Grupo de Trabajo.


Es decir que la cúpula del Foro de San Pablo se niega a solidarizarse con un levantamiento popular en el continente. Más aún, los redacto­res de la declaración evitan hablar de un levan­tamiento, de una rebelión o de una insurrección popular.


La rebelión de Chiapas es el levantamiento contra un régimen que se presenta como “ejemplo» de «política neoliberal» y de “in­tegración» al imperialismo yanqui; contra el Nafta, el tratado comercial que subordina colo­nialmente a México a los Estados Unidos; y contra los grandes latifundistas. Precisamente por esto la prensa mexicana no dudó en calificar­lo como «una rebelión contra todo el orden social y político existente”.


Al negarse a apoyar y defender a los campe­sinos de Chiapas contra los terratenientes y el gran capital internacional, el “Grupo de Traba­jo” deja al descubierto la hipocresía de su “crítica» a las “políticas neoliberales del capitalismo salvaje”… y por sobre todo, claro, su complicidad con los gobiernos capitalistas que las implementan.


Silencio ante la masacre


El “Grupo de Trabajo” no dedica una sola palabra a denunciar la masacre perpetrada por el régimen salinista contra los campesinos en Chiapas. Para el “GT” no han existido ni asesi­natos ni secuestros ni torturas ni bombardeos a la población civil, ni existen las “guardias blancas” de los latifundistas para aterrorizar a los campesinos, todo lo cual ha sido abundante­mente documentado por la prensa.


El silencio del “Grupo de Trabajo” es aún más comprometedor porque unos días antes de su “Declaración” un grupo de organizaciones y partidos mexicanos —como el Bloque de Orga­nizaciones Sociales y los partidos Revoluciona­rio del Pueblo, Revolucionario Socialista y Revo­lucionario de los Trabajadores, algunos de ellos integrantes del Foro— denunció que “la represión ha golpeado a varias organizaciones Indígenas y campesinas y asesinado a aran número de dirigentes”, y reclamó “el respeto estricto de los derechos humanos de los combatientes y la población civil… no a las ejecuciones sumarias… Cese de los bombar­deos y la violencia oficial contra la población chiapaneca”.


Apoyo a Salinas


El “Grupo de Trabajo» no apoya el levanta­miento campesino ni denuncia la masacre pero sí se pronuncia por “una salida política y ne­gociada en Chiapas” y no duda en “valorar altamente la declaración suscripta el 27 de enero por los partidos mexicanos”, incluido el PRI, lo que constituye un abierto apoyo a la “salida» que impulsa el régimen de Salinas de Gortari y el gobierno norteamericano.


La «declaración” que tanto “valora» el “Grupo de Trabajo” fue firmada por los candi­datos presidenciales de los tres principales par­tidos, Luis Colosio, del PRI; Cuauhtémoc Cárde­nas, del PRD; y Diego Fernández, del derechista Partido de Acción Nacional. El pronunciamiento manifiesta la “común voluntad» de impulsar reformas electorales puramente “cosméticas» pero nada que quiebre el monopolio estatal del PRI. Constituye, por lo tanto, una caución del fraude oficial y un reconocimiento —anticipa­do—al próximo gobierno del PRI. El “Grupo de Trabajo” ni siquiera menciona que el EZLN reclama la destitución de Salinas como requisé, para garantizar elecciones verdaderamente libres.


A la luz de todo esto, resulta claro que lo que pretende el “GT”, cuando alude al “sano desarrollo del proceso electoral”, es avalar el fraude del PRI y el estrangulamiento de la rebe­lión de Chiapas, eso sí, en el cuadro de un “acuerdo democrático nacional”. En oportu­nidad del Encuentro del Foro de San Pablo, en Managua (1991), el PC cubano y el sandinismo, entre otros, vetaron una declaración de condena al gobierno mexicano por el fraude cometido en las elecciones de gobernador de Michoacán en perjuicio del PRD.


La recomendación de una “salida política y negociada en Chiapas” choca con las reitera­das afirmaciones del EZLN de que no hay ningu­na negociación en curso sino apenas un “diá­logo”, ya que el gobierno se niega a reconocerle el status de «fuerza beligerante». El “Grupo de Trabajo” no reclama el reconocimiento del EZLN, ni lo “reconoce» él mismo, pues no lo menciona ni una sola vez en toda su extensa “Declaración


El “GT” apoya las “salidas políticas y ne­gociadas” en Colombia, en El Salvador y en Guatemala, que han concluido —sin excep­ción—en el estrangulamiento de los movimien­tos populares. Con relación a las masacres contra el pueblo que se han producido en esos países, se limita a “constatarías”, y debe hacer esto porque el agregado de una sola palabra de denuncia, la hubiera debido llevar a denunciar las criminales “políticas de pacificación» de los ex movimientos guerrilleros. Estas masacres no son más que la consecuencia de esas “sa­lidas negociadas”, que se reducen a la rendi­ción de las fuerzas guerrilleras, a la integración de sus burócratas al estado burgués y al desarme político de los explotados.


El llamado a “una salida negociada y política en Chiapas” no es inocente: define toda la política del “Grupo de Trabajo”: estrangulamiento político de la rebelión y desarme del EZLN. La política del “GT” es, simplemente, la misma que propugna el “imperialismo democrático” para hundir la rebelión de Chiapas.


Una confirmación política


La política de la dirección política del Foto de San Pablo frente a la rebelión de Chiapas confirma plenamente, punto por punto, la caracterización política que el Partido Obrero viene formulando hace ya mucho tiempo: a saber, que la mayoría de los partidos del Foro, y de una manera particularmente aguda los integrantes de su Grupo de Trabajo –el PT brasileño, el PRD mexicano, el FMNL y el FSLN y los partidos del FA uruguayo- han adoptado una política abiertamente proimperialista. Esto no es ninguna novedad para los lectores de Prensa Obrera.


En ocasión del último Encuentro del Foro, realizado en La Habana, el PO concurrió con una declaración política (reproducida en Prensa Obrera n° 396, 15/7/93) en la que se marcaba a fuego a estos partidos. Allí se denunciaba que “El Encuentro de los Partidos de Izquierda de América Latina y el Caribe – convertido luego en el foro de Sao Pablo es hoy decididamente una ficción política. La presencia, incluso destacada, en su seno de partidos que integran gobiernos capitalistas, pro-imperialistas, ¡neoliberales! y hasta pinochetistas, transforma al Foro en un caso único de desvirtuamiento y travestismo políti­cos”. B PO denunció en La Habana que “impor­tantes partidos integrantes del Foro (como el Mo­vimiento Bolivia Libre, el FSLN, el PT brasileño, o el PC y el PS chileno—pasan a integrar (os gobiernos que impulsan esa ‘ofensiva neoliberal’’ contra las masas de! continente. Más aún, denunciamos los “innumerables casos de colaboración practica y hasta de integración institucional de tales parti­dos al Estado capitalista, al extremo de haber protagonizado la represión contra importantes huelgas obreras, desde las funciones que esos partidos cumplen en los distintos niveles del apa­rato estatal”.


“El contenido fundamental de la declaración (aprobada en La Habana) —decíamos en el balance del Encuentro (Prensa Obrera, n° 398. 12/8) — (es) plantear una negociación estratégica con el imperialismo… El Foro se presentaba, de acuerdo a esa declaración, avalando al gobierno de Clinton y con una propuesta estratégica hacia el imperialismo yanqui”. ‘Muy lejos de Dios y muy cerca de los Estados Unidos”, tituló Prensa Obrera este balance, tomando la celebra frase de Martí para retratar la posición estratégica del Foro. Consecuentemente la delegación del PO votó en contra de esta orientación y de la declaración final del Encuentro por sus posi­ciones antisocialistas, electora listas, antidemocráti­cas (no planteaba la lucha contra Fujimori ni reclamaba el respaldo incondicional de Aristide a la presiden­cia de Haití), represivas (no denunciaba la represión sandinista contra las protestas populares en Nicara­gua) y por su abandono de las posiciones antiimperialistas más elementales.


La posición proimperialista, del Foro frente a (a rebelión de Chiapas ya estaba conferida, en germen, en toda su estrategia política.

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Publicado en Prensa Obrera #164, 26 de noviembre 1986.